Mendoza

Pedirán la secundaria completa y un año de prueba para ser policía

El Gobierno confía en que esta semana se aprobarán los cambios a la ley 6.722 y así volverá a exigir el secundario completo y hasta 29 años para iniciar la formación policial.
domingo, 13 de marzo de 2016 · 09:57

Alfredo Cornejo lo dijo y repitió una y mil veces durante su campaña, lo remarcó en su discurso de asunción y lo empezó a poner en práctica desde el primer día de gestión. "Combatir la inseguridad” es una de las principales metas propuestas por el Gobernador. En este contexto, esta semana se tratará - y muy probablemente se apruebe- en la Legislatura provincial la modificación de la ley que reglamenta la función del personal policial. 

Se trata de la ley 6.722, que "establece las normas generales que reglan el funcionamiento, la organización y los recursos humanos de las Policías de la Provincia de Mendoza”. La gestión radical asegura que se encontró con un gran caos en lo que hace al Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP), cuyos últimos dos directores fueron, en orden inverso, los dos últimos ministros de Seguridad de Pérez: Aranda y Comperatore. 

Con esta reforma, lo que buscan es que los requisitos de ingreso sean más exigentes en dos sentidos clave: que los aspirantes tengan el secundario completo y menos de 30 años.

Pero a la vez, una vez terminado el curso y producido el ingreso a la fuerza, los debutantes estarán a prueba durante un año. Y si no convence su desempeño, quedarán afuera.

Todas las modificaciones que se realizarán a través de esta nueva norma tienen que ver con la intención de mejorar cualitativamente la calidad de la fuerza policial que dejó "la herencia paquista".

Están basadas en un profundo análisis con diagnóstico posterior que se concretó durante el año pasado. Y si bien son muchos los cambios que se requieren para lograr el gran objetivo (erradicar la inseguridad o al menos que Mendoza se transforme en un lugar más seguro para vivir), los más urgentes son cuatro. 

Así lo detalla Hugo Sánchez, que es el jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad. "A partir de esta modificación el ingreso tanto para la carrera de auxiliar como para la tecnicatura (en Seguridad Pública) es con menos de 30 años y con el secundario completo. Se permite una sola materia adeudada (del secundario) pero la tienen que rendir durante el cursado.

El año pasado hicimos un diagnóstico y vimos una baja en la calidad educativa -comprensión de texto, por ejemplo- y en la idoneidad. Por eso, además de esos dos requisitos exigiremos una hoja de vida intachable, sin antecedentes, que sea idóneo y apto”, explicó el funcionario. 

También, comentó que otra reforma será que una vez que terminen el cursado de cualquiera de las dos carreras que elijan dentro del IUSP estarán a prueba durante 12 meses.

"Durará un año esta especie de residencia y si no hay objeciones se incorpora a la Policía. Pasaba que el ingreso en forma irracional y sin requisitos permitía entrar a la fuerza a personas que luego se convertían en un problema. 'Un buen policía sirve más que tres malos'. Había muchos actos de corrupción y  gente no apta para el servicio de la policía. Un arma no se le puede dar a cualquiera”, remarcó Sánchez, que trabaja desde hace años en el equipo de Cornejo y hoy es la mano derecha del ministro Gianni Venier. 

Las otras modificaciones

Según describió el sociólogo a cargo del gabinete de Seguridad, hay cuatro aspectos a resaltar como los más importantes de esta reforma legislativa. Además de los dos repuestos requisitos ya mencionados, que apuntan a lograr calidad en el servicio policial, del diagnóstico realizado también surgió que existía un problema de disciplina. "Son faltas menores de actitud policial, de presencia, que ahora van a poder ser sancionadas porque en la ley nueva están tipificadas”, explicó Sánchez. 

Esas  sanciones van desde las más leves a las más severas, según la falta cometida. Lo primero son recargas horarias ( cuatro horas extra dos o tres veces por semana sin goce de sueldo); lo segundo apercibimientos, que quedan registrados en una hoja de calificaciones, y lo tercero, cuando la falta es muy grave, son días de suspensión. 

"Eso implica que a los auxiliares de policías se les van a complicar los ascensos. Es una forma de ordenar la cadena de mando, que está muy desordenada y queremos que vuelva a ser verticalista”, indicó el jefe de gabinete. 

Finalmente, el funcionario agregó que los otros dos aspectos tiene que ver con incentivar a los auxiliares y ordenar la pirámide organizacional.

"Actualmente los auxiliares ingresan como empleados públicos y el único incentivo que tienen es la antigüedad. Eso influye negativamente en la conducta, porque ante un hecho delictivo que se resuelve de manera correcta se le dice gracias y listo. Pero, si se lastima o algo así tiene sanción: le sacan el arma, por ejemplo. Lo cual no incentiva a la tropa. Ahora se crean siete jerarquías de auxiliares que ascienden a partir de calificaciones y también de la antigüedad, lo cual repercute en el sueldo", se explayó Sánchez. 

En lo que a la pirámide organizacional de los uniformados respecta, remarcó que se halla completamente desfasada. "En este momento hay 47 comisarios generales, o sea muchísimos caciques, cuando no debería haber más de 16. Y así sucede en toda la línea de los oficiales. Esto también lo vamos a modificar”, aseguró.

Si esta semana en la Legislatura se aprueba esta reforma legislativa policial, en un mes los nuevos aspirantes al IUSP deberán sí o sí cumplir con los modificados requisitos para ingresar.

Una ley muy flexible

El cambio que va a efectivizarse, si se aprueba la ley, no es más que volver a los requisitos originales. El límite para ingresar al Instituto Universitario de Seguridad Pública (IUSP) fue llevado a 35 ya en la gestión del radical Roberto Iglesias en el año 2000.

Julio Cobos volvió a valerse de esa excepción en 2007 y el peronista Celso Jaque lo prorrogó hasta 2010. En junio de 2013, con el apoyo de la Legislatura, Francisco Pérez ratificó esa excepción y sumó otra: ya no era necesario tener el secundario terminado para ser policía.

El entonces ministro de Seguridad, Carlos Aranda, argumentó que se buscaba atraer a más personas a la carrera policial, que venía perdiendo aspirantes, sobre todo en un año complicado porque los retiros fueron más que los ingresos y la fuerza policial había perdido 200 efectivos.

Esta excepción, que contó con el apoyo de la UCR, debía regir hasta diciembre de 2014 y los ingresantes que no tuvieran el titulo de la educación media tenían cuatro años para obtenerlo. Por entonces, dirigía el IUSP Leonardo Comperatore, que unos meses después enrocó el cargo con Aranda. Pero la flexibilización se extendió más de lo previsto.