Un caso de aborto en primera persona refleja fielmente lo complejo que resulta su ilegalidad

Una joven riogalleguense decidió contar una historia de vida mediante Facebook, la cual sirve para conocer, al menos un poco más en profundidad una situación que en nuestro país afecta a miles de mujeres que en muchos casos no llegan a hacer visible su historia.
martes, 13 de marzo de 2018 · 12:33

A continuación, la historia contada en primera persona:

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YO ABORTÉ. 
Y voy a contar una historia de VIDA y de AMOR.

AILEN LUCIANA DODMAN. 
DNI:34711990.

*Frente a la sensibilidad del tema, antes de que leas ésta historia quiero que tengas en cuenta que: no busco aceptación ni el entendimiento de quien no pueda comprenderlo, no enriedes tu mente en juicios de valor. Si no te interesa estás invitadx a no leerlo.

La historia de Ana María Acevedo, una mujer de 20 años, que falleció en Mayo del 2007, me impulsó a contar mi experiencia . Tras haberle negado la interrupción de su embarazo, Ana María que ya había comenzado su tratamiento oncológico por un sarcoma que le habían descubierto en la zona de la cara/boca, tuvo que suspender la quimioterapia, poniendo en riesgo su vida y la del bebe que nació a los 5 meses de gestación, por cesarea y vivió 17 hrs. Ana María falleció 3 semanas después. Nadie sobrevió. Los invito a buscar su caso que sentó jurisprudencia.

El 3 de diciembre del 2014, por un dolor incesante de ovarios, hice una consulta con un médico clínico para pedirle una aplicación de calmantes, cómo hacía siempre previo a mi periodo menstrual. Esta vez, algo le había resonado, me pregunta si no había posibilidades de que estuviera embarazada. Le contesté que no, que estaba tomando pastillas. Me preguntó si no había olvidado tomar ninguna. Le dije que no. Inmediatamente recordé que sí, que "hacía dos semanas olvidé una que tomé inmediatamente al otro día". La segunda pastilla de la semana de ovulación. Eran las 16 hs aprox, me hicieron un análisis de sangre 'urgente' para descartar el embarazo, antes de inyectarme. Crucé al laboratorio, le escribí a mi compañero, le dije que estaba hacíendome un análisis por embarazo, pero que estaba todo bien, que era sólo para avisarle. Me contestó que iba enseguida, a lo que contesté que no, que prefería estar sola, estaba todo bien. Fueron los 20 min más largos de mi vida. Estaba segura de que había hecho todo bien, pero ya las dudas comenzaban a llenar mi cuerpo que temblaba, mi mente, mi corazón que bombeaba como nunca antes. Y si no era como pensaba? Si el resultado era que ciertamente estaba embarazada? Decidí no pensar en nada. Hacía unos días atrás había tenido una discusión con mis padres, M (mi compañero) me buscó por casa, cuando subí al auto le dije llorando,"ojalá la vida me de la oportunidad de ser madre para ser la mejor madre del mundo". Sí, siempre quise ser mamá y más, cuando supe que tenía malformación de útero, descubierto hacía unos meses atrás. En esa silla que me sostenía en la sala de espera vacía, recordaba ese momento. Lo que tanto pedí, quizás tenía probabilidades de ser cierto. Me llaman. Camino con total entrega a lo que sea, la secretaria sonríe al doblar el resultado y me lo devuelve con una sonrisa gigante en la cara. Ya lo imaginaba. Salí del laboratorio, abrí el sobre y el resultado finalmente era POSITIVO. Se me llenaron los ojos de lágrimas, una angustia inmensa me invadió por completo, una tristeza infinita y la seguridad que no iba a continuar con ese embarazo. No puedo explicar esa certeza que me invadió en ese momento. Siempre estuve muy conectada conmigo, con mi intuición, algo sentí muy profundo, algo que no tenía que ser. Lo llamé a M, le dije que era 'positivo', le dije que no lo iba a tener, llorando me dijo 'yo voy a acompañarte y a aceptar cualquier decisión que tomes' y le corté. Caminé sin rumbo, preguntandome por qué quería abortar si siempre quise ser mamá. No pude respondermelo.

Abortar no es fácil, menos en Río Gallegos. Se lo conté a mi familia, a mis mejores amigas, y comencé la búsqueda. Aborto con pastillas o cirugía? Fui a ver a los médicos que realizaron abortos a otras mujeres aquí, fuí porque me lo contaron ellas mismas, no toqué de oído, sin embargo me echaron como un perro. El Doctor abortista más conocido de la ciudad, me sacó a los gritos de su pasillo, diciendo que no podía ni siquiera escuchar mi pedido. M buscó en todas las famacias Misoprostol. Todas nos pedían receta. Busqué médicos amigos que me hicieran la receta. Nadie podía jugarsela. Hablé con un farmaceutico que conocía y me dijo que iba a ser imposible que me la vendan. Estaba perdida, no sabía qué hacer. Sabía que Buenos Aires era una opción que no iba a fallar.

Pasaban las semanas y en el sur no encontraba las respuéstas, llegaba navidad, vacaciones... Le escribí a mis hermanas de la vida, pidiendoles ayuda. Me pasaron el contacto de un médico que me atendía en su consultorio (creo) en Villa Crespo (digo creo porque me olvidé la dirección, porque no puedo recordar partes del momento). Llamé desde el sur. Me dieron turno para 3 días después. Viajé a Buenos Aires sola, me esperaban mis amigas allá. Fui a la consulta, el consultorio era antiguo, muy, eramos todas mujeres, me preguntaba si alguna recién había salido de abortar, si alguna iba a pedir turno como yo, me preguntaba tantas cosas. El médico durante la consulta anotó en un cuaderno Gloria todas mis respuestas con signos. De todo lo que me preguntó no escribió ni UNA sola palabra. Todo era en códigos. Por ser 'del interior' me dieron turno para 5 días después. El 9 de Enero tenía turno para abortar a mi primer hijx.

Durante el tiempo previo que estuve en gallegos, me hice análisis y una ecografía para saber de cuánto tiempo estaba cuando me enteré. Al entrar al consultorio le pedí al médico si la ecografía podía ser sin sonido, me dijo que sí. El equipo muy viejo. Comenzó a hacerla y en un momento escucho los latidos de un corazón a mil por hora. Terminé de desgarrarme internamente. Cada noche le pedía perdón a esa alma por la decisión que había tomado, que me perdone, que realmente era lo que siempre quise pero había algo más fuerte que sentía, sentía que no era ese el momento, no podía explicarlo pero lo sentía así. Nada tenía que ver con no estar preparada para ser madre, en absoluto. Estaba consciente que ese embarazo era mi primer hijx que tanto pedí algún día, pero que no podía ser. Para mi no era 'nada' ni un 'feto' simplemente.

A la semana que me enteré que estaba embarazada comencé terapia, cada día que pasaba sin respuestas eran dificilísimos, Flor mi psicóloga y amiga ahora, me decía siempre "Emme pase lo que pase aferrate a tu decisión, abrazate bien fuerte".

La noche previa a la cirugía, cenamos y tomamos té de jazmin con te verde. Escuché Spinetta toda la noche, llovía torrencialmente. 'La lluvia borra la maldad y lava todas las heridas del alma'... Me aferraba a la certeza de mi corazón. Lloré, abracé mi panza y despedí a ese embarazo, le agradecí por elegirme, y le prometí fuertemente que si tomaba ésa decisión iba a hacer que valga la vida, que iba a vivir la vida que me merecía vivir, que no iba a dar un paso atrás. Desperté, medité con Juli y nos fuimos.

No recuerdo mucho, soy consciente del mecanismo de defensa frente a situaciones de dolor que tenemos, solemos anular partes vividas. Me recuerdo en la camilla, de aquel consultorio viejo, pero en 'condiciones'. Dos enfermeras y el médico, de ninguno puedo recordar la cara, fue todo muy rápido. Me inyectaron un calmante y empecé a decir cosas, dopadísima, escuchaba voces a lo lejos. Ambas enfermeras me sostenían una de cada brazo al lateral. Sentí un pinchazo adentro como si fuera un análisis de PAP y listo. Ya me lo habían sacado. Y, simultaneamente el efecto del calmante. Empecé a gritar, a llorar, a patalear. Una de las enfermeras, la del lado izquierdo dijo 'callate nena, callate, no me vas a hacer ningún quilombo acá, bancatelas, callate', la del otro lado dijo suave 'no le hagas caso, tranquila, va a estar todo bien'. Me limpiaron y me cambiaron. Esperé a recuperarme un poco. Una medica me dió pastillas para los días que seguían, me dijo que tenía que controlarme por tres meses posteriores. Y me fuí.

Volví a Río Gallegos al día siguiente. Vacía, literalmente. No podía encontrarle sentido a todo lo que había pasado, a todo lo que estaba siendo.

Un mes después, le pedí a Juli, mi amiga con la que fui a la cirugía, que nos vayamos al Bolsón. 'Al bolsón?!... Sí Ju, necesito ir allá, no conozco pero sé que es allá'. Nos fuimos en Marzo. Durante ese viaje, no sólo comencé a sanar, sino que también llegó el Ashtanga Yoga a mi vida. Comenzaba a renaSer.

A la vuelta de las vacaciones debía realizarme los chequeos que me habían sugerido. El 30 de Marzo en la ecografía de control por el aborto, encontramos un 'algo' en la vejiga. De casualidad? El médico me dijo que por el tamaño y el lugar en el que se encontraba me recomendaba no esperar. Salí de ahí y me crucé, literalmente, al consultorio de Urología, programé ahí mismo una cirugía para 10 dias después. Desde afuera no podíamos saber qué podía ser, había que 'sacarlo'. Pensé que era algo común, así como suelen ser los quistes en los ovarios. Estaba tranquila. Hasta pensé que podía sacarmelo con 'algún yuyo', ya que estaba en el camino de lo natural. Pero no. 10 días después sacaron de mi vejiga un tumor cancerigeno de más de 3 cm. Cancer de Vejiga. Estaba desconcertada. El urólogo me trato como basura, luego de casi provocarme una infección postquirurgica por negligencia de su parte, me despachó, ya me había sacado el tumor, como si fuera una gripe, me derivó a oncólogos y fin. No había que hacerme quimio por el momento, aunque el tumor tenía muchas probabilidades de reincidir.

Salí de la clínica desvastada. Cáncer. No entendía nada. Llegué a mi casa, grité tanto como pude, rompí toda mi pieza, lloré, lloré, lloré, hasta quedarme dormida. 4 hrs después me desperté, estaba sola en la casa. Me lavé la cara y me dije que no iba a dejar mi vida en otras manos que no fueran las mias, que iba a encontrar la forma de que no volviera a salir el tumor, iba a encontrarla ! Y empecé automáticamente.

No lo podemos saber con certeza pero muy probablemente, cuando me enteré que estaba embarazada, el tumor ya estaba en mi cuerpo. Lo charlamos con los médicos, les conté, les pregunté qué probabilidades de vida teníamos ambxs en el caso de que hubiera seguido con mi embarazo. Me contestaron primero que era algo impredecible, porque sólo podíamos suponer (yo necesitaba aunque sea una respuesta) y segundo, que muy probablemente corría el riesgo de vida de unx o de lxs dos, ya que por el lugar en dónde se encontraba el tumor, era imposible extraerlo embarazada. Nunca voy a saberlo.

Ese embarazo llegó a salvarme la vida. Mi primer hijx llegó a salvarme la vida. Llegó para darme una oportunidad de vivir, de vivir la vida que me merecía vivir. Llegó a despertar cada parte de mi ser. Mi primer hijx tiene nombre, tiene un lugar en mi vida, en mi linaje, siento su alma en mi camino, siento su alma iluminandome el camino. 
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SORORIDAD

Probablemente cuando me quedé embarazada, nunca había escuchado la palabra hasta el momento, mucho menos su significado pero, viví la experiencia de sororidad más increíble que pueda existir. A la semana de enterarme de mi embarazo, una de mis mejores amigas me cuenta que estaba embarazada. Al recibir el mensaje pensé inmediatamente, 'me está jodiendo', no puede ser tanta casualidad, no era una amiga que veía de vez en cuando, no. Una de mis amigas hermanas de la vida. Estabamos del mismo tiempo de embarazo, si no nos habíamos quedado embarazadas el mismo día, le pegabamos en el palo.

Ella siguió adelante con su embarazo. Era imposible no sentir que el momento que estaba viviendo ella era el momento que 'podría estar atravesando yo', que cuando naciera su hija podría estar naciendo la mía, etc... pero claro, 'podría' no existe porque no 'es', y el camino de cada una era el camino de cada una. Flor muy amorosamente estuvo presente a kms de distancia, me daba fuerzas, me impulsaba a trabajar en mi dolor, a abrazarme, a no juzgarme, y jamás me juzgó ni me cuestionó que yo no le preguntara por su embarazo, porque me causara una tristeza infinita que necesitaba resignificar porque en definitiva, yo estaba feliz porque ella fuese mamá, porque la amo y amaba ya a su hija en camino, era difícil para mi. Una noche me llega un msj. Me comparte la nota que escribió Marina Glezer, contando la historia de su aborto, me dijo "amiga, ojalá te sirva, te amo". Leí la nota en llantos. Paralelamente no paraba de sorprenderme el inmenso acto de amor, ella embarazada acompañándome en mi duelo. Amor infinito si los hay.

H, su hija, nació a fines de agosto. Y sí, también sentí que por esas fechas 'tendría que haber parido' yo también, pero enseguida volví al eje. Almendra, como fue nombrada el alma de mi primer embarazo, por esos tiempos navegaba en alguna galaxia cósmica, haciendo la existencia más maravillosa aún. 
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Los años que siguieron, no fueron fáciles, la culpa fue algo que me invadió durante mucho tiempo, un duelo dolorosísimo. Me llevó, mucho tiempo y mucho trabajo conmigo misma volver a juntar mis partes y devolverme entera. Re.crearme. Re.armarme. Me lleva... Más de una vez me conflictuó mi camino espiritual, ser practicante y profe de Yoga y haber abortado. Terrible no? Y sí, me castigué mucho, pero ya no. Ya no me castigo. Somos seres humanos, viviendo una experiencia humana, una vida extremadamente compleja para nuestras cabezas, aprendiendo diariamente a vivir en éste planeta escuela, la experiencia más enriquecedora. El alucinante acto de vivir. Ese que nos enseña todas éstas cosas.

Cuando conté de mi aborto, me enteré de muchas amigas que también habían abortado pero que nunca lo dijeron, otras mujeres, otras profes de Yoga, otras ex-compañeras de colegio, otras ex-compañeras de trabajo, otras. SI somos un montón.

Cuento mi experiencia porque estoy VIVA. Porque no me morí en una villa, porque no me morí en una sala de hospital esperando que me atiendan por no haberme hecho correctamente el embarazo con pastillas. Cuento ésta experiencia porque me pude escuchar a tiempo y me regalé la vida. Cuento ésta experiencia porque siento que todas tenemos el mismo derecho a VIVIR. Cuento ésta experiencia para que todas las mujeres que lo necesiten sepan que acá estoy, porque también me sentí sola, desesperada, perdida, desbastada y hubieron otras mujeres y muchas personas que me ayudaron a sanar.

Cuento mi experiencia porque soy un SER HUMANO, como vos que estás leyendo, aprendiendo eternamente sobre ésto que es vivir. No es una verdad, es mi verdad, es todo lo que también soy. Imposible de juzgar porque nadie está ni estuvo en mis zapatos. Ni en mi vida ni en la de nadie. Comencemos a ubicarnos.

Cuento mi experiencia para que seamos más COMPASIVOS y AMOROSOS con todos los SERES HUMANOS que habitan en éste planeta. Para que dejemos de perder tiempo en moralidades y clases de ética, NO EXISTE UNA ESCUELA QUE ENSEÑE A VIVIR.

Cuento mi experiencia porque yo necesité leer a otras para sanar. Y si ésta visibilidad sirve, te sirve, suficiente. Solo el amor puede salvarnos.

58
38
7%
Satisfacción
31%
Esperanza
41%
Bronca
11%
Tristeza
3%
Incertidumbre
4%
Indiferencia