Casas de Báez: misterio de Pinamar sin intrusos pero con sospechas

Son tres los inmuebles que el propio Báez, a través de su abogada, denunció que habían sido ocupados por desconocidos. En su presentación en tribunales no habla de inquilinos sin su consentimiento, sino que refiere a intrusos que podrían intentar quedarse con esos lugares.
lunes, 29 de enero de 2018 · 07:48

Se escucha clarito por la ventanilla baja, desde el asiento trasero del Peugeot 307 gris que marcha por avenida Libertador rumbo a las playas del norte, cuando con tono seguro y al paso una mujer apunta a sus compañeros de viaje un dato que solo confunde.

“Esa, esa es la casa de Yabrán (Alfredo)”, dice quien se ve que tiene claro que en ese chalet de fachada celeste, cómodo, vistoso y de ventanales amplios hay un aura de poder muy fuerte. Canoso también, multimillonario, con la política como aliada y el viento de los mejores negocios a su favor, el propietario en cuestión no es el fallecido empresario postal, sino Lázaro Báez , el ex cajero de banco, amo de la obra pública durante el kirchnerismo y hoy preso en una celda común de la Unidad Penal de Ezeiza.

Si bien no se han convertido en motivo de tour específico, las casas que el titular del grupo Austral tiene en este balneario son un tema presente entre lugareños y turistas.

Con el caso en los medios, ahora saben que existen, las tienen identificadas y se mantienen atentos ante cualquier movimiento que se dé en ellas. Por ejemplo, cuando desde comienzos de este año al menos una estuvo ocupada por una familia de turistas. La Justicia acaba de intervenir para concretar el desalojo.

Son tres los inmuebles que el propio Báez, a través de su abogada, denunció que habían sido ocupados por desconocidos. En su presentación en tribunales no habla de inquilinos sin su consentimiento, sino que refiere a intrusos que podrían intentar quedarse con esos lugares, o bien explotarlos comercialmente en plena temporada turística.

Reclamos
Las propiedades enumeradas en ese reclamo están en un radio de no más de 800 metros y dos de ellas a menos de dos cuadras una de otra. La única en la que se pudo confirmar una utilización efectiva de sus instalaciones fue la de Troya 760, un muy bonito chalet con frente de ladrillo, parque por delante y por detrás y altos árboles que sintonizan con ese verde bosque que alberga millonarias inversiones en casas que están vacías la mayor parte del año.

“A principios de semana vimos un movimiento con móviles policiales y dos días después se fue la familia que veraneaba ahí desde principios de mes”, contó a LA NACION la propietaria de una casa vecina. 

Según pudo confirmar la Justicia, el inquilino -que tiene antecedentes por estafas- dijo que había alquilado ese chalet a partir de un contacto por Internet y con un pago de 60.000 pesos hasta el 27 de enero.

La casa ahora quedó otra vez vacía, con sus cortinas interiores bajas, que impiden ver las dependencias internas, y todas las luces exteriores encendidas las 24 horas. 

“Todos los veranos está alquilada esa casa”, confió la misma vecina. Y resaltó que por primera vez en mucho tiempo hubo mantenimiento periódico del lugar en temporada baja.

En la calle Helades está otro de los cinco chalets que se le detectaron a Báez en Pinamar. De dos plantas, frente rosa con detalles en blanco y un generoso balcón al frente, también permanece cerrado. 

“Y sin mantenimiento durante el resto del año”, acotan tres vecinos que se encogen de hombros cuando se les consulta si la casa señalada es el 297 de esa calle. Pero en simultáneo señalan con los brazos extendidos como flechas cuando se les menciona que la que se busca es la casa de Lázaro Báez. “Esa”, coinciden y apuntan con el dedo.

Político
Una de las habitantes de esa cuadra, propietaria desde hace poco, cuenta que le habían anticipado que tendría cerca a alguien muy notorio. “Un político o alguien muy vinculado al Gobierno”, le comentaron. Se enteró de quién era su vecino, al menos en los papeles, porque jamás lo vio por allí, cuando se allanaron estas propiedades en el marco de la investigación que se abrió a Báez por lavado de dinero, causa más conocida como “ruta del dinero K”.

Apuntan también que esta semana advirtieron algunos movimientos sospechosos. Mencionan la presencia de cuatro o cinco hombres en la puerta del chalet de calle Helades que hacían comentarios en voz alta. “Hablaban algo de meter ‘a uno de los nuestros’”, dijo la vecina a LA NACION. Un parquero se encarga del mantenimiento de las tres casas. El hombre, de nombre Gustavo, hace un par de años que corta el pasto y mantiene los arbustos, entonces contratado por Liliana Costa, a quien se mencionaba como novia de Báez. 

A mitad de la última semana, interrogado en tribunales de Dolores por lo ocurrido este mes en el chalet de la calle Troya, dijo que él fue quien entregó la llave a los recientes inquilinos a pedido de Paola García, que se presentó como abogada del empresario patagónico. 

También admitió que esa mujer le había ordenado cambiar cerraduras y claves de alarma de ese inmueble, dato que el parquero también había comentado a algunos vecinos.

El tercer chalet que Báez denunció usurpado está ahí nomás del anterior, sobre avenida Libertador al 4100. Resalta a tres o cuatro metros por sobre el nivel de calle y es el único que tiene los ventanales sin cortinas black out. 

Permite ver ambientes con mobiliario sencillo, incluido un viejo televisor de 20 pulgadas en el living. Al fondo, al final del parque, la parrilla cubierta.

Un hombre muy conocedor de la zona y su gente cuenta a LA NACION que durante mucho tiempo esa propiedad estuvo rodeada de pastizales y yuyos. “Recién desde octubre empezó a estar bien mantenida”, precisó. (Diario La Nación)

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