Arte digital

Hernán Simó: arte digital, IA y un premio que llegó desde Qatar

Hernán Simó dialogó con Javier Seveso en *Rock and Frío*, por Radio Nuevo Día, y repasó un recorrido que atraviesa el Derecho, la música y el arte digital. El abogado, con matrícula activa en Mendoza y California, contó cómo encontró en la inteligencia artificial una herramienta para desarrollar su faceta artística, explicó por qué decidió trabajar de manera autodidacta y sin estructuras rígidas, reveló que escribe un libro sobre las diferencias y posibles aprendizajes entre los sistemas jurídicos de Mendoza y California y recordó con emoción el reconocimiento que recibió en Qatar por una obra de arte digital.

Hernán Simó dialogó con Javier Seveso en *Rock and Frío*, por Radio Nuevo Día, y repasó un recorrido que atraviesa el Derecho, la música y el arte digital. El abogado, con matrícula activa en Mendoza y California, contó cómo encontró en la inteligencia artificial una herramienta para desarrollar su faceta artística, explicó por qué decidió trabajar de manera autodidacta y sin estructuras rígidas, reveló que escribe un libro sobre las diferencias y posibles aprendizajes entre los sistemas jurídicos de Mendoza y California y recordó con emoción el reconocimiento que recibió en Qatar por una obra de arte digital.

Una vocación artística que siempre estuvo presente

Durante la entrevista, Simó explicó que, aunque construyó una carrera profesional vinculada al Derecho, siempre mantuvo dentro suyo una necesidad de expresarse artísticamente.

La música y el arte aparecieron desde temprano en su vida. Sin embargo, al finalizar la escuela secundaria también evaluó alternativas profesionales más tradicionales, entre ellas Medicina, Ingeniería y Abogacía.

Su madre es médica y uno de sus primos es ingeniero en sistemas, mientras que desde chico tuvo un vínculo cercano con la tecnología. Finalmente se inclinó por el área de Humanidades porque sentía que estaba más relacionada con sus intereses, la cultura, el arte y las ciencias sociales.

Esa elección no significó abandonar su vocación artística.

Por el contrario, Simó contó que con el paso del tiempo comenzó a sentir que necesitaba darle un espacio cada vez mayor al arte dentro de su vida.

Un momento decisivo llegó después de completar una maestría en Derecho en la *Universidad de Dayton, en Ohio*, y desarrollar su actividad profesional.

En aquel momento decidió hablar con el fiscal jefe de la Fiscalía Pública de Mendoza, *Alejandro Gullé*, para comunicarle que quería dar un paso al costado de la función pública.

La decisión tenía dos motivos: por un lado, la formación jurídica que había obtenido en Estados Unidos le abría nuevas posibilidades profesionales; por otro, quería disponer de más tiempo para desarrollar su carrera artística.

"Quería dedicarle más tiempo a mi carrera artística", explicó al recordar aquel punto de inflexión.

Simó aclaró que mientras ejercía como fiscal prácticamente no tenía tiempo para desarrollar otras actividades.

El cargo exigía dedicación completa, disponibilidad y exclusividad. Su única actividad paralela durante esa etapa fue cursar la maestría en Derecho en Estados Unidos.

Hernán Simó: arte digital, IA y un premio que llegó desde Qatar

Entre Mendoza y California: una experiencia jurídica que también se transforma en libro

Actualmente, Simó mantiene activas sus matrículas profesionales tanto en *California como en Mendoza*.

Según explicó, trabaja con algunos colegas de California y toma casos judiciales exclusivamente vinculados con ese estado.

Su ingreso al sistema procesal civil californiano representó un desafío importante. Aunque ya contaba con una maestría en Derecho y había aprobado el examen de matriculación correspondiente, la verdadera prueba comenzó cuando tuvo que ejercer profesionalmente dentro de un sistema jurídico diferente.

El comienzo fue exigente.

Relató que llegó a tener aproximadamente *12 audiencias por semana*, algunas de ellas de hasta *siete horas de duración*.

Esa experiencia profesional terminó alimentando nuevamente su costado creativo.

A partir de las diferencias que comenzó a observar entre Mendoza y California, decidió escribir un libro de Derecho comparado en el que busca analizar las instituciones de ambos sistemas jurídicos y plantear de qué manera podrían aprender uno del otro.

El proyecto ya tiene *cinco capítulos escritos* sobre un total de *42 capítulos proyectados*.

Simó confirmó además que existe una editorial jurídica de Mendoza interesada en publicar el trabajo una vez que esté terminado. Prefirió no revelar todavía el nombre porque el acuerdo no está completamente cerrado.

La obra pretende ser una mirada personal basada en varios años de experiencia profesional en ambas jurisdicciones.

"Cómo puede justamente retroalimentarse y qué puede aprender Mendoza de California y viceversa", explicó al describir el objetivo del libro.

Hernán Simó: arte digital, IA y un premio que llegó desde Qatar

La inteligencia artificial como puerta de entrada al arte digital

Una de las partes centrales de la conversación estuvo relacionada con su trabajo artístico.

Simó contó que nunca tuvo particular interés por dibujar. Su hermana, en cambio, es artista plástica y pinta, por lo que desde siempre tuvo un contacto cercano con las artes visuales.

Incluso realizaron algunas experiencias juntos: mientras su hermana pintaba, él tocaba el piano.

La aparición de la *inteligencia artificial* cambió su relación con las imágenes.

Como no le gustaba dibujar, comenzó a utilizar herramientas de IA para generar imágenes inicialmente como un juego y una forma de experimentar con nuevas posibilidades creativas.

Con el tiempo, aquello que había comenzado como un hobby se transformó en una metodología artística.

Incorporó aplicaciones y programas de edición, diseño y arte digital. Entre ellos aparece *Photoshop*, software que ya conocía desde hacía aproximadamente dos décadas.

El proceso actual puede involucrar hasta *cinco aplicaciones diferentes* para llegar a una obra terminada.

Simó explicó que parte de una imagen generada mediante inteligencia artificial y luego realiza sucesivas etapas de edición y retoque.

El trabajo puede extenderse durante horas, incluso hasta las *2 o 3 de la madrugada*, mientras prueba diferentes alternativas hasta encontrar el resultado que busca.

En algunos casos llega a trabajar "píxel por píxel" en Photoshop antes de considerar terminada una obra.

Hernán Simó: arte digital, IA y un premio que llegó desde Qatar

Una creación completamente autodidacta

A diferencia de su formación jurídica y musical, el desarrollo de su arte digital no siguió ningún camino académico formal.

Simó fue contundente al explicar que nunca realizó cursos específicos para aprender esta disciplina.

Todo el proceso fue autodidacta y surgió a partir de la exploración personal.

Su postura tiene además una explicación relacionada con su propia historia de formación.

Durante años estuvo acostumbrado a estructuras muy rígidas. El Derecho y el estudio formal del piano estuvieron atravesados por reglas, métodos y estructuras que debía respetar.

Por eso, cuando encontró el arte digital, decidió hacer exactamente lo contrario.

"Quiero hacerlo solo y libre, que nadie me diga qué tengo que hacer", explicó durante la entrevista.

Incluso contó que algunos artistas plásticos amigos le ofrecieron enseñarle dibujo, pero rechazó esas propuestas porque no quería volver a incorporar otra estructura formal a su proceso creativo.

Su premisa es una palabra: *libertad*.

"Precisamente esta forma de arte, esta disciplina, decidí encararla de una manera completamente diferente y, sobre todo, con una palabra como premisa fundamental: libertad", sostuvo.

Para Simó, el arte digital le permite expresarse sin un molde previo que le indique hacia dónde debe dirigirse.

El reconocimiento en Qatar y la emoción por representar a la Argentina

Uno de los momentos más importantes de su trayectoria artística ocurrió en *Qatar*, donde recibió un reconocimiento por su trabajo en arte digital.

El vínculo con ese país tuvo además un componente emocional muy fuerte relacionado con el fútbol argentino.

Simó contó que es un gran admirador de *Lionel Messi* y que sigue su carrera desde el Mundial de Corea-Japón 2002, cuando todavía estaba en la escuela primaria.

Cuando fue invitado a Qatar, uno de sus primeros pensamientos estuvo relacionado con Messi.

Visitó el *estadio Lusail* y relató que comenzó a llorar por la emoción que le provocó estar en aquel lugar y recordar lo que significó para los argentinos el Mundial ganado por la Selección.

Buscó recuerdos, fotografías y todo aquello que pudiera conservar de aquella experiencia.

"Pensé en todos nosotros, pensé en todo nuestro país, en la gran alegría que ese Mundial nos dio a todos", relató.

Luego llegó otro momento inolvidable: recibió el reconocimiento por su trabajo de arte digital.

Cuando llevó el trofeo a su casa, recordó que junto a su sobrino hicieron una vuelta olímpica por el patio, celebrándolo como si se tratara de la Copa del Mundo.

La comparación no fue casual.

En una referencia periodística, su trabajo había sido definido como el del *Messi del arte digital*, una frase que quedó asociada a su trayectoria.

Para Simó, sin embargo, el verdadero significado del premio pasa por otro lado: representar a la Argentina.

"No traje la Copa del Mundo, traje la copa del arte digital", expresó con emoción, aunque remarcó el orgullo que siente por llevar el nombre de su país a cada exposición.

El desafío de saber cuándo una obra está terminada

Durante la entrevista también apareció una cuestión fundamental para cualquier artista: cuándo detener el proceso creativo.

Simó reconoció que su perfeccionismo puede convertirse en un problema si no establece límites.

Una obra podría continuar siendo modificada indefinidamente, porque siempre existe la posibilidad de encontrar un color, una textura o un detalle para cambiar.

Por eso desarrolló un método personal.

Observa la obra en su teléfono o computadora, intenta hacer silencio mental y emocional y se pregunta si está terminada.

La respuesta surge de su propia sensación interior.

"Mi termómetro es mi instinto, o mi sentimiento interior", explicó.

Cuando siente que la imagen alcanzó el punto de satisfacción que buscaba, deja de cuestionarla.

Ese criterio resulta especialmente importante porque, según explicó, el arte digital es el proyecto que desarrolló con mayor amor y pasión en toda su vida.

La satisfacción aparece cuando consigue darle forma estética y artística a una imagen que quizás permaneció durante años en su cabeza.

Y justamente allí encuentra el equilibrio entre la exigencia y la necesidad de ponerle un punto final a la creación.

## Una mirada crítica sobre la tecnología y el futuro

La conversación también abordó el impacto de la tecnología en la vida cotidiana.

Simó reconoció que la velocidad con la que aparecen nuevas herramientas puede resultar difícil de seguir para muchas personas, especialmente para quienes crecieron en épocas en las que la tecnología disponible era completamente diferente.

Pero también advirtió que los avances tecnológicos tienen dos caras.

Pueden ofrecer herramientas con un enorme potencial para ayudar y facilitar distintas tareas, pero también pueden generar consecuencias negativas.

En ese sentido mencionó lo ocurrido con las redes sociales, los teléfonos celulares y otras tecnologías que, después de años de implementación masiva, comenzaron a mostrar efectos sobre la vida cotidiana.

Para Simó, el desafío consiste en aprender a utilizar estas herramientas sin perder de vista sus implicancias.

En su propio caso, la inteligencia artificial terminó convirtiéndose en una herramienta creativa que le permitió explorar una disciplina artística que, de otra manera, probablemente no habría desarrollado.

Su historia reúne así dos mundos que a primera vista parecen alejados: el rigor del Derecho y la libertad del arte.

Entre ambos aparece además la música, una formación formal que conserva como parte de su identidad y que convive actualmente con una manera completamente libre de crear imágenes.

La entrevista con Javier Seveso dejó también una conclusión personal: detrás del abogado que trabaja entre Mendoza y California existe un artista que encontró en la tecnología una nueva herramienta para expresar ideas, explorar su creatividad y representar a su país. (Diario Nuevo Día)

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