"No van a ser accesibles para todos": advierten sobre consecuencias del proyecto del Gobierno nacional de derogar el precio único de los libros en todo el país
La librera de El Chaltén y editora de Pan Editorial de Fanzines, Yesica "Yeye" Dupin, cuestionó el proyecto del Gobierno nacional que busca modificar el régimen de precio único de los libros. En diálogo con "Fuera de contexto", de Radio Nuevo Día, advirtió por el impacto que podría tener en las pequeñas librerías y editoriales independientes.
Yesica "Yeye" Dupin, librera de El Chaltén y editora de Pan Editorial de Fanzines, expresó su preocupación ante la posibilidad de que el Gobierno nacional avance con una modificación de la Ley de Precio Único del Libro, una normativa vigente desde 2001 que establece que una misma publicación debe comercializarse al mismo valor en todo el territorio argentino.
En diálogo con el programa "Fuera de contexto" de Radio Nuevo Día, Dupin explicó que la normativa fue acordada por distintos actores del sector editorial y permite que los lectores puedan acceder a un mismo libro al mismo precio, independientemente de si lo compran en una pequeña librería o en una gran cadena. Según señaló, el proyecto que impulsa su derogación permitiría que grandes empresas, supermercados y plataformas de venta puedan aplicar promociones y ofrecer determinados títulos a precios más bajos.
Para la librera, esto podría generar una desventaja para los comercios pequeños y medianos. "La gente va a buscar el precio más económico, pero ese precio económico termina desfinanciando todo lo que genera toda la bibliodiversidad que generan las pequeñas librerías, las librerías de barrio y las editoriales pequeñas y medianas de Argentina", sostuvo.
Remarcó que el impacto no se limitaría al funcionamiento de las librerías, sino que también podría afectar a la producción editorial independiente. En ese sentido, destacó que las editoriales pequeñas funcionan como espacios de aparición para autores y temáticas que muchas veces no encuentran lugar en los grandes sellos.
"Las pequeñas editoriales son semilleros", afirmó, y mencionó como ejemplos a escritores que comenzaron sus recorridos en sellos independientes antes de alcanzar una mayor repercusión y circulación de sus obras. También puso el foco en la importancia cultural de las librerías, a las que consideró espacios que cumplen una función que va más allá de la venta de libros.
"No es solamente como comprar un kilo de arroz, un paquete de shampoo", planteó, al señalar que la lectura puede generar múltiples experiencias y que los libreros también cumplen un rol de orientación y recomendación para los lectores. En esa línea, advirtió que una eventual desregulación podría provocar el cierre de pequeños comercios y una pérdida de puestos de trabajo, además de reducir la diversidad de voces disponibles en el mercado editorial.
El impacto en la diversidad cultural
Durante la entrevista, Dupin insistió en que las pequeñas y medianas editoriales son fundamentales para garantizar la circulación de autores y temáticas diversas. Señaló que este sector permite que tengan espacio voces emergentes y obras vinculadas con distintas identidades y experiencias. También consideró que la discusión debería contemplar el valor cultural del libro y no solamente su precio de venta. "Me parece que todo lo que tenga que ver con la cuestión cultural hay que estar muy atentos", expresó. Además, cuestionó el argumento de que la eliminación del precio único necesariamente se traduciría en libros más accesibles para la población.
"No nos hagan creer que va a haber libros más baratos, porque tampoco van a ser accesibles para todos y van a ser solo unas pocas voces", afirmó. Por último, Dupin remarcó que la Ley de Precio Único del Libro no representa un costo para el Estado y llamó a prestar atención al impacto que una eventual modificación podría generar sobre toda la cadena editorial.
"Esta ley hoy a la Argentina, hoy al Estado no le cuesta nada", sostuvo la librera, quien destacó la importancia de que la sociedad conozca el alcance de la medida y las consecuencias que podría tener para las librerías, editoriales y trabajadores del sector.
(El Diario Nuevo Día)

