Historias de Patagonia: Antes del Gallego Soto

Que haces moro…? Que tanto dibujar…!! Hacinado en una celda del franquismo el militante político y luchador sindical Eduardo Puente Carracedo inquiere a su compañero de calabozo,  el artista y dibujante  Camilo Díaz Baliño.
sábado, 19 de septiembre de 2020 · 01:30

*Mario Novack

“Es para que tengas un recuerdo cuando salgas de acá”, dice el artista. Eduardo Puente lo mira frunciendo el ceño. No tiene la mínima confianza en que las cosas terminen bien con los falangistas y militares que iniciaron la Guerra Civil española.

“Camilo, no tengo el mejor recuerdo de las cárceles, ya te he contado lo que sucedió en Argentina, cuando luchábamos por dignidad y derechos”. “Mira”, le dice, mostrando las cicatrices. “Tengo golpes y lesiones de casi toda la Patagonia, me pegaron los pacos chilenos de Punta Arenas, los milicos argentinos de Santa Cruz y los carceleros de Ushuaia, donde realmente la pasé muy mal”.

Hace una pausa, respira hondo y sigue con su relato. “Llegué como muchos gallegos a la Argentina, corrido por el hambre y las necesidades. Esta era una tierra destruída, como toda Europa y eso que aún no había comenzado la Primera Guerra Mundial y en España éramos un pueblo sumido en la miseria.”

Puente Carracedo se interrumpe al ver un tropel de cucarachas que paseando por la celda. “ni cucarachas teníamos cuando decidí irme a la Argentina, en 1901. Era un chaval bien joven, 16 años tenía”. “Despues de llegar a Buenos Aires me embarqué haciendo lo que hice toda la vida, ser panadero. Había un buque que hacía la línea entre Buenos Aires y el sur y allí fui, a probar suerte”.

 “Y la tuviste” ?, lo interrumpe el dibujante. Plata no hice, responde el “Nécoras”, como apodan a Eduardo Puente Carracedo. Decidí embarcarme en el buque “Piedrabuena” que hacía la línea del mar, hasta Ushuaia, pero no pude con mi genio y empecé a activar sindicalmente y hasta ahí llegué”.

- Que pasó…te gustó el lugar..? pregunta Camilo….”Gilipollas, que me echaron del barco, por revoltoso y me dejaron allí en Ushuaia. Eso fue una llegada forzada, y tuve que ganarme la vida en distintos oficios. Fui repartidor de pan, luego carpintero y finalmente periodista, pero siempre luchador”.

“Lástima que no pude conservarlos a todos mis ejemplares del “Sur Oeste”, el semanario que yo escribía, dice nostálgico Nécoras”.ya que de lo publicado, sólo se conservó el número 4 y su contenido fue tomado como una provocación por las autoridades de entonces.

La portada estaba titulada “Defender la justicia es estar contra la autoridad” y está dedicada al gobernador Manuel Fernández Valdés, el gobernador. A partir de esa publicación, de la nota me catalogaron de “anarquista peligroso”.

  Y que decía..? pregunta ansioso Camilo, el dibujante. Un párrafo del artículo afirmaba: “Nuestra colaboración y nuestra idea están defendiendo el derecho de los ciudadanos ultrajados.

Jamás en Ushuaia se había llegado a semejante extremo. Con la paliza que me dieron al meterme preso y viendo que la persecución era permanente, decidí buscar nuevos rumbos y enfilé para Santa Cruz.”.

A esta altura se escuchan los chistidos de las celdas vecinas pidiendo el silencio para tratar de dormir un poco, aunque sea para tener un poco de paz en medio de ese calvario.

El dibujante se queda pensando en las anécdotas y relatos del aventurero y trotamundos; rápidamente le pregunta que pasó en Santa Cruz. “ Hombre”, dice Puente Carracedo, allí las cosas estaban difíciles también. La tierra en manos de pocos y la explotación era terrible. Entonces decidimos organizar a los obreros para hacerle una huelga a “La Anónima”, que supongo seguirá robando por siglos con su monopolio”

“Eso fue en Puerto Deseado, donde el 18 de abril de 1918 se declara la huelga general.. Los primeros en parar fueron los empleados de la Anónima y de Stubenrauch y Cía. Y de otras casas de comercio, por las condiciones de trabajo. Osvaldo Bayer lo resume de este modo.

“Los huelguistas son apoyados por los ferroviarios de la línea Deseado-Las Heras. El panorama es bastante bravo, descarrila un tren por obra de los huelguistas y un “carnero”, Manuel Ramos, que iba en un camión de la Anónima, es herido de bala por un piquete de exaltados. De inmediato se moviliza la policía y busca a elementos de ideas avanzadas.

Detienen así a Eduardo Puente, Juan Varela,Manuel Figueira y Ramón Iglesias. Todos ellos españoles y, como si eso no bastara, anarquistas. Eduardo Puente es el peor de todos. Tiene 32 años, hace 17 que está en el país, es de profesión escultor y dirigió el periódico subversivo Sud Oeste. Lo sindican como el autor del disparo contra los carneros. Puente dirá como reproche que los carneros bebían vino ostentativamente en los camiones.

La huelga general del Deseado durará tres días. Eduardo Puente saldrá absuelto. Pero, ojo, quedará marcado.La situación de Puente en Deseado era muy difícil, ya que la policía le controlaba día y noche. El “Gallego” decide trasladarse a la otra parte de la cordillera y se instala en la ciudad chilena de Punta Arenas.

“Así es chaval, marcado en Tierra del Fuego, marcado en Santa Cruz, que otra opción quedaba que ir a Chile. Total yo era extranjero en cualquier lugar”…y allí..? vuelve a preguntar Camilo..

“Allí, de vuelta La Anónima, el 30 de diciembre de ese 1918 dispusimos una huelga general por el alto costo de la vida y el monopolio de La Anónima y el poder del cual todos dependemos, al no haber alternativas comerciales ni de empleo. El paro fue total. Lo dicen los documentos”, agrega Puente Carracedo.

El día anterior, la organización obrera llamó a todo el pueblo a reunirse en la plaza. La columna se organizó en el local de la Federación y marchó hacia la plaza. Era encabezada por tres dirigentes: Puente, López y Olea. La represión no se hizo esperar y la huelga acabó con muertos y heridos. La policía, a las pocas horas, detuvo a los tres cabecillas y fueron trasladados al buque de guerra Centeno.

Con la detención de Eduardo Puente, el más combativo de los líderes sindicales, se produce un gran forcejeo entre la Federación Obrera y los militares, que termina con su expulsión. Los primeros días de 1919 es deportado por las autoridades chilenas a Río Gallegos.

“Jaja…otra vez en Santa Cruz…? dice Camilo…”Otra vez.. porque reclamábamos la libertad de Simón Radowitzky, preso por matar al jefe de policía, coronel Ramón Falcon y su secretario Juan Lartigau diez años atrás en  Buenos Aires y Apolinario Barrera editor del diario “La Protesta”, órgano del anarquismo en la Argentina. Ambos se habían fugado de la cárcel de Ushuaia y fueron detenidos por los chilenos al cruzar el límite y enviados a Río Gallegos.

Y sabes que Camilo…? Me encontré de nuevo con el cabrón de Correa Falcón, el gobernador que me hizo detener en Puerto Deseado. Estabamos en la Federación Obrera en medio de los preparativos para convocar una huelga general por la libertad de Barrera, ya que a Radowitzky ya lo habían devuelto al penal.

Me detuvieron el 9 de enero, a la madrugada y a las 6 de la mañana ya me estaban remitiendo a la cárcel de Ushuaia . Así fue como a la madrugada es detenido y trasladado al buque de la armada Piedrabuena , que lo llevo directamente hasta la cárcel de Ushuaia.

Era de esperar que los compañeros se movilizaran, por mi libertad y la de Barrera, ya que la conducción de la Sociedad Obrera fue procesada judicialmente.”” Además, el propio capitán del buque Piedrabuena, capitán Stewart, me confirmó que la noche de mi detención el propio gobernador de Santa Cruz, Correa Falcón le dijo “sáqueme de encima al quilombero este de Puente Carracedo, lo metemos preso y usted lo lleva para Ushuaia, no quiero dramas acá”.

Y en Ushuaia la pasé como siempre…mal…mucho maltrato y torturas. Como será que hasta un ex comisario de Policía, un tal Ricardo De Rosis, denunció mi caso. Ha quedado todo en la historia.”

Los reclamos de la Federación fueron en vano y Eduardo Puente fue trasladado a la cárcel más austral del mundo. Después de pasar una temporada en difíciles condiciones, es expulsado tras serle aplicada la Ley de Residencia, que se aplicaba contra los extranjeros con ideas anarquistas o socialistas.

El 17 de febrero de 1919 Eduardo es trasladado en el barco Vicente López desde el sur argentino hasta el puerto de Buenos Aires y desde allí en otro barco hasta el puerto de Vigo, desde donde se traslada hasta su Compostela natal.

Ante la expulsión de Eduardo Puente, interviene la propia embajada española a través de su cónsul en la Patagonia. La carta que envía el Agente Consular se refiere especialmente a éste y se preocupa por la situación similar de otros españoles detenidos con orden de expulsión del territorio argentino a través de la aplicación de la Ley de Residencia. El representante consular español les escribe a las autoridades argentinas:

En mi carácter de Agente Consular de España, tengo el honor de dirigirme a V.S. solicitándole quiera servirse ordenar se practiquen las averiguaciones del caso, a fin de que se puedan establecer con precisión las causas de haber sido detenido y embarcado con destino a Ushuaia, en el transporte nacional Piedra Buena, el súbdito español D. Eduardo Puente.

Motiva este pedido que hago a V.S. otro análogo de numerosos connacionales que hacen suponer un procedimiento tal vez equivocado por parte de los empleados policiales que han intervenido en su detención.

De pronto ambos se callan, al oír a los carceleros llamando a algunos presos por su nombre. “Bueno, dice Puente, esa fue mi incursión por la Argentina y la Patagonia. Después llegará Antonio Soto y fue un baño de sangre.

Y que has hecho en casi 20 años que retornaste a España ?, pregunta Camilo “ Fui asesor del Sindicato de Panaderos y atendí también el negocio de la familia. Y porque te han encarcelado, repregunta el artista. Puente Carracedo se toma algunos segundos y larga su respuesta.”Hombre, soy anticlerical, por el desgraciado de un cura que violó a una sobrina mía y le obligó a abortar, falleciendo por ello. Soy anarquista, republicano y partidario de la independencia de Galicia. Además de tener mi taberna que se llama “El Infierno”, en el barrio El Pombal, todo en nuestro Santiago de Compostela.

“Moro, has terminado con el retrato?..Antes que llegue la respuesta del artista, se oyen las risotadas de los guardias que vienen “anunciando la muerte”. es la hora de pasear, a tomar aire”.

Nadie se lo debe explicar al “Nécoras”, sobre cuál es el significado de esa frase. Mañana será noticia en un deceso producido por “hemorragia interna”. Los guardias franquistas se regodean al anunciar “el paseo”

“Camilo Diaz Baliño, dice prepotente el verdugo. El artista deja el retrato en las manos del “Nécoras”  y su mirada de despedida tiene una carga de angustia y tristeza. El antiguo militante sindical en Santa Cruz y la Patagonia Eduardo Puente Carracedo mira desconcertado. Sabe que también  su hora llegará y eso ocurrió trágicamente cuando lo asesinaron de tres balazos y lo arrojaron del puente de La Rocha, en el paraje La Amanecida, una semana después que su amigo y retratista Camilo.