"Pensé que nadie me iba a creer": denunció a su padrastro y logró una condena de 12 años
Una mujer que denunció haber sufrido abusos sexuales durante su infancia y adolescencia por parte de su padrastro obtuvo una condena de 12 años de prisión contra el acusado, luego de un proceso judicial que se extendió durante cinco años. Tras conocerse la sentencia, decidió hacer público su testimonio para contar el camino que atravesó, el impacto que tuvieron los hechos en su vida y lo que significó para ella que la Justicia finalmente creyera en su relato.
"Hace cinco años iniciaba con este proceso, tan fuerte, tan doloroso". Así comienza el testimonio con el que la víctima decidió contar públicamente lo que significó atravesar una causa judicial por los abusos que denunció haber sufrido durante gran parte de su infancia y adolescencia.
La denuncia fue realizada en 2021 contra quien había sido su padrastro, Armando Gabriel Cárcamo. Según relató, la decisión llegó después de años de silencio y luego de una conversación que volvió a enfrentarla con lo ocurrido.
En su publicación, la mujer recordó que los abusos comenzaron cuando era muy pequeña y se prolongaron hasta su adolescencia. También describió episodios de violencia física y psicológica y un entorno familiar en el que, según contó, durante años buscó aprobación, afecto y protección.
"Por años me dediqué a ser la hija perfecta, con buenas notas, obediente, devota, callada. Busqué por años el amor que jamás quisieron darme", escribió.
Uno de los momentos que marcó su historia ocurrió cuando tenía 14 años y decidió contar lo que estaba viviendo. Según expresó, no encontró entonces el acompañamiento que esperaba de su propia familia.
La frase que, aseguró, el acusado le dijo tiempo después quedó grabada durante años: "Vamos a ver a quién le cree la Justicia, chiquita violada".
Esa duda también la acompañó cuando decidió denunciar. "Cuando inicié pensé que nadie me creería", reconoció.
La sentencia y el momento en que volvió a mirarlo
Cinco años después del comienzo de la causa, el proceso llegó a su instancia definitiva. El tribunal condenó a Armando Gabriel Cárcamo a 12 años de prisión por promoción a la corrupción de menores doblemente agravada por la edad de la víctima y por haber sido encargado de su guarda.
La querella, representada por el abogado Cristian Arel, y la Fiscalía habían solicitado una pena de 14 años. Finalmente, la sentencia estableció una condena de 12 años de prisión.
Para la mujer, escuchar el fallo tuvo un significado que fue mucho más allá del número de años impuesto por el tribunal.
En su testimonio describió el momento en el que volvió a ver al condenado antes de ser trasladado. Allí, aseguró, reconoció en su rostro algo que ella había sentido durante buena parte de su niñez: miedo.
"Hoy lo vi temiendo como yo temí siendo una niña", expresó.
La víctima evitó reducir el resultado del juicio únicamente a una pena. Su reflexión después de la sentencia fue contundente: "¿12 años reparan el daño? No. Seguro que no".
Pero inmediatamente explicó por qué, aun así, el fallo representa un punto de quiebre en su historia.
"Nada me devuelve la infancia, la adolescencia, pero sí me sana el alma entender que sí me creyeron, que la Justicia funciona y dejar claro que no fue una falsa denuncia, que fue un grito desesperado de justicia", escribió.
"Se hizo justicia": la familia que encontró en el camino
El testimonio también estuvo atravesado por quienes aparecieron durante los años posteriores a la denuncia.
La mujer contó que uno de los momentos más dolorosos fue comprender que no contaría con el acompañamiento de su madre. Sin embargo, aseguró que durante el proceso encontró una red que terminó convirtiéndose en su sostén.
"En el camino encontré hermanas, mis amigas, que me sostuvieron, que me creyeron, acompañaron y cuidaron", expresó.
Cinco años después de aquella denuncia, contó que su realidad es otra. Está cerca de terminar sus estudios, construyó su propia familia y es madre.
"Hoy tengo una familia enorme, hoy estoy a un par de materias de recibirme, hoy estoy en mi casa con mis hijos sanos, hermosos y por los que moriría por cuidar", señaló.
También tuvo palabras para su abogado, Cristian Arel, a quien agradeció por acompañarla durante todo el proceso y por el trabajo realizado hasta llegar al juicio y la condena.
Pero quizás la frase más fuerte de su publicación estuvo reservada para aquella niña que durante años pensó que nadie iba a creerle.
La llamó "la pequeña y valiente Brenda que se las bancó todas".
Después de cinco años de declaraciones, pericias, instancias judiciales y espera, la víctima eligió cerrar su testimonio con un mensaje dirigido también a otras personas que puedan estar atravesando situaciones similares: "Se hizo justicia, se pudo, se puede y la Justicia funciona. Créanme que sí".
La condena no puede devolverle los años que perdió ni borrar lo ocurrido, pero para ella significó algo que buscó durante buena parte de su vida: que su palabra fuera escuchada y creída. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

