Campillo y Di Doménico: Más que un amor de verano

El ex funcionario K, Juan Campillo, uno de los hombres que más conoce el destinos de los fondos de Santa Cruz de novio con el diseñador top y amigo de Susana Giménez, Di Doménico.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Se conocieron hace dos años, con los corazones en la mano. Los dos participaban de la gala solidaria de Fundaleu, la tradicional fiesta en la que celebrities se visten de mozos y sirven a otros que participan en sorteos por un fin benéfico. Tal vez fue ese contexto el que los sensibilizó: la atracción fue inmediata, de esas que solo los polos opuestos pueden sentir. Los dos tendrían por delante sus propios procesos de separación, pero meses más tarde entablarían una relación hasta hoy desconocida para muchos pero sólida desde entonces. Y al calor de Punta del Este, a días de cumplir un año y medio juntos, se relajaron, dejaron atrás sus historias y decidieron mostrarse juntos, sin importarles el qué dirán, tal vez como la pareja más explosiva del verano. Él es Carlos Di Doménico, exquisito diseñador, ícono de la moda argentina y amigo íntimo de su musa, la diva Susana Giménez, una de las voces famosas más críticas del Gobierno. Y él, también, es Juan Manuel Campillo, uno de los hombres que mejor conoció los secretos financieros de Néstor Kirchner, ex ministro de Hacienda santacruceño en los ’90 y quien fuera el último titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) hasta que la Presidenta decidiera eliminar ese polémico ente, en febrero del año pasado. Un amor posmoderno y post ideológico, que no les habría resultado sencillo.

Como Sandro

Di Doménico y Campillo son dos socialité de los eventos esteños. El 27 de diciembre concurrieron juntos a la fiesta de Lacoste, en el restó La Huella, de José Ignacio, pero el ex funcionario K evitó posar para la foto. Cuando se presentó ante los periodistas, dijo misterioso: “Soy Juan Manuel… así solo, como Sandro”, largó una carcajada y salió raudo junto a su compañero.

El diseñador tiene su casa en Punta del Este, pero este año la habría alquilado para compartir un departamento junto a Campillo en la moderna torre Palm Beach, entre las paradas 7 y 8 de La Mansa. Recién el miércoles 11 se permitieron hacer playa. El viento y la vida social los había mantenido alejados de la arena, pero el calor de esa tarde los venció. Ambos se asumen como “nocheros” y así lo han demostrado en sus vacaciones esteñas. Fueron de los últimos en abandonar la populosa fiesta del hotel Conrad, en la madrugada del 4 de enero, y al otro día concurrieron a un exclusivo cóctel en la mansión de Ana Rusconi, en la zona de Rincón del Indio, invitados por The Related Group, una empresa de desarrollos inmobiliarios que presentaba sus nuevos proyectos en Miami.
Di Doménico suspendió esta temporada su tradicional desfile en el Conrad. Explicó que recibió una invitación para realizar, a principios de febrero, una presentación de su colección otoño-invierno en París –a la que anhela que concurra su amiga Susana–, lo que le hizo imposible realizar su clásico evento esteño.
Sin embargo, también habrían incidido las esquirlas aún vigentes de su traumática separación de César Juricich, a mediados del 2010, con quien estuvo casi 13 años. La pareja llegó a su fin de manera abrupta: Di Doménico terminó despidiendo a Juricich, que era empleado de su maison. Ese final colérico de la relación aún puede traerle dolores de cabeza judiciales al diseñador favorito de Susana. “Aún mantengo un problema legal, de tipo comercial y de resolución inminente, pero aún no puedo decir más”, dijo escueto Juricich a NOTICIAS, desde el Caribe, adonde viajó por negocios.

Pelea.

“Se han publicado cosas raras. César era empleado, no era socio mío. El diseñador con 36 años de trayectoria soy yo. No tengo aviso de ninguna demanda –replicó Di Doménico ante la consulta– Nuestra separación no fue fácil, estuvimos conviviendo casi 4 años separados y dos tratando de llevar adelante la separación. Escuché que estuvo haciendo algo con accesorios, me parece bien que aproveche los contactos que le habrán quedado de cuando me acompañaba, pero yo no quiero saber nada de él. Ahora estoy feliz”.

Respecto de su nuevo amor, Di Doménico admite que “Juan Manuel está conociendo y disfrutando de toda una nueva vida. La política no es una arena fácil. Él estuvo 17 años al lado de Néstor Kirchner y lo valoró mucho”. El diseñador no piensa que la profesión y el amor puedan volver a enredárseles. Antes de su turbulenta relación con Juricich, estuvo en pareja con la diseñadora Susana Ortiz, la favorita de Cristina, con quien tuvo dos hijos y mantiene una gran amistad. “Juan no tiene nada que ver con la moda. Tiene una empresa y me asesora porque yo soy un caos creativo”, dijo el diseñador y prefirió no hablar más de su amado, que aún elige el perfil bajo.

El hombre de los fondos

Campillo aún presidía la ONCCA cuando inició su relación con Di Doménico y habría sufrido la tensión del verano pasado cuando, según comentan sus allegados, hacía malabares para viajar los fines de semana a Punta del Este a visitar a su amor, con la cautela suficiente para no despertar enojos en las filas K, que tienen vedado este destino turístico.

Contador, oriundo de Arequito pero con años de residencia en “la pingüinera”, en el 2009 debió renunciar como ministro de Economía de la gestión de Daniel Peralta, en Santa Cruz. Fue tras una denuncia de la oposición por violación de las normas contables provinciales en la toma de un crédito millonario para paliar una crisis financiera sin consentimiento de la Legislatura.

Pero Campillo siempre tuvo sus licencias para hacer, al menos mientras el ex presidente vivía. Como ministro de Hacienda santacruceño fue, junto a Kirchner, uno de los hombres que más supo sobre el polémico destino de los famosos fondos por regalías petroleras que el entonces gobernador depositó en Suiza. Él era quien estaba autorizado para operar en la cuenta del banco Credit Suisse, donde se radicaron aquellos 500 millones de dólares durante gran parte de los años ’90.

Él, por su pasado político, y Di Doménico, por ser de una generación más conservadora, no son de expresarse afecto en público. Y menos revelar si planean casarse, gracias al matrimonio igualitario. Cuando NOTICIAS quiso insistir en la consulta, fue Campillo el que atendió el teléfono.

Noticias: ¿No quieren darnos una nota juntos?

Campillo: No quiero hablar. Mejor veamos qué cuentan ustedes.

Lo que contamos, en definitiva, es una historia de amor.

* Por Daniel Seifert de la revista Noticias