Cero autocrítica

Es lo que tuvo el discurso de la gobernadora, Alicia Kirchner, en la tarde de hoy. En el peor momento, para el gobierno la culpa sigue siendo sólo de la gente. Pero las medidas y los controles siempre llegaron a destiempo.
domingo, 19 de julio de 2020 · 23:06

Sobre las últimas horas del domingo, los vecinos de Río Gallegos concuerdan en duras críticas contra el discurso de la gobernadora, donde la mandataria cargó las tintas contra la responsabilidad de los vecinos, sin hacer un solo párrafo aparte de las graves falencias del gobierno para llegar a la situación que actualmente atravesamos.

Alicia, fiel a su estilo y el de su gestión de gobierno, nunca aceptó culpas e intentó convencer a propios y extraños que el brote de coronavirus se generó pura y exclusivamente por la irresponsabilidad de los vecinos.

Sin embargo, los vecinos y la comunidad en general han coincidido en que tanto las medidas de gobierno, como los controles, han llegado a destiempo y han carecido de seriedad y regularidad.

¿Acaso el ingreso de los cuatro operarios de Movistar sin control alguno no fue responsabilidad del gobierno? ¿Acaso el regreso del camionero que, para el gobierno, es el responsable de todos nuestros males tampoco tuvo un solo porcentaje de responsabilidad del gobierno?

¿Acaso la lentitud increíble con la que se fueron y se siguen tomando las medidas no son responsabilidad del gobierno? 

¿Acaso quien tiene que controlar a los vecinos que pretenden no cumplir con las reglas no es el gobierno? ¿O en esta situación la rigurosidad sólo depende de una sola parte?

¿Acaso el colapso que se acerca en el hospital de no tomar medidas urgentes no es responsabilidad del gobierno?

¿Acaso la escasa cantidad de camas y respiradores que hay en el hospital no es responsabilidad del gobierno?

¿Acaso la falta de organización y previsibilidad a cuatro meses de comenzada esta historia, en Santa Cruz, no es responsabilidad del gobierno?

Estas y muchas más son preguntas que seguramente el gobierno no se hace. O las hace puertas para adentro, donde ojalá y Dios quiera, haya existido una autocrítica y seria. Porque, puertas para afuera, la culpa sigue siendo sólo de la gente, que ya no se come el verso. (El Diario Nuevo Día)