Historias de Patagonia: Los Gallego y la historia de nuestro río

“No te vayas padre, no me dejes no te puedes morir después de todo lo que atravesamos juntos”. En tono de ruego el niño Vasquito Gallego le pide a su padre, el piloto Vasco Gallego que resista, que luche por vivir.
domingo, 9 de enero de 2022 · 13:55

*Mario Novack

Son horas duras y difíciles para la expedición que encabezó Hernando de Magallanes y posteriormente condujo Sebastián Elcano. El escorbuto, las carencias de todo tipo han diezmado la tripulación. Los portugueses también representan un martirio para la escuadra magallánica, tal como quedará documentado más adelante.

Vasquito cierra los ojos y recuerda los días previos al Estrecho que al final del continente americano pudieron atravesar. Las lagrimas al acordarse rememoran el “Día de San Idelfonso” cuando avistaron ese río que parecía ser el bendito estrecho.

“Ese río llevará tu nombre a la larga, dijo el comandante de la expedición, el recio Hernando de Magallanes, el de la pierna derecha seca y descarnada por una herida de guerra. “El cojo”, hombre de andar vacilante, decían sus detractores, dificultad física que no menguó su temple y autoridad.

Vasco Gallego, era un destacado piloto de Naos al que le habían confiado conducir la nave capitana, al mando precisamente del portugués de hierro. Casi como una fiesta fue atravesar el paso entre ambos océanos, al que don Hernando bautizó como “Estrecho de todos los Santos”, el 1 de noviembre de 1.520.

Hasta ese momento la travesía ha tenido todos los ingredientes posibles de imaginar. Motines, rebeldías, ajusticiamientos, encuentros con los habitantes originarios de América del Sur y luego poder atravesar el paso de los dos océanos.

La hora de Vasco Gallego padre ha llegado y se apaga la vida del descubridor del río que da nombre a nuestra ciudad. Río Gallegos o río gallego o río de los dos gallegos que conformaban la tripulación de la Nao capitana, llamada Trinidad.

A partir de este momento, sin duda, todos cuidaron de Vasquito, porque pese a las infinitas penalidades que les sobrevinieron, consiguió sobrevivir. No conocemos su edad, pero nos da una idea el hecho de que, tras su regreso, se trata del único tripulante superviviente cuyo sueldo fue su madre quien se personó a cobrarlo en la Casa de Contratación.  

Cuando volvía a España por el Atlántico con Elcano en la Victoria, la tripulación decidió arriesgarse a pedir ayuda a los portugueses en Cabo Verde. Al tercer día, los trece que fueron a tierra en un batel a por más mantenimientos no volvieron. Entre ellos se encontraba Vasquito, que allí quedó prisionero de los portugueses, mientras los de la nao Victoria, que esperaba fondeada, tuvieron que huir para no ser también apresados.  

Juan Sebastián Elcano avisó al Emperador Carlos V de que le habían quedado 13 hombres presos en Cabo Verde nada más llegar a Sanlúcar de Barrameda, en la emocionante carta en que le avisa de su regreso y de su éxito. Por fortuna, las gestiones de Carlos V fueron rápidas, y tan solo algunas semanas después, todos ellos quedaron en libertad y fueron trasladados a España.

La expedición de Magallanes y Elcano fue una expedición marítima del siglo XVI financiada por la Corona española y capitaneada por Fernando de Magallanes. Esta expedición, al mando de Juan Sebastián Elcano en su retorno, completó la primera circunnavegación de la Tierra en la historia.

La empresa tenía el propósito de abrir una ruta comercial con "las islas de las especias" (las actuales Islas Molucas) por occidente, buscando un paso entre el océano Atlántico y el océano Pacífico. 

Estaba formada por cinco naves, las cuales bajaron el Guadalquivir desde Sevilla el día 10 de agosto de 1519, tras ultimar los preparativos,las naves partieron definitivamente de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519. 

La escuadra, después de haber explorado durante meses el litoral americano al sur de Brasil, logró cruzar el estrecho de Magallanes el 28 de noviembre de 1520. En su travesía por el Pacífico llegó a las islas Filipinas, donde, el 27 de abril de 1521, muere Fernando de Magallanes en la batalla de Mactán. 

Los expedicionarios continuaron la navegación hasta las Molucas, objetivo de su viaje, donde eligieron a Juan Sebastián Elcano para capitanear el viaje de regreso. Navegando hacia el oeste por el océano Índico y dando la vuelta a África, el 6 de septiembre de 1522 la Victoria, única nave que quedaba en la expedición, retornó a Sanlúcar de Barrameda. 

Ese mismo día la nave fue remolcada río arriba hasta Sevilla, debido a las malas condiciones en las que se encontraba la nave, llegando dos días después (8 de septiembre de 1522) con su carga de especias, convirtiéndose en la primera embarcación de la historia en dar la vuelta al mundo.

Pero volvería Vasquito Gallego al Río Gallegos en los primeros días del año 1.526 en la famosa expedición de Fray Jofré de Loaisa, que tenía como jefe militar a Sebastián Elcano.

El 14 de enero, la expedición española comandada por el capitán general Frey García Jofre de Loaisa arriba al estuario del río Gallegos. La oficialidad cree que se trata del estrecho de Magallanes.

El 29 de diciembre, la nao ‘Santa María de la Victoria’, que era conducida por Jofre de Loaisa, había desaparecido. Los cinco navíos restantes: ‘Sancti-Spiritus’, ‘Anunciada’, ‘San Gabriel’, ‘Santa María del Parral’ y ‘San Lesmes’; “dejaron un mensaje al pie de una cruz en una isleta del río Santa Cruz anunciando que fondearían” más al sur.

Juan Sebastián Elcano, que sustituyó a Loaisa, ordenó a algunos “hombres que en un batel establecieran si en verdad era el estrecho en cuyo caso deberían encender tres fuegos” (Jorge A. Taiana. La gran aventura del Atlántico Sur).

A poco de navegar, “las desmesuradas diferencias del flujo y reflujo del mar, propias de la costa patagónica”, confundieron a los marinos; pero los exploradores de la ribera del río pudieron aclarar la duda y regresaron a la ‘Sancti-Spiritu’ a informar a Elcano.

Luego, las naos alcanzaron el cabo de las Once Mil Vírgenes y en su proximidad echaron anclas esa misma tarde. Hubo un cambio drástico del clima y una tormenta sorprendió a los españoles y los empujó hacia la costa.

La ‘Sancti-Spiritu’ naufragó y “nueve tripulantes murieron ahogados (…) El mar embravecido destrozaba las embarcaciones, parte del bastimento flotaba o rodaba en la playa, arrojado por las olas. Todas las naves tuvieron que alijarse y varias piezas de artillería y gran parte de la carga fueron tiradas por la borda”.    

El 24 de enero, la ‘Santa María de la Victoria’ ingresó al estrecho y pudo tomar contacto con lo que quedaba de la flota. La tripulación divisó en la costa norte a los náufragos de la ‘Sancti-Spiritu’ y los rescató. Dos días después pudieron echar anclas. Elcano fue puesto al mando de la ‘Santa María del Parral’.    

Los otros barcos sufrieron reiteradas tempestades, provocando un desánimo generalizado en la tripulación. La ‘San Gabriel’ desertó y emprendió el viaje hacia el norte.

Las otras cuatro naves lograron alcanzar el Pacífico. Pero poco después mueren Jofre de Loaisa y Elcano. La ‘Santa María del Parral’ y la ‘San Lemes’ se perdieron en el océano. La ‘Santiago’ siguió por la costa hacia México y la nave capitana pudo alcanzar las islas Molucas, para quedar allí varada. Los sobrevivientes pudieron llegar a la India y luego regresar a España. Entre ellos y pensando en sus aventuras se encontraba el ahora crecido Vasquito Gallego, el que la historia no destaca en demasía.