S O L I C I T A D A

Los abajo firmantes, miembros de la comunidad educativa de la Casa Salesiana “Ntra. Sra. de Luján” y de la Escuela Laboral “Domingo Savio” (Río Gallegos), nos dirigimos a la comunidad en general, en circunstancias verdaderamente poco gratas para nosotros.

miércoles, 26 de febrero de 2014 · 00:00

 

En el transcurso de estos últimos meses, y de estos días en particular, hemos sido testigos de decisiones del director de la referida casa Salesiana, padre Diego Zupan (sdb), que están afectando a varios miembros de nuestra Comunidad Educativa en su continuidad laboral,  a través de despidos encubiertos y/o cambios de función sin razones claras. Si bien alguna de esas decisiones pueden tener fundamento legal; la manera poco amable, la desacertada estrategia comunicacional –en algunos casos de manera verbal y poco cortés; en otros por fuera de la vía institucional- y, a consecuencia de todo ello, la prácticamente inexistente consideración de las personas involucradas, han generado un importante malestar en muchos miembros de la Comunidad Educativa Salesiana.

El hacer público estos hechos no radica sólo en la gravedad que consideramos tienen, sino también en que se enmarcan en situaciones de malos tratos, acoso laboral, decisiones arbitrarias y abusos de autoridad, por parte del padre director Diego Zupan (sdb), que desde hace tres años vienen soportando los distintos niveles educativos de la Casa, incluyendo la Escuela Laboral “Domingo Savio” de Río Gallegos. Sentimos que ha llegado el momento de poner fin a toda esta escalada de situaciones indeseadas.

Nunca hemos querido que este malestar (que en forma cotidiana hemos venido experimentando) repercutiera en nuestros alumnos, como así tampoco en los padres. Durante este lapso de tiempo, personal docente y no docente como así también directivos de la Casa han intentado -sin éxito- poder abordar este tema con el Padre Zupan; las escasas oportunidades de poder hacer lo propio con el padre inspector no han tenido ninguna repercusión, menos aún las notas presentadas también ante la Inspectoría Salesiana “Don Bosco Sur” (de la cual depende esta casa). Este silencio por parte de la Inspectoría nos hace pensar en un completo aval de un comportamiento que, además de vulnerar uno de los principales pilares de todo ambiente educativo salesiano, consistente en contribuir a formar un ambiente de familia, va inevitablemente dañando la imagen misma de Iglesia. En un ambiente confesional las actitudes referidas en el párrafo anterior no pueden ocurrir, menos aún de manos de un sacerdote, porque van claramente en contra de la caridad cristiana.

De acuerdo a la propuesta educativa de las Escuelas Salesianas “la escuela salesiana está gestionada con un estilo específico: la animación, que promueve en la Comunidad Educativa los canales de comunicación y comunión, y genera espacios de participación y corresponsabilidad” (punto 4.4). 

Al gestionarse la Casa fuera de esta perspectiva se ha venido deteriorando el ánimo y la motivación dentro del personal docente y no docente. Los alumnos, razón última y fundamental de nuestro trabajo, nos han permitido lograr que ello no afecte la prestación del servicio educativo. Pero se nos está haciendo difícil sostener esto en el tiempo a causa de los procederes ya expuestos por parte del padre director.

La citada propuesta educativa de las Escuelas Salesianas expresa asimismo que “la misión educativo pastoral de la escuela Salesiana requiere la construcción de una comunidad educativa caracterizada por el ambiente de familia, la participación y corresponsabilidad de sus miembros” (punto 1.3). Si bien todos tenemos responsabilidad en que ello ocurra, es el propio director quien tiene la responsabilidad final en esto, que es tan vital para tender a una labor y una gestión educativa de calidad. 

Si para un docente salesiano es imprescindible atender todas las dimensiones de la persona humana (por la formación de carácter integral que promueve) para los directivos y para el padre director -en su calidad de máximo responsable y referente- esto necesariamente se vuelve un imperativo. Y nosotros -personal y directivos- sentimos, en verdad, no poder tener esa experiencia, que es de enorme significación para toda casa salesiana, ya que “la acción pastoral de la escuela salesiana orienta toda la vida escolar” (propuesta educativa de las Escuelas Salesianas, punto 1.3), siendo el padre director quien debe velar por ello. 

Por último, y ante la comunidad en general como testigo, solicitamos a la Inspectoría Salesiana “Don Bosco Sur”:

•garantice que la Casa Salesiana “Ntra. Sra. de Luján” y la Escuela Laboral “Domingo Savio”, de Río Gallegos, asuman la experiencia vivida por Don Bosco en tanto propiciar un “clima de familia en el que se favorecen y cultivan las relaciones interpersonales, la reciprocidad, la solidaridad y la amistad, y se forma un ambiente de alegría y confianza que genera compromiso”. (Propuesta educativa de las escuelas salesianas, punto 4.1).

•garantice que no se vulnere la estabilidad laboral del personal docente y no docente de las referidas casas de estudio

•se deje sin efecto la tramitación de bajas y se reincorpore a quienes ya han sido dados de baja

•se ponga punto final a las acciones del padre director Diego Zupan (sdb), referidas en el párrafo tercero.

 

Muchas gracias por haber dedicado parte de su tiempo a la lectura de este documento. 

 

Atentamente, 

Comunidad Educativa

       Casa Salesiana “Ntra. Sra. de Luján” - Escuela Laboral “Domingo Savio”

                                                                  (Río Gallegos)