Para la Iglesia, "la educación está cuando menos en emergencia, por no decir tragedia"

El arzobispo de Tucumán, Alfredo Zecca, también pidió la reconciliación entre los argentinos. 'Ningún triunfo social se logra sin postergar intereses propios', afirmó.
domingo, 09 de julio de 2017 · 13:32

En el tedeum por el 9 de Julio, la Iglesia insistió en que sigue pendiente la reconciliación entre los argentinos y volvió a hacer un llamado al diálogo y los grandes acuerdos entre los diversos sectores para sacar el país adelante, pero con la advertencia de que "ningún triunfo social se logra sin postergar los intereses propios, aún cuando sean muchas veces legítimos".

Lo dijo por boca de monseñor Alfredo Zecca, arzobispo de Tucumán, durante la ceremonia en la catedral tucumana. Delante de la vicepresidenta de la nación, Gabriela Michetti; el gobernador de la provincia, Juan Manzur, Zecca ratificó así la apuesta de la Iglesia a que después de los comicios de octubre se avance en la búsqueda de grandes consensos.

Si bien recordó la responsabilidad que tienen los gobernantes, empresarios y sindicalistas, a quienes llamó a asumir las “virtudes cívicas” para contribuir al bien común y señaló la “función social” que tiene el poder, también llamó a los ciudadanos a “no esperarlo todo de las políticas y dádivas del gobierno”.

Además, criticó que “la educación en la Argentina está, cuando menos en ‘emergencia’, por no decir ‘tragedia’”. Y agregó: “Sin educación no hay futuro. Es necesario volver a decirlo una y otra vez, pero sin convertir la afirmación en un eslogan fácil que se repite sin jamás entrar en la mente y mover el corazón a la acción".

“Es indispensable tener clara conciencia de que sin un pueblo debidamente educado, sin estímulo para el pensamiento creativo, sin disciplina, sin exigencias y sin una escuela y universidad que garanticen el logro de los objetivos propuestos y los conocimientos necesarios que avalen realmente los títulos otorgados, en suma, sin un lenguaje adquirido a fuerza de lectura, escritura y expresión oral que transmita ideas y muestre la madurez del intelecto resulta imposible el diálogo social”, agregó.

Monseñor Zecca insistió en convocar a toda la ciudadanía a la responsabilidad ciudadana y a asumir en serio “un papel protagónico en una Argentina que aspire, en verdad, a ser nueva. Protagonismo que comienza con el fortalecimiento de las instituciones democráticas, con el respeto por el federalismo, con el trabajo y, finalmente, con la valoración de un proyecto común y el reconocimiento de nuestro deber ciudadano de contribuir al mismo desinteresadamente”.

“La Iglesia no cesará jamás de exhortar a los argentinos al diálogo, a la reconciliación que todavía nos debemos, al cultivo de una cultura del encuentro”, dijo. “Pero hemos de ser conscientes -añadió- de que el tan ansiado diálogo social se dará en la medida en que nos acostumbremos a mirar en la misma dirección para alcanzar el crecimiento de esta casa común, que es la Nación, que todos compartimos y de la que somos solidariamente responsables”, subrayó.

Y agregó: “Pero para lograr esto es indispensable un gran esfuerzo al nos hemos desacostumbrado durante muchos años. Nos va a llevar mucho tiempo, pero alguna generación debe poner la piedra fundamental para construir este edificio, así como, en aquél memorable 1816, un puñado de argentinos puso la primera piedra para levantar una gran Nación. Nosotros somos la generación del bicentenario. Debemos estar a la altura y recoger este desafío que nos lanza la historia”, añadió.

Monseñor Zecca concluyó interpelando: “¿Seremos nosotros la generación que se anime a asumir este gran desafío para la Argentina que soñamos y podríamos realizar? Y concluyó: “Dios nos ayude a recoger este urgente desafío y lanzarnos en pos de estos grandes objetivos cuya consecución unifica, reconcilia, hermana y hace dejar atrás rencores y diferencias tan inútiles como estériles, para construir una ‘casa común’, una Nación de la que todos nos alegremos de formar parte porque nos permite desarrollarnos plenamente como personas y crecer en libertad y fraternidad”. (clarin.com)

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