La otra cara del superávit: menos fondos nacionales y más obras a cargo de Santa Cruz
Desde la llegada de Javier Milei, el Gobierno nacional convirtió al equilibrio fiscal en el eje de su programa económico. Nuevo Día revisó datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso para medir qué significó ese cambio para Santa Cruz: en 2024 las transferencias nacionales no automáticas a la provincia se desplomaron 89,2% en términos reales. Hubo recortes en educación, infraestructura, asistencia financiera, rutas y fondos previsionales.
El equilibrio fiscal se convirtió en una de las principales banderas económicas del Gobierno de Javier Milei.
Durante 2024, el Sector Público Nacional consiguió un superávit financiero equivalente al 0,3% del PBI, el primero anual desde 2010. En 2025 volvió a cerrar con resultado positivo, equivalente a aproximadamente 0,2% del PBI, y durante los primeros siete meses de 2026 mantuvo un superávit financiero cercano al 0,1% del producto. El Ministerio de Economía denomina a esa política el "ancla fiscal" del programa económico.
Pero detrás del resultado aparece otra pregunta: ¿qué ocurrió con el dinero que Nación destinaba a las provincias?
El Diario Nuevo Día revisó informes de la Oficina de Presupuesto del Congreso para observar específicamente el caso de Santa Cruz. Los números muestran un cambio profundo.
En un año, la asistencia no automática cayó 89,2%
No todo el dinero que Nación gira a las provincias es igual. Las transferencias automáticas son principalmente recursos de coparticipación y otros fondos establecidos por ley. No constituyen una ayuda que el Poder Ejecutivo pueda decidir libremente entregar o eliminar.
Las transferencias no automáticas, en cambio, incluyen financiamiento de programas, obras, asistencia, convenios y otras partidas que dependen en mayor medida de decisiones presupuestarias nacionales.
Es allí donde se observa el cambio más fuerte. Durante 2023, Santa Cruz recibió $29.825 millones en transferencias no automáticas. En 2024 fueron $9.553 millones.
Aunque la comparación nominal está afectada por la elevada inflación, la Oficina de Presupuesto del Congreso calcula la diferencia en términos reales: la caída fue del 89,2%.
Las transferencias automáticas también retrocedieron, aunque mucho menos: 9,1% real.
Combinando ambos conceptos, los recursos nacionales transferidos a Santa Cruz durante 2024 fueron 20,4% menores en términos reales que en 2023.
El ajuste no fue exclusivamente santacruceño. Para el conjunto de las provincias, las transferencias totales retrocedieron 19,7% y las no automáticas, 80,9%.
Pero en Santa Cruz el recorte de los fondos discrecionales fue todavía mayor que el promedio nacional.
Educación: el FONID cayó más del 94%
Uno de los ejemplos más claros aparece en educación. Según la OPC, Santa Cruz recibió a través del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) $4.819 millones durante 2023.
En 2024 fueron apenas $584 millones. La caída, descontada la inflación, alcanzó el 94,3%.
El impacto tuvo alcance nacional y respondió a la decisión del Gobierno de Milei de discontinuar el financiamiento del fondo en los términos en que venía funcionando.
Otro programa denominado Gestión Educativa y Políticas Socioeducativas tuvo un comportamiento diferente en valores nominales: pasó de $2.274 millones a $2.482 millones.
Pero, una vez descontada la inflación, también sufrió una caída muy importante: 63,4% real. Es decir que el cambio de política fiscal no solamente se observó en grandes obras.
También alcanzó partidas que llegaban directamente al funcionamiento de políticas educativas provinciales.
Fondos previsionales: de $4.037 millones a cero
Otro dato aparece en el sistema jubilatorio. Durante 2023, la OPC registró $4.037 millones de transferencias nacionales destinadas a la Caja Previsional de Santa Cruz.
En 2024, dentro de ese programa presupuestario, la ejecución registrada fue cero. El dato requiere una aclaración importante: no implica por sí mismo que Nación mantenga actualmente una deuda automática por esa cantidad con Santa Cruz.
El financiamiento de las cajas previsionales provinciales no transferidas a Nación depende de requisitos técnicos y mecanismos establecidos por la legislación nacional y de los procesos de armonización de cada sistema. Incluso autoridades de la Caja de Previsión Social santacruceña han aclarado durante 2026 que no existe una deuda automática de ANSES por el sólo hecho de que esos fondos no sean girados.
Pero presupuestariamente el cambio es concreto: en 2023 hubo transferencias; en 2024 no las hubo.
Obras y saneamiento: partidas que directamente pasaron a cero
La misma base permite observar qué ocurrió con distintas partidas destinadas a infraestructura.
En 2023 Santa Cruz había recibido $2.038 millones del programa de Asistencia Técnico-Financiera y Desarrollo de Infraestructura para el Saneamiento. En 2024: $0.
En infraestructura y equipamiento había recibido $130 millones. En 2024: $0.
En políticas alimentarias figuraban $600 millones. En 2024: $0.
El cambio coincide con una modificación mucho más profunda del modelo nacional de obra pública.
Durante 2024, la inversión pública ejecutada por la Administración Nacional cayó 75,1% en términos reales respecto de 2023. Fue uno de los rubros que más aportó a la reducción del gasto nacional.
Si se mira el conjunto del presupuesto nacional, los gastos de capital cayeron 73,9% real durante ese año y las transferencias corrientes hacia las provincias disminuyeron 75,6%.
Es uno de los vínculos más claros entre el ajuste fiscal nacional y la reducción del flujo de recursos hacia las jurisdicciones provinciales.
También desaparecieron fondos para obras viales
Los datos permiten encontrar otro caso especialmente sensible para Santa Cruz.
El programa denominado Construcciones de Obras Viales fuera de la Red Vial Nacional había transferido a la provincia $3.497 millones durante 2023. En 2024: $0.
Eso no significa que Vialidad Nacional haya abandonado toda actividad en Santa Cruz. El organismo siguió realizando tareas de conservación y mantenimiento y, por ejemplo, durante el invierno de 2024 desplegó un operativo sobre 2.502 kilómetros de las rutas nacionales 3, 40, 281, 288 y 293, mediante personal nacional y convenios con Vialidad Provincial financiados por Nación.
Lo que cambió fundamentalmente fue el modelo de inversión y construcción de nuevas obras.
Obras que antes financiaba Nación pasaron a las provincias
En junio de 2024, el propio Gobierno nacional anunció un acuerdo con Santa Cruz para transferir obras.
El convenio incluyó proyectos hídricos, viviendas y construcción o ampliación de edificios escolares, que dejaron de quedar bajo ejecución nacional y pasaron a ser continuados por la administración provincial.
Nación conservó solamente determinadas obras consideradas estratégicas y con un alto nivel de avance.
No ocurrió únicamente con Santa Cruz. Durante 2024 el Gobierno nacional firmó acuerdos similares con 20 provincias.
La propia memoria oficial de la administración Milei explica el cambio de filosofía: Nación buscó terminar con un esquema centralizado donde las provincias dependían del Estado nacional para ejecutar proyectos y trasladarles mayor responsabilidad financiera y de ejecución.
En términos prácticos, significa algo sencillo: obras que antes se financiaban desde el presupuesto nacional comenzaron a necesitar recursos provinciales para poder continuar.
La asistencia financiera cayó 99%
Existe otro número particularmente contundente. El programa de Asistencia Financiera a Provincias y Municipios había registrado para Santa Cruz $4.059 millones durante 2023.
Durante 2024 fueron apenas: $59 millones. La caída real fue del 99,2%.
Es probablemente el dato que mejor representa el cambio de relación económica entre Nación y las provincias.
El Estado nacional dejó de actuar con la misma intensidad como financiador de los desequilibrios y necesidades de los gobiernos subnacionales.
En 2025 hubo una recuperación, pero desde un piso extremadamente bajo
El segundo año de la administración nacional mostró cierta recomposición.
Las transferencias no automáticas a Santa Cruz pasaron de $9.553 millones en 2024 a $16.034 millones durante 2025. Descontando inflación, representó un crecimiento del 19%.
También aumentaron algunos giros específicos. Por ejemplo, los recursos del programa Relaciones con las Provincias y Desarrollo Regional -donde se contabilizan ATN- pasaron de $3.000 millones a $8.000 millones y aumentaron 93% en términos reales.
Pero la recuperación partía del derrumbe registrado durante 2024. Y no fue una vuelta al esquema anterior.
En 2026 los fondos discrecionales volvieron a desplomarse
El dato más actualizado refuerza esa conclusión. Durante el primer semestre de 2025 Santa Cruz había recibido $11.041 millones en transferencias no automáticas.
En el mismo período de 2026 fueron: $5.778 millones. En términos nominales ya hubo una reducción del 47,7%.
Al descontar inflación, la caída fue del 58,5%. Las transferencias automáticas también bajaron 2,9% real.
Como consecuencia, el total de fondos nacionales enviados a Santa Cruz durante el primer semestre de este año retrocedió 4,3% en términos reales.
Nuevamente, la disminución de los fondos discrecionales santacruceños resultó superior al promedio del país: para el conjunto de las provincias las transferencias no automáticas cayeron 51,8%.
El superávit y las provincias: dos caras de la misma política
Los números permiten observar con mayor precisión qué cambió desde diciembre de 2023.
No desapareció la coparticipación. Tampoco Nación dejó de financiar absolutamente todas las obras ni de realizar transferencias a Santa Cruz.
Incluso existen excepciones importantes. En 2026, por ejemplo, se destrabó la continuidad de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz y recientemente se giraron $45.000 millones para comenzar el proceso de reactivación.
Pero ese tipo de acuerdos específicos convive con una tendencia general muy diferente a la existente antes de 2024.
- Menos transferencias discrecionales.
- Menor financiamiento nacional de obras provinciales.
- Menos asistencia para programas específicos.
- Más proyectos que deben ser asumidos con recursos propios por las provincias.
Esa política fue parte de una reducción mucho más amplia del gasto nacional: durante 2024 los gastos totales de la Administración Nacional cayeron 25,9% en términos reales, mientras el gasto de capital se desplomó 73,9%.
Al mismo tiempo, Nación consiguió el primer superávit financiero anual desde 2010 y mantuvo resultados positivos durante 2025 y buena parte de 2026.
Por eso, más allá de las discusiones políticas, el cambio puede medirse. Desde la llegada de Milei, el Gobierno nacional disminuyó fuertemente su participación como financiador directo de las provincias.
Santa Cruz es uno de los ejemplos. Y la contracara del equilibrio fiscal conseguido en Buenos Aires es que una parte mayor de las necesidades de infraestructura, educación, rutas, vivienda y funcionamiento provincial debe ser financiada ahora desde las propias provincias o negociada caso por caso con Nación.

