Los grandes misterios que envuelven el caso de Marcela Chocobar

Con la sentencia contra Biott y Azzollini se cerró una etapa de este macabro homicidio. Pero lo que la sociedad exige es que se vuelva investigar más profundamente. Ahora es momento que la Justicia tiene para redimirse, el expediente que se formó tras el juicio, irá al Juzgado de turno.
viernes, 14 de junio de 2019 · 19:32

El análisis del fallo contra Oscar Biott y Ángel Azzollini refleja claramente que se llega a una pena por indicios y se evidenció una clara falta de pruebas. El juzgado de Instrucción a cargo de esta investigación fue el número 3, a cargo de la doctora Roxana Suárez. Desde allí se había ordenado que se cree una comisión policial investigativa, relegando en cierta forma al accionar del fiscal.

El expediente por la muerte de Marcela Chocobar consta de unos 27 cuerpos, estamos hablando de casi 6.000 hojas  
Al parecer toda esta investigación se centró en una única hipótesis, dejando varias aristas que no habrían sido investigadas profundamente. Ciertamente se centró todo en Biott y Azzollini, dejando de lado la posibilidad de que hubiera mas implicados, quizás alguno de ellos pudiera confesar sobre la ubicación del resto del cuerpo de Marcela y así los familiares puedan darle un último adiós y que ella descanse en paz.

El ADN en el saco de Marcela: durante las audiencias declararon las peritos que realizaron pericias en el saco que Marcela usó esa noche y que fue hallado junto a otras prendas de vestir. Según explicaron las licenciadas desde el Juzgado solo se pidió que realice una pericia en el cuello y mangas del abrigo. Allí se encontraron varios rastros de ADN. Uno de Marcela, otro de Biott, y otros que no pudieron ser comparados. Algunos incompletos y otros, según las licenciadas, “porque no tenían más muestras para comparar”. Es decir que solo contaban con las muestras de ADN de Biott y Azzollini (de este último no se encontraron rastros en el saco). Pero durante la investigación hubo más detenidos, por ejemplo, a Lazza o a Fioramonti. ¿No se les tomo una muestra para cotejar? ¿tuvieron algún grado de participación en el hecho?, la familia cree que sí. A Fioramonti en la investigación se le dictó falta de mérito, pero las dudas durante el juicio fueron muchas.

Las llamadas desde el celular de Marcela: Como ya se explicó en otra nota de Nuevo Día el interrogante se generó a través de la defensa de Biott y es saber quien realizó las llamadas desde el celular desaparecido de Marcela Chocobar. Es que según consta en los registros de la empresa Claro esa noche realizó dos comunicaciones telefónicas a las 04:14, momentos en que estaba en el pub Russia y luego los misteriosos llamados a las 09:18 y a las 10:48 horas del 6 de septiembre del 2015.
¿El teléfono estaba bloqueado?, ¿realmente estaba con vida Marcela cuando la dejó Biott?, ¿fue secuestrada por los imputados e intentó pedir ayuda antes de ser asesinada? Todas estas preguntas, y cientos más son las que se hacen los familiares y amigos, el público presente en las audiencias, todos queriendo saber realmente lo que pasó. 

Vaciadero Municipal: Durante el alegato del representante de la querella, el Doctor Muriete, dejó en claro que otro punto que no se investigó en la instrucción fu a un amigo de Azzollini que trabajaba en el vaciadero y luego dejó de trabajar en la Municipalidad y desapareció de la ciudad.

La “amiga” desaparecida: Hubo una amiga que tenía Marcela y era Velia Morena Mamaní. En la instrucción “aportó datos para ensuciar la vida de Marcela y a partir del homicidio cambió su vida y vive viajando a Europa, cambió su status de vida a partir de ese momento”, dijo el doctor Muriete en el alegato y solicitó que también se la investigue.

La escucha y el delito de un funcionario público: Tal como se escribió oportunamente en Diario Nuevo Dia, en la audiencia del 23 de mayo, se escuchó un audio de una escucha telefónica entre Azzollini y una voz masculina desconocida donde se complicó a Biott, pero además se evidenció lo que podría ser un grave delito por parte de un funcionario público. 

Es que en esa escucha se infiere que quien habla con Azzolini, tiene conocimientos y poder para "ayudar". 
Luego continúa expresándole a Azzollini, que debe irse a El Calafate a solucionar unos problemas de Báez. Seguidamente, la persona no identificada consulta con la aparente intención de colaborar y le dice: "Necesito saber dónde están las cosas, el cuerpo y las pertenencias" a lo que Azzollini le responde: "No sé, este hijo de puta se encargó de todo (en referencia a Biott), yo sólo sé que el teléfono está en la Laguna Ortiz."

A su vez, se infiere que la otra persona tendría implicancias con la Policía o en el Juzgado donde se estaba instruyendo la causa porque todo el tiempo pedía a Azzolini el número de Biott para hacer intervenir el teléfono de éste, diciéndole "Yo hago que lo intervengan" por el celular de Biott y Azzolini le preguntaba "Porque no le haces reventar la casa" hablando de un allanamiento. 
Asimismo, aconseja a Azzolini al expresar: "Me dijeron que te diga que vos no te juntes con Biott para que no quedes pegado."

También, dicha persona le pregunta "Nos podemos juntar esta noche" a lo que Azzolini consulta donde y ésta persona le indica "Ahí donde trabajas vos, porque necesito descuartizar algo, necesito un volante de Renault 12, una caja de cambios, yo tengo los juegos de tubos, las llaves alem" ya que Azzolini era sereno en el depósito de la municipalidad de Río Gallegos.

Todas estas dudas, y seguramente en el expediente inicial deben existir más, quedan en los testigos que presenciaron el juicio, en la familia y en el periodismo. Lo cierto es que, lamentablemente, hay un juzgado de Instrucción y un fiscal que no hicieron su labor como corresponde. Ahora es momento que la Justicia tiene para redimirse, el expediente que se formó tras el juicio irá al Juzgado de Turno, ahora la Justicia tiene una segunda oportunidad para terminar de investigar y que la familia tenga el consuelo que se merece.