La pobreza subió al 33,6%, el nivel más alto desde 2010

Lo reveló un informe de la Universidad Católica. En un año creció 5,4 puntos, es decir que 2.180.000 argentinos cayeron en la pobreza.
viernes, 14 de diciembre de 2018 · 09:07

Unas 2.180.000 personas cayeron en la pobreza en los últimos doce meses producto del fuerte encarecimiento del costo de vida por la inflación, por lo que el flagelo ya afecta a 13,6 millones de ciudadanos, el 33,6% de la población. 

Así lo indicó ayer un detallado informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), bajo el título “Estancamiento estructural, pobrezas crónicas y desigualdades sociales en la Argentina urbana (2010-2018)”. 

La suba de 5,4 puntos del indicador es producto de una crítica situación económica que combina varios factores: la inflación más alta desde 1991, una devaluación del 54,53% y la recesión económica, con precarización de los empleos.  

 

Ese grupo de causas generó que el indicador de pobreza en la Argentina trepara hasta su nivel más alto desde 2010. La indigencia, en tanto, saltó al 6,1%, por lo que 2.470.000 personas se encuentran en situación de no cubrir sus necesidades alimentarias. 

No sólo crecieron la pobreza y la indigencia, sino que también se registró un fuerte incremento de la inseguridad alimentaria total, que pasó del 12,3% al 16,4% de los hogares urbanos en los que reside el 20% de la población urbana. Es este el peor nivel en diez años. 

“No es una situación explosiva porque no hay pérdida de empleo, pero sí de mayor precariedad”, aseguró Agustín Salvia, investigador del Observatorio, en la presentación ante periodistas.

La UCA advirtió que tanto la desigualdad persistente como la pobreza estructural son resultado de un histórico modelo económico-productivo “desequilibrado con efectos de exclusión, marginalidad y desigualdad a nivel socio-cultural, demográfico y ocupacional”.

Y explicó que aunque se expanda la economía vinculada al sector externo (condición necesaria para el crecimiento), no ocurren “derrames” hacia los sectores menos dinámicos sino hay políticas activas redistributivas y de desarrollo productivo local-regional hacia el sector informal y el mercado interno.

Agrega que la actual crisis, como las de 2008, 2014 y 2016, no han sido destructivas del sistema productivo ni financiero formal. Sin embargo, fueron corrosivas para las pymes y para los sectores de la economía social. 

“El principal mecanismo de transmisión de este deterioro es la retracción del mercado interno y de las capacidades productivas del sector informal”, afirmó la UCA en su informe sobre la Deuda Social Argentina.

Entre 2010 y 2015, cuando gobernaba el kirchnerismo, a pesar de políticas contra cíclicas en el marco de un modelo sobre regulado y con bajo nivel de inversiones, en un contexto adverso a nivel internacional y restricciones monetarias, se desaceleró la creación de puestos de trabajo y se estancaron las mejoras sociales, sin que ocurriera ningún cambio estructural. 

 

A partir de 2016, la devaluación de fines de 2015 y sus efectos inflacionarios, seguidos por medidas contractivas, ajustes en las tarifas y la falta de inversión privada, generaron un escenario más recesivo para el mercado interno, lo cual generó un incremento de la pobreza, sólo compensado por una mayor asistencia social. 

El relevamiento indica que el 25,6% de los hogares de la Argentina son pobres y el 4,2% se encuentran en la indigencia. El ingreso per cápita en los hogares era de 15.306 pesos en 2017 y cayó a 14.783 pesos en 2018, con una inflación acumulada del 44% en el mismo período. 

Además, el 4,5% de los trabajadores formales son indigentes y el 61,6% son pobres.

Ese número sube al 19,6% y al 43,4% de la población con empleo “en negro”, respectivamente. 

En paralelo, la mayor cantidad de población indigente está en las personas de 0 a 17 años, donde afecta al 10,9%. Eso se repite con el indicador de pobreza, que afecta al 51,7% de esa franja etárea. 

Un escenario incierto de posibles mejoras para 2019

Agustín Salvia, director del Observatorio de la UCA, dijo que las perspectivas de aminorar la pobreza en 2019 son inciertas, aunque podría reducirse de los altos niveles actuales si los salarios y las jubilaciones suben por encima de la inflación y crece el empleo y no hay un nuevo shock. 

 

En lo inmediato, Salvia estimó que este cuarto trimestre debería arrojar índices más desfavorables. “Para que baje la pobreza es condición necesaria que crezca la economía pero no es suficiente para resolver la pobreza que tiene dimensiones estructurales”, sostuvo.

Estos datos, aunque esperados, impactaron en el Gobierno. Es que en campaña y cuando asumió, el presidente Mauricio Macri había dicho que el objetivo de su gobierno era “pobreza cero”, y hasta aseguró que “si cuando finalice mi gestión no bajó la pobreza, habré fracasado”.

 

Salvia señaló que hay un empobrecimiento y una desigualdad social estructural que abarca tanto la etapa kirchnerista como la actual.

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