17 años de lucha contra las adicciones y una clave
Néstor Charra, director y fundador de Renacer Entre los Muros, dialogó con Javier Seveso en "Rock and Frío", por Radio Nuevo Día, sobre el abordaje de las adicciones y el acompañamiento de las personas y sus familias. Con 17 años de trabajo en la recuperación de hombres y mujeres, explicó cómo funcionan los programas de la institución, qué lugar ocupan los profesionales de la salud, la familia y la espiritualidad, y por qué considera fundamental reconstruir hábitos y proyectos de vida durante el proceso.
Néstor Charra, director y fundador de Renacer Entre los Muros, dialogó con Javier Seveso en "Rock and Frío", por Radio Nuevo Día, sobre el abordaje de las adicciones y el acompañamiento de las personas y sus familias. Con 17 años de trabajo en la recuperación de hombres y mujeres, explicó cómo funcionan los programas de la institución, qué lugar ocupan los profesionales de la salud, la familia y la espiritualidad, y por qué considera fundamental reconstruir hábitos y proyectos de vida durante el proceso.
17 años de trabajo frente a las adicciones
Néstor Charra es fundador y director de Renacer Entre los Muros, una institución civil sin fines de lucro dedicada a la recuperación de personas con problemas de consumo. Durante la entrevista contó que la organización cumplió 17 años de trabajo y que actualmente desarrolla programas en diferentes provincias del país.
La institución cuenta con tres modalidades de atención: ambulatoria, casa de día e internación permanente. Según explicó Charra, existen espacios de internación en distintas localidades y provincias, entre ellas Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Mendoza y Bariloche.
El director también explicó que la institución tiene una orientación cristiana, pero remarcó que el abordaje incluye profesionales de diferentes disciplinas.
"Nosotros como operadores, como terapeutas, tenemos al profesional recibiendo al chico, haciéndole un estudio, dándole una medicación", explicó al describir el proceso que fueron construyendo durante estos años.
Charra relató además que su acercamiento a la problemática está atravesado por una experiencia personal. Contó que comenzó a consumir entre los 14 y los 17 años y que posteriormente, a partir de su incorporación a una iglesia, inició un proceso de cambio que lo llevó a querer acompañar a otros jóvenes que atravesaban situaciones similares.
Con el paso del tiempo, esa experiencia inicial se transformó en una estructura de trabajo que incorporó psicólogos, psiquiatras y operadores especializados.
"Entendimos que Dios creó la ciencia", sostuvo al explicar por qué considera fundamental integrar la dimensión espiritual con el trabajo profesional.
La familia también necesita herramientas para acompañar
Uno de los puntos centrales de la conversación fue el papel de las familias.
Charra explicó que cuando una persona atraviesa una adicción, el problema no queda limitado a quien consume. El comportamiento termina afectando a todo el núcleo familiar y genera situaciones de angustia, miedo, conflictos económicos y desgaste emocional.
"El adicto enferma todo el núcleo familiar", afirmó.
Según explicó, uno de los principales obstáculos aparece cuando la persona no reconoce que tiene un problema. En esos casos, la familia puede terminar adoptando conductas que, aun con la intención de ayudar, terminan favoreciendo la continuidad del consumo.
Por eso, sostuvo que los familiares también deben buscar ayuda y recibir herramientas.
"Lo primero que necesitamos que él reconozca su enfermedad", explicó. Sin embargo, aclaró que mientras eso no suceda, la familia igualmente puede participar de terapias y grupos para aprender cómo acompañar la situación.
Charra hizo especial hincapié en la necesidad de establecer límites.
Según su experiencia, la sobreprotección puede impedir que la persona tome dimensión de las consecuencias de sus decisiones.
"Yo a vos te amo, pero la enfermedad la odio", expresó como una forma de explicar la diferencia entre acompañar a la persona y tolerar las conductas asociadas al consumo.
También cuestionó la idea de que permitir el consumo dentro del hogar sea una forma de protección.
"El tema es no drogarse", sostuvo.
Para el director de Renacer Entre los Muros, acompañar no significa permitirlo todo. El objetivo debe ser generar las condiciones para que la persona pueda reconocer el problema y aceptar la necesidad de iniciar un proceso de recuperación.
Una rutina para recuperar hábitos y estructura
Charra explicó que el tratamiento no se concentra únicamente en lograr días sin consumo.
Uno de los objetivos centrales es ayudar a la persona a comprender qué la llevó a consumir y, a partir de allí, modificar hábitos y reconstruir una estructura cotidiana.
La institución trabaja con el denominado programa Minnesota y utiliza herramientas relacionadas con los 12 pasos de recuperación. En el esquema de internación que describió, cada residente atraviesa diferentes etapas durante aproximadamente un año.
La jornada comienza temprano. Los residentes se levantan alrededor de las 7, realizan su higiene personal y participan de una instancia grupal en la que trabajan con el material "Solo por Hoy".
Luego incorporan un devocional bíblico y establecen una propuesta personal para la jornada.
"¿Qué te propones este día?", es una de las preguntas que utilizan para que cada residente pueda establecer un objetivo concreto.
Al finalizar la jornada, se revisa si logró cumplir aquello que se había propuesto.
Para Charra, esta metodología apunta a recuperar hábitos que muchas veces se perdieron durante el período de consumo.
"Tenemos que reestructurar su vida", afirmó al explicar que la recuperación no consiste solamente en abandonar una sustancia, sino también en construir una rutina diferente.
Después del desayuno comienzan las tareas dentro de la institución. Los residentes colaboran con la limpieza de habitaciones, baños, cocina y espacios comunes.
Por la tarde se desarrollan talleres destinados a trabajar emociones y ayudar a identificar las situaciones que pueden haber llevado al consumo.
También se trabaja con los 12 pasos, con un esquema de un paso por mes dentro del período de internación.
La idea es que la persona pueda incorporar hábitos constructivos y herramientas que le permitan sostener la recuperación una vez finalizado el tratamiento.
"El adicto primero recae en actitud y luego en consumo", explicó Charra para remarcar la importancia de detectar cambios de conducta antes de que aparezca nuevamente el consumo.
Ciencia, espiritualidad y recuperación
La espiritualidad ocupa un lugar importante dentro de la propuesta de Renacer Entre los Muros, aunque Charra insistió en que debe coexistir con la intervención profesional.
En ese sentido, explicó que durante los primeros años de trabajo su mirada estaba mucho más centrada en la fe. Con el tiempo incorporó una perspectiva que considera indispensable: la participación de psicólogos, psiquiatras y otros profesionales.
"Ahora me ha pasado, en el transcurso de este trabajo, que me he relacionado con chicos por ahí que entraban con su fe en San la Muerte", relató.
A partir de esas experiencias, Charra explicó que decidió no imponer una determinada creencia religiosa a quienes ingresan al programa.
"Lo único que me interesa es que él me esté diciendo: tengo un problema, me estoy muriendo y necesito ayuda", sostuvo.
Para el director, la prioridad es acompañar a la persona en su recuperación, independientemente de cuál sea su creencia al momento de ingresar.
"Yo no me interesa en ese momento qué fe tiene el chico", afirmó.
En su visión, la dimensión espiritual puede aparecer posteriormente como parte del proceso personal, pero no debe convertirse en una barrera para acceder al tratamiento.
Al mismo tiempo, sostuvo que la ciencia tiene un papel fundamental para evaluar el estado de cada persona, determinar posibles patologías y establecer, cuando corresponde, un tratamiento médico.
La combinación de esas herramientas es, según su experiencia, uno de los elementos que permite construir un abordaje más completo.
Una recuperación que continúa después de la internación
Otro de los aspectos destacados por Charra fue la necesidad de pensar qué ocurre cuando termina la internación.
Para el director, no alcanza con que una persona permanezca durante meses sin consumir si no logra desarrollar herramientas para enfrentar nuevamente la vida cotidiana.
Por eso, la institución trabaja en la incorporación de hábitos, responsabilidades y conocimientos que puedan servirle al residente cuando regrese a su familia.
El objetivo es que pueda levantarse temprano, organizar su día, cumplir responsabilidades y sostener una estructura de vida.
La formación en oficios también forma parte de ese proceso. Charra mencionó que los residentes pueden adquirir herramientas y conocimientos que luego pueden utilizar fuera de la institución.
La idea es que la recuperación pueda traducirse en un proyecto concreto.
"Tenemos que reestructurar su vida", reiteró al explicar que el desafío es generar condiciones para que la persona pueda sostener el cambio más allá del período de internación.
Durante la entrevista, Charra también destacó que las adicciones deben ser entendidas como una problemática que requiere atención y acompañamiento sostenido.
Desde su experiencia, una persona puede atravesar diferentes etapas antes de reconocer que necesita ayuda, mientras que la familia muchas veces atraviesa el proceso desde la angustia y la incertidumbre.
Por eso, insistió en que quienes rodean a una persona con problemas de consumo también necesitan buscar orientación y apoyo.
El mensaje central que dejó el director de Renacer Entre los Muros apunta a no confundir amor con permisividad. Acompañar, según explicó, implica poner límites, buscar ayuda profesional y brindar herramientas para que la persona pueda tomar una decisión de recuperación.
Tras 17 años de trabajo, Charra sostiene una mirada que combina experiencia personal, acompañamiento comunitario, espiritualidad y participación de profesionales de la salud. Su objetivo, según expresó durante la charla, es que quienes atraviesan una adicción puedan recuperar no solamente la ausencia de consumo, sino también una estructura cotidiana, vínculos y un proyecto de vida. (Diario Nuevo Día)

