Las caras de la Patagonia Rebelde

Muchas veces nos planteamos que a la historia la comenzamos a conocer a partir de la realización fílmica, película o series audiovisuales. Es el caso de “La Patagonia Rebelde” que recrea los sucesos registrados en Santa Cruz al inicio de la década del 20.
domingo, 02 de diciembre de 2018 · 15:01

*Mario Novack

Héctor Alterio le puso rostro a la represión y fusilamientos encarnados por el teniente coronel Hector Benigno Varela. Dicen las perlitas que nos contaba el amigo y profesor de Historia Juan Vilaboa que Alterio se había mimetizado con el personaje.

Desayunaba uniformado, almorzaba de igual modo. Todo el día vestido de milico. Llegaron a temer por su salud mental. Esto comentaban en el campamento instalado para la filmación en la zona de Río Turbio.

Facón Grande encontró en el porte y la imagen de Federico Luppi su representación. Las fotos del gaucho entrerriano son escasas y su imagen lejana. La representación de la película reconstruye al criollo del Montiel ayudando a la peonada, por su gran ascendencia y respeto sobre la gente de campo.

Durante la filmación, en el hotel de Jaramillo no había agua y Luppi todo el día untado hasta con kétchup para aparentar heridas y lesiones de los militares del décimo de Caballería, soportaba las pesadas bromas de sus compañeros de elenco, en especial  José “Pepe” Soriano. Cuando le anunciaron que el problema seguía y que sería imposible bañarse, creyó que era un sabotaje de Soriano y casi terminó en golpes de puño.

No sólo hubo personajes españoles y gallegos en muchos casos, como Antonio Soto Canalejo y Ramón Outerello, periodistas como Jose María Borrero y Victor Amador Gonzalez, sino también actores españoles en esta película.

Hace pocos días el diario “La Voz de Galicia” nos trajo el recuerdo de la participación de vascos y gallegos en este conflicto, donde a su modo tuvieron gran participaión y relevancia en los episodios históricos.

1.500 peones fusilados y discrepancias con el Gallego Soto

 

Amador Víctor González pasó a la historia y a la historia de la prensa argentina por ser, con el vasco José María Borrero, el gran cronista de los sucesos de La Patagonia Rebelde. El vasco con el libro La Patagonia trágica, de 1928, y él con El espíritu obrero de La Patagonia, de 1921. En ambos se basó Osvaldo Bayer para escribir en 1972 Los vengadores de la Patagonia trágica que fue llevada al cine, con gran éxito, por Héctor Olivera con Héctor Alterio, Federico Luppi o el gallego Tacholas como principales protagonistas.

Rebelión en Santa Cruz

En los años 1920 y 1921, anarcosindicalistas gallegos –Antonio El Gallego Soto, Ramón Outerelo, Fungueiriño, Carballeda o Máxima Lista- encabezaron una rebelión de peones rurales en la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina. Comenzó con una huelga general contra la inhumana explotación y condiciones de vida de los obreros por parte de los estancieros. Consciente de la crisis y bajo la presión de los terratenientes argentinos y los latifundistas ingleses de la lana y la carne, el presidente Hipólito Irigoyen envió al Ejército comandado por el general Héctor Benigno Varela para normalizar la situación. Y la normalizó: al terminar el conflicto, 1.500 trabajadores habían sido fusilados o muertos en combate.

Al principio, Amador González defendió las posiciones del Gallego Soto y los peones rurales. Tanto que su periódico sufrió el boicot de patronos y comerciantes. Pero con el paso del tiempo hubo negociaciones, ofertas y contraofertas, y los trabajadores se dividieron en dos tendencias: la sindicalista, representada por las centrales obreras de Buenos Aires, defensora del acuerdo y la negociación, línea por la que apostó el mindoniense; y la anarquista, del ferrolano Soto, partidario de la lucha y de rechazar cualquier acuerdo con los estancieros.

El cronista mindoniense fue testigo de los acontecimientos y recogió en su libro, con precisión y fidelidad, los hechos acaecidos y las divergencias que acabaron con miles de víctimas y el Gallego Soto –que años después fundó en Punta Arenas el Centro Gallego- huido a Chile.

 

Graña el español 
 

Se trata de José Graña, dirigente de origen español que ocupó varios cargos dentro de la federación Obrera de Santa Cruz. El guión lo ubica pronunciando extensos discursos que provocan la impaciencia y el aburrimiento de los huelguistas, una humorada seguramente desprendida de la pluma de Bayer. Al ser fusilado intenta convencer a los soldados de que su sumen a la causa anarquista. Fue interpretado por Tacholas, gallego por excelencia del cine argentino.

Fernando Iglesias: Tacholas

Corría el año 1909 y un 25 de Agosto venía al mundo quien se transformaría con el correr del tiempo en el artista gallego más deslumbrante en los escenarios porteños y en la filmografía argentina de la época.

Fue en Orense su tierra natal, donde el niño que fuera bautizado como Fernando Luis Iglesias Sánchez, comenzó a tener relación con el mundo del espectáculo. Su padrino Julio Losada, era administrador del Cine Teatro Apolo, esto le permitía asistir en forma gratuita a las funciones, introduciéndolo en un mundo subyugante como el mundo de la cinematografía. Estudio en el colegio de los Maristas en Ourense, y allí surgió su afición por el canto coral, posibilitando su buena disposición la inclusión del joven la Coral de Ruada, donde florecen aún más sus inclinaciones artísticas.

En el año 1929 Fernando se instala en Buenos Aires, donde ya vivía parte de su familia, y es allí donde descubre ese mundo de la cultura y el arte que luego lo tendrá como especial protagonista. Mientras desarrolla tareas laborales en un estudio de fotografía y en otros distintos lugares, su vida inquieta lo lleva a incorporarse a la actividad cultural de las asociaciones gallegas de esa época, y es en el Centro Orensano donde su padre era tesorero, que inicia una infatigable tarea de despliegue de su compromiso cultural con su tierra de origen En 1932, es Manuel Núñez Búa, quien lo invita a participar en programas de radio, y esto permite que el joven Fernando comience a destacar sus cualidades interpretativas, surgiendo de allí en más una vida de fuerte arraigo en el mundo artístico de la época.

Es en ese lapso que su figura se agiganta entre la colectividad gallega de Buenos Aires, mostrándose como un auténtico representante de esa tierra de donde llegaron tantos y tantos paisano, allí también surge el que fuera su seudónimo y con el que se lo definió para toda la vida, “Tacholas” fue sin duda la viva esencia del gallego transportado a la gran ciudad, siempre cuidadoso de respetar la condición natural del pueblo gallego, sin entrar en la provocación que sugerían muchos actores del momento.

Su tarea de ayuda a las fuerzas republicanas en lucha durante la Contienda Civil fue una más de sus entregas voluntarias a las causas que representaban su filosofía de vida. Tras el final de la guerra civil Tacholas continuó con su intenso cometido cultural. En 1941 funda con Maruxa Boga la Compañía de Comedias Galegas Boga-Tacholas que, junto con la Compañía de Maruxa Villanueva, se convirtió en el principal dinamizador del teatro gallego en Buenos Aires. En este sentido, tenemos que afirmar que Tacholas participó en el montaje teatral de "Os vellos non deben de namorarse", la pieza teatral que Castelao estrenó en Buenos Aires el 14 de agosto de 1941, en el Teatro Mayo.

Tacholas representó a la Muerte en el primer lance y a Don Ramonciño en el segundo. En 1941 con la participación de Maruxa Boga y Alfredo Arostegui, crean el programa radial que durante años fue la audición más escuchada de los gallegos de Buenos Aires sobre la idea original de Castelao, nace “Recordando a Galicia” verdadero icono de la radiofonía argentina de la década del 40. Al mismo tiempo Tacholas se convirtió en el personaje gallego que transcurrirá en la mayoría de las instituciones de la colectividad en esos años.

En 1953, inaugura un nuevo programa radiofónico, que también llevaría infinidad de audiencia por varios años consecutivos.. La Voz de Galicia, fue otro icono en la propuesta de Tacholas a su entrañable comunidad gallega. Ciertamente, Tacholas también tuvo una destacada participación tanto en el teatro como en el cine argentino.

En este censo, no podemos dejar de mencionar el hecho de que Tacholas siempre se negó a interpretar papeles que habían ridiculizado a los gallegos. A finales de los años cincuenta comienza a trabajar en el cine argentino y se integra en diversas compañías teatrales. En 1970 se integró en los elencos del Teatro Municipal "General San Martín", llevando a cabo también numerosas giras por el interior del país y por el extranjero. Estuvo hondamente integrado en la colectividad emigrada gallega. Así fue miembro de las siguientes entidades: La Asociación Gallega de Universitarios, Escritores y Artistas (AGUEA), Asociación Argentina de Actores, Centro Coruñés, Casa de Galicia, Centro Gallego de Buenos Aires, Centro Orensano (del que fue vocal de la comisión de cultura), Hogar Gallego para Ancianos (fue miembro de su directiva), la Hermandad Gallega y la Sociedad General de Autores de la Argentina. 

Un verdadero e ilustre gallego, al que debemos recordar desde su visión universal, y desde su entrañable galleguidad, que puso de manifiesto en toda su obra. Murió en Buenos Aires el 14 de mayo de 1991.

Estos son algunos detalles de la Patagonia Rebelde y sus actores que le pusieron rostro y vida a los verdaderos protagonistas de esta historia registrada en la provincia de Santa Cruz, en los años 1920 y 21.

 

 

 

 

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