El negocio inmobiliario detrás de la crisis habitacional

El gran conflicto habitacional existente en la ciudad y en general en la provincia, evidentemente no responde a falta de espacios o de terrenos fiscales. La presión inmobiliaria y los grandes negocios  de sus dueños impiden que  se genere facilmente el acceso a la vivienda en pos de mantener por ejemplo un equilibrio entre la oferta y demanda de alquileres. El tema es tabú y ningún funcionario ni candidato se ha animado a referenciarlo.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

Tierras absolutamente desiertas e infértiles rodean a la ciudad de Río Gallegos mientras la mayoría de la gente en la ciudad no disponde de una vivienda y los precios de los alquileres se mantienen al ritmo de una inflación cada vez más notoria. Nada se dice sobre la gran presión ejercida por el negocio inmobiliario para que no haya tanta oferta de tierras, y que los precios sean medianamente altos e inaccesibles en pos de que no caiga el negocio inmobiliario hoy instalado y difícilmente a erradicar.

Los funcionarios, legisladores y candidatos suelen referirse a falta de gestión, a caprichos políticos etc. sin embargo cada vez se evidencia mas la complicidad entre los privados y los gobiernos para mantener un mercado de oferta y demanda de alquileresy de compra y venta de tierras para que no se desmoronen estos inmensos aparatos, y se caigan estos osccuros negocios.

Cada vez son mas las personas que desembarcan en Santa Cruz y cada vez menos el acceso a la vivienda, o a un terreno accesible, lo que ha generado por ejemplo la conformación de asentamientos en la ciudad. Dicha situación es atribuida a veces a la diferencia política entre Gobierno Provincial y Municipio, sin embargo el meollo del asunto tiene aristas mas profundas.Hay un aparato inmobiliario que impide el acceso a la vivienda, lo que parece no tener retorno, ya que muchos funcionarios tienen estrecha relación con estos privados.

La política de tierras sigue siendo poco clara, tanto desde el municipio como desde el Gobierno Provincial. El acceso a un terreno fiscal parece estar supeditado al negocio inmobiliario de unos pocos, a cuestas del esfuerzo descomunal qeu hacen la mayoría de los ciudadanos para poder pagar un alquiler digno a cada fin de mes.