El llamativo fenómeno que pintó de colores el atardecer en Río Gallegos
Durante la tarde del lunes, vecinos de Río Gallegos quedaron sorprendidos al observar una llamativa nube con tonalidades rosadas, anaranjadas y azuladas que sobresalía en el cielo de la capital santacruceña. El fenómeno corresponde a una nube iridiscente, un efecto óptico poco frecuente que se produce cuando la luz del Sol interactúa con pequeñas gotas de agua presentes en un altocúmulo.
Durante la tarde del lunes, vecinos de Río Gallegos quedaron sorprendidos al observar una llamativa nube con tonalidades rosadas, anaranjadas y azuladas que sobresalía en el cielo de la capital santacruceña. El fenómeno corresponde a una nube iridiscente, un efecto óptico poco frecuente que se produce cuando la luz del Sol interactúa con pequeñas gotas de agua presentes en un altocúmulo.
Un atardecer que regaló una postal diferente
La tarde del lunes dejó una imagen poco habitual para quienes recorrían la costanera y distintos puntos de Río Gallegos. Mientras el Sol comenzaba a ocultarse sobre el horizonte, una nube aislada comenzó a reflejar una llamativa gama de colores que rápidamente captó la atención de vecinos y aficionados a la fotografía.
La postal, que pudo observarse durante varios minutos, contrastó con el cielo despejado del atardecer y el paisaje costero de la capital santacruceña, generando numerosas consultas sobre el origen del fenómeno.
¿Qué es una nube iridiscente?
La formación observada corresponde a una nube iridiscente, un fenómeno óptico que ocurre cuando la luz del Sol atraviesa diminutas gotas de agua o pequeños cristales de hielo que tienen tamaños muy similares.
En este caso, se trató de un altocúmulo, una nube de altura media que, bajo determinadas condiciones atmosféricas, puede producir este efecto de difracción de la luz, generando colores similares a los de un arco iris, aunque distribuidos sobre la propia nube.
Los especialistas explican que este fenómeno suele apreciarse con mayor frecuencia cerca del amanecer o del atardecer, cuando el Sol se encuentra bajo sobre el horizonte y sus rayos atraviesan la atmósfera con un ángulo que favorece la aparición de estos tonos iridiscentes.
Un fenómeno poco frecuente, pero completamente natural
Aunque no es habitual observarlas con colores tan intensos, las nubes iridiscentes son un fenómeno completamente natural y no representan ningún cambio extraordinario en las condiciones meteorológicas.
Su formación depende de una combinación muy específica entre la posición del Sol, la uniformidad del tamaño de las gotas de agua y el tipo de nubosidad presente en la atmósfera.
En regiones australes como Santa Cruz, donde el aire suele ser más limpio y los atardeceres ofrecen una iluminación muy particular, las condiciones pueden favorecer este tipo de espectáculos naturales que, aunque duran apenas unos minutos, dejan imágenes difíciles de olvidar.
La fotografía obtenida desde la costanera de Río Gallegos refleja ese instante único: una nube suspendida sobre el horizonte, teñida de colores pastel por los últimos rayos del Sol y convirtiéndose en una de las postales más llamativas de la jornada. (Diario Nuevo Día)

