CULTURA

"De no gustarme cantar, encontré mi lugar en la ópera", Sebastián Barboza, el santacruceño que llegó a los escenarios de Europa con el canto

Sebastián Barboza, cantante lírico nacido en 28 de Noviembre, pasó por Río Gallegos para ofrecer un concierto junto a la Sinfonietta y músicos locales. En diálogo con Radio Nuevo Día repasó su recorrido, desde la Cuenca Carbonífera hasta un teatro europeo.

Redacción Nuevo Día
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El cantante lírico santacruceño Sebastián Barboza regresó a la provincia para presentarse por primera vez en Río Gallegos, donde compartió escenario con la Sinfonietta de la Escuela Provincial Re Si y el conjunto vocal en un concierto realizado en la Parroquia San Juan Bosco.

En una entrevista con el programa "Siempre llegué tarde", de Radio Nuevo Día, el artista nacido en 28 de Noviembre repasó el camino que lo llevó desde la Cuenca Carbonífera hasta Bélgica, donde actualmente desarrolla su carrera profesional.

"De no gustarme cantar terminé cantando ópera", resumió Barboza al recordar cómo descubrió su verdadera vocación. Explicó que inicialmente estudió guitarra clásica en la Universidad Nacional de La Plata y que fueron sus propios compañeros quienes comenzaron a insistirle para que probara con el canto.

"Me decían: 'Vos sos bajo, tenés que cantar'. Yo no cantaba, tocaba la guitarra. Nunca me gustaba cantar y terminé cantando", recordó entre risas.

Fue durante esa etapa cuando conoció la técnica del canto lírico y encontró el género al que dedicaría su vida. "Cuando empecé a encontrar la técnica lírica me empezó a llamar la atención. Yo canto ópera, no otro estilo. Ahí encontré mi lugar", señaló.

De la Patagonia a Europa

Barboza se formó en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y trabajó durante varios años en el Coro Polifónico Nacional, hasta que decidió dar un giro radical a su carrera.

Contó que renunció a su puesto estable para aceptar un contrato de apenas tres meses en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona. Luego apareció una nueva oportunidad en Bélgica, aunque el camino estuvo lejos de ser sencillo.

Según relató, incluso perdió el vuelo que debía llevarlo a la audición y estuvo a punto de desistir. Finalmente consiguió otro pasaje, llegó de madrugada a la ciudad de Lieja, vocalizó en el gimnasio del hostel donde se hospedaba y horas después obtuvo el primer puesto en el concurso.

"Si no hubiera ido, no hubiera pasado nada de lo que vino después", reflexionó al recordar aquella decisión que terminó cambiando su vida.

Actualmente reside en Bélgica, donde integra una compañía lírica y continúa perfeccionándose mientras aprende francés.

"Hay que dedicarle mucho tiempo"

Consultado sobre qué consejo les daría a los jóvenes que quieren dedicarse a la música, Barboza fue claro al remarcar que el talento necesita disciplina.

"La música lleva mucha dedicación. Cuando estudiaba guitarra me lesioné un brazo de tanto practicar y cuando empecé con el canto también le dediqué muchísimo tiempo. No es una horita por día. Es una carrera que requiere mucho entrenamiento", afirmó.

El regreso a Santa Cruz

El concierto en Río Gallegos también marcó un momento especial para el cantante, ya que fue la primera vez que actuó en su provincia natal acompañado por una orquesta.

"Es la primera vez que canto acá en Santa Cruz", destacó durante la entrevista.

Además, elogió el trabajo de la Sinfonietta y de su director, Mariano Mosso, y confesó que desconocía la existencia del proyecto musical.

"Me sorprendió. No sabía que había una orquesta así acá. Mantener un espacio de estas características durante tantos años no es fácil", expresó.

Durante su paso por la capital santacruceña también volvió a encontrarse con su hermana, la escritora Giselle Barboza, antes de regresar a Europa para continuar con su carrera artística.

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