Río Gallegos una ciudad abandonada por el municipio

La ciudad de Río Gallegos es un basurero a cielo abierto y su estado es más que preocupante. La suciedad, contaminación de todo tipo, caos en el tránsito, ruinoso estado de muchas calles y veredas, todos aspectos que confluyen en un mal estado higiénico de la ciudad. Fotogalería
domingo, 23 de julio de 2017 · 14:39

La causas del mal estado de la ciudad de Río Gallegos no son recientes, son de vieja data y se agravan con el transcurso del tiempo. Esas causas pueden resumirse en las marcadas deficiencias del municipio capitalino para cumplir sus deberes en materias que le son propias como el destape de cloacas o la recolección de residuos dos funciones básicas que hoy parecen estar olvidadas por el Ingeniero Roberto Giubetich.

Quizás el más problema más generalizado y perjudicial sea el manejo de los residuos de todo tipo en la capital de la provincia. Luego de un paro que duró poco más de dos semanas la ciudad ya abandonada desde el primer día de gestión Giubetich terminó de colapsar.

La basura comenzó a acumularse y con ello también se comenzaron a suceder innumerables inconvenientes en sumideros, desagües y bocas de tormenta que sin el debido mantenimiento hacen que Río Gallegos sea una ciudad sucia y maloliente, por más esfuerzo que intente  mostrar el municipio.

La política municipal respecto a estos temas que ya fueron denunciados profusamente no solo por Nuevo Día sino también por otros medios de comunicación de la ciudad parece estar bien alejada de las necesidades de los vecinos.

La municipalidad  solo intenta recaudar, pero ha renunciado a su función de ordenar, mantener la limpieza y la sanidad en la capital de la provincia.

El estado ambiental y sanitario de Río Gallegos está mal, hay riesgos serios; no advertirlo es una torpeza y no hacer nada, una irresponsabilidad por parte de las autoridades municipales.

Antes de las elecciones y de la llegada de Giubetich la ciudad estaba tapada por la mugre, con cloacas colapsadas, con los desechos de todo tipo en las calles, en los baldíos y por plena calle.

Hoy pese a haber llegado  el Intendente del cambio nada cambió en la capital de  Santa Cruz. (El Diario Nuevo Día)

 

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