El golpista

El  uniforme pareciera ser el peor pecado de la policía que desde hace 13 días se autoconvocó. Peralta observa eso: uniformes. Cree en lo que ve, a pesar de que el árbol le tape el bosque que se oscureció durante seis meses.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Casi como una reproducción textual del 2.011 cuando a acusó a los docentes de destituyentes, ahora el mandatario  dice que los policías lo quieren “voltear”.

El  uniforme pareciera ser el peor pecado de la policía que desde hace 13 días se autoconvocó.

Peralta observa eso: uniformes. Cree en lo que ve, a pesar de que lo  el árbol le tape el bosque que se oscureció en estos seis meses.

Casi como una reproducción textual del 2.011 cuando a acusó a los docentes de destituyentes, ahora el mandatario  dice que los policías lo quieren “voltear”, palabra que utilizó el edil Pablo Grasso, aunque el concejal también se refería a la oposición.

El año pasado construyó su campaña de cara ala gobernación teniendo como enemigo a ADOSAC.

Ahora  el juego es mirar para afuera y decir que el objetivo de los agentes es “otro”.

Eso que tanto teme Peralta desde el 29 de diciembre pasado, cuando hubo desmanes en la ciudad luego de  que envió los proyectos  de emergencia económica, recayó ahora sobre  trabajadores que no tienen sindicato, y que fuera uno de los sectores más relegados en los últimos  años.

Nunca un gobernador tuvo tantos conflictos con diferentes sectores de la sociedad.

Desde inicios de este año, la situación económica  de la provincia fue la estrella de un película que el gobernador escribió y que el ministro de Economía, Ariel Ivovich,  se encargo de editar.

Primero fueron los gastos de 24 .000 pesos en chocolates de su ex ministro. Como una pirámide de cartas os datos comenzaron a caer y se supo que l austeridad que pregonó simplemente no existía.

El “vinogate” fue un duro golpe. Los gastos de su residencia en alcohol – que fueron debidamente  documentados- fue un golpe bajo que llegó hasta la presidenta, quien se encargo de decir que “El” administró bien la provincia y que ahora no estaba como antes.

El gobernador buscó salvación en el oro negro. La participación estatal en YPF –celebrada en todo el país- duró poco.  (Actualmente casi ni se habla de los beneficios que obtendrá Santa Cruz).

En el medio, diputados, y hasta el vicegobernador se encargaron de hacerle  saber que no estaban de acuerdo. La ley FUCO- que permitirá a la provincia contar con 120 millones de pesos en cuentas del Banco Santa Cruz-  se aprobó  luego de duras críticas  y una cuasi interpelación al ministro de Economía, Ariel Ivovich. La ley que gravaba la venta de acciones de empresas mineras  y que fue enviada a comisiones  gracias a su compañero de fórmula, produjo un Cobos local.

Los intendentes reclamaron el empréstito de 100 millones de pesos que la provincia solicito al Banco Nación, y sin ponerse colorado, uno de ellos ya hace campaña para sucederlo dentro de la presidencia  PJ.

En el medio de la oscuridad de este primer semestre, el gobernador usó su linterna para detectar los problemas y alumbrar a los  golpistas que visten uniformes. Pero  no se da cuenta  que en realidad,  está mirando un espejo. (El Diario Nuevo Diario).