Wenceslao Peisci: Talentoso jugador y visionario dirigente

"El día que se inaugure me tiro vestido al agua” aseguró el dirigente, aunque pocos fueron testigos cuando cumplió con su palabra y se arrojó vestido a la pileta recién inaugurada, el 28 de mayo de 1978, del Complejo Natatorio del Hispano Americano que hoy lleva su nombre.
lunes, 13 de julio de 2020 · 22:13

Una descripción de lo que fue Wenceslao, hombre de palabra, emprendedor, dedicado, pasional, un futbolista maravilloso, que defendió los colores de su amado Hispano Americano, pintando con talento y velocidad los días de gloria del fútbol hispanista; de aquellas jornadas inolvidables, que convocaba a la comunidad riogalleguense para ver a esos equipos de aguerridos y talentosos jugadores, que cruzaban defensores, piedra, frío y viento.

Bajo la tribuna techada de corte inglés, guardada en la nostalgia, racimos de personas encimadas para ser testigos de aquellos torneos inolvidables. Allí brillaba Wenceslao, dueño de una técnica envidiable, un líder absoluto, un compañero de fierro, un amigo inolvidable.

Aquel rosarino nacido el 20 de marzo de 1931, hijo de Adolfo Peisci y Elena Yolanda Cristini. En 1941 la familia se mudó a Río Gallegos para extender la Compañía Naviera José Peisci y Cía. Su padre Adolfo era el Gerente de la Sucursal Río Gallegos. Comenzó así su vida en la ciudad que lo vio crecer y formar a su familia.

Sus estudios: 

Wenceslao cursó en la Escuela Primaria y la Secundaria  Nº1  “Hernando de Magallanes”, hasta tercer año, finalizó el secundario en el Colegio Ward, de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires, como pupilo.

Estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, interrumpiendo solamente para volver a Río Gallegos a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, cuando le dan la baja, retorna a Buenos Aires y finaliza su carrera. En su época en la universidad se destaca en fútbol e integra el Seleccionado Argentino Universitario, que gana el Campeonato Sudamericano de Fútbol Universitario, compartiendo el equipo con el Dr Raúl Madero, quien fuera figura en el multicampéon Estudiantes de La Plata a fines del 60 y fue el médico de la Selección Argentina de fútbol dirigida por Carlos Bilardo. “Fue goleador del certamen, que se jugó en Lima, tuvo muchas propuestas para quedarse a jugar en Buenos Aires; era Messi, muy rápido, unas condiciones bárbaras”, lo recuerda su amigo, goleador Celeste en aquella época y ex presidente de Hispano, Fernando “Coco” Huecke “Wence, tenía una conducta intachable”.

Las leyes y el amor

Una vez recibido de abogado, Wenceslao retorna a la ciudad iniciando su actividad profesional en el estudio del Dr Marienhoff.

El 19 de noviembre de 1960 contrae matrimonio con Edith Mabel Morganti, que era su novia desde los tiempos de estudiante universitario en la Capital Federal. Tuvieron dos hijas: Marcia, que nace en 1962 y  María Vanessa en 1967 y cuatro adorables nietos: Clemente, Delfín, Benjamín y Omara.   

Ejerció su profesión de Abogado en el Banco Provincia de Santa Cruz desde sus creación junto a su amigo Edmundo “Tito” D´Angelo,  en la Dirección General Impositiva; y ejerciendo en su estudio hasta su jubilación en 1985.

Su paso por la política: Intendente de Río Gallegos.

Decidido, con convicciones profundas, se involucra en la política y en 1962 fue elegido Intendente de Río Gallegos, por el partido Radical. Su compromiso con la comunidad, el inmenso corazón, su generosidad se extendió para hacer, construir, modificar, cimentar.  Los años fueron pasando hasta que el año 1986 los caminos lo alejan de su querido Río Gallegos y su amado Hispano Americano, se muda junto a su  esposa Mabel a Plottier, Neuquén, allí están hasta 1998 para volver a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde un triste 23 de abril del 2013 Wenceslao cerró sus ojos para siempre, pero su corazón late en esta ciudad Patagónica y en su amado club en el que brilló como futbolista, se destacó como dirigente y cosechó innumerables amigos por ser entre tantas cosas, una gran persona.

Hispano Americano su gran pasión

En la equina de Mitre y Piedra Buena de Río Gallegos, emerge inmenso el Complejo Natatorio, bautizado con el nombre Wenceslao Peisci, de una persona que hizo mucho por la Institución Celeste; queda el recuerdo, la nostalgia y el cierre de emoción en las letras de sus hijas, Marcia y Vanessa, resumiendo lo que significó el Hispano para la familia y para su amado padre, que sigue vivo y latente en este rincón de la Patagonia

“Jugó al futbol en el club de sus amores: Club Deportivo Hispano Americano, donde era conocido por el apodo de “Piojo”. También participó en varias Comisiones Directivas del Club, desde 1960 cuando integra la C.D. como Pro-secretario. Al año siguiente es elegido Presidente para su primer mandato. Fue Presidente en 7 períodos (1962-66/67-71/73-75). Entre sus mayores logros están la  forestación del Recreo de Río Chico, y el Complejo Natatorio. Pudo disfrutar la Ceremonia en la cual le impusieron su nombre al Complejo Natatorio, la gran obra que su generación dejó al club y a la comunidad galleguense, lo que constituyó un verdadero honor para él”.

“En el Club pasó mucho tiempo de su juventud y vida adulta, junto a grandes amigos. Con muchos de ellos compartieron muchas jugadas de fútbol. Hermanos de la vida como Fernando Casal (uno de sus primeros amigos de infancia), Emilio García Pacheco, Víctor "Rugilo" Martínez. Bartolomé Estévez, Victoriano Manzanares, Alberto “Tito” Wilson, entre muchos otros,  todos ellos Hispanistas de corazón. Muchas horas compartidas para organizar los Bailes de Carnaval, de la Cena de los 500, los grandes recitales de Folklore y de Tango, las veladas de Boxeo.

El Hispano era parte de su vida familiar y de amigos”.