Zarpó el Irízar rumbo a la Antártida y Aguad recordó a los tripulantes del ARA San Juan

El rompehielos vuelve a formar parte de la campaña antártica después de 10 años, tras haber sufrido un incendio. El ministro de Defensa encabezó el acto oficial y expresó: 'En algún momento podremos hacer un gran reconocimiento a quienes pueden haber dejado la vida para honrar a la patria'.
martes, 26 de diciembre de 2017 · 14:15

En un día histórico para las Fuerzas Armadas, en el que el rompehielos Almirante Irízar (RHAI) zarpó hacia la Antártida después de una década sin participar de una misión oficial, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, aprovechó para homenajear a los 44 tripulantes del desaparecido submarino ARA San Juan.

“Las primeras palabras, para recordar a los 44 tripulantes del ARA San Juan a más de un mes de la desaparición del submarino argentino. Una tragedia que nos enluta a todos y que ha calado muy hondo no solamente en las autoridades sino en la sociedad en su conjunto”, comenzó su discurso.

Aguad también se acordó de las familias “en las horas más tristes” y comentó que “los tripulantes estaban cumpliendo una misión táctica fundamental” y enumeró: “Venían de un entrenamiento naval en el sur, en la Isla de los Estados, y de vuelta Mar del Plata recorriendo nuestro límite de la plataforma subcontinental, que son los espacios que debemos cuidar y cuya soberanía tenemos que defender”.

"En algún momento podremos hacer un gran reconocimiento a quienes pueden haber dejado la vida para honrar a la patria", agregó Aguad.

Allí fue cuando les habló a los tripulantes del Irízar: “Vaya en este homenaje a ellos una reflexión sobre ustedes, que van a cumplir una misión semejante. La Antártida es para la Argentina un continente estratégico”. Aguad finalizó celebrando que la reparación de la “nave insignia” haya caído en manos argentinas.

El recorrido del Irízar

El Irízar zarpó desde la dársena E del puerto de Buenos Aires hacia la Antártida para abastecer las bases argentinas en ese continente en su primera misión desde el incendio que casi lo destruye, en abril de 2007.

La Campaña Antártica de Verano 2017-2018 (CAV) comenzó formalmente el pasado lunes 18 cuando el aviso "Estrecho de San Carlos" y el transporte naval "Canal de Beagle" zarparon del puerto de Buenos Aires, y se extenderá hasta principios de abril con un cronograma en el que buques y aviones deberán coordinar sus movimientos de acuerdo al inestable clima antártico y a las condiciones glaciológicas que fijan las "ventanas de oportunidad" para acceder a algunas de las 13 bases argentinas en el continente blanco.

 

Más de dos mil personas trabajan en esta campaña para que los buques puedan trasladar 183 toneladas de víveres, 1700 metros cúbicos a granel de gasoil antártico, 4310 tambores de distintos combustibles, 822 tubos de gas y 962 toneladas de cargas generales.

Además, los aviones C-130 de la Fuerza Aérea Argentina tienen la responsabilidad de sostener un puente aéreo con la base Marambio que complementa el traslado de cargas, agilice el despliegue de las nuevas dotaciones y el repliegue del personal que sostuvo operativas las bases durante 2017.

"Hay que tener gestos muy claros de presencia en la Antártida. Argentina lleva registros de actividad científica y monitoreo ambiental muy completos que, entre otras cosas, permiten ver la evolución del impacto del calentamiento global y la actividad humana en el planeta", comentó el jefe del Comando Operacional de las Fuerzas Armadas, general de división Carlos Pérez Aquino.

Desde Marambio el rompehielos partirá rumbo a Belgrano II, la más aislada de las bases argentinas, a la que sólo se puede acceder a través de un canal costero que se abre durante unas semanas al año, cuando el hielo que cubre el mar de Weddell se separa del continente.

El 'Irízar' "tiene que aprovechar esa ventana de oportunidad para aproximarse todo lo que pueda a la base y desde allí los helicópteros descargan el material. Por eso es importante estar lo más cerca posible para minimizar las horas de vuelo", explicó.

La base Belgrano II no recibe asistencia por mar desde el verano de 2014, por lo que hasta ahora se sostuvo con recambios de personal por aire.

 

"Dicen que se les desean a los barcos buenos vientos, yo les deseo en realidad que sean eficientes y vuelvan con un trabajo realizado que enorgullezca a la Argentina", arengó Jorge Faurie, ministro de Relaciones Exteriores.

 

El Irízar, una vez abastecido de combustible en Ushuaia, zarpará hacia Marambio y luego a las bases Petrel y Cámara desde donde retornará hasta la base Orcadas para poner dirección a Belgrano II. El Itinerario prevé un nuevo paso por Orcadas, en su regreso a Ushuaia, donde se encontrará con el 'Canal de Beagle', recargará bodegas y partirá otra vez hacia Marambio, detalló.

El 'Canal de Beagle' retornará a Buenos Aires a fines de enero con gran parte de los residuos recogidos en la Antártida y volverá a zarpar hacia Ushuaia con carga que traspasará al Irizar y al aviso 'Estrecho de San Carlos' para que la distribuyan en las bases.

A lo largo de toda la campaña los Hércules C-130 deberán sostener el puente aéreo con el aeródromo de la base Marambio y con la base chilena Frei, además de coordinar el operativo para el cruce en vuelo del helicóptero Mi-17, que durante el verano asiste al despliegue argentino.