A 73 años del "Malón de la Paz", la movilización indígena del Noroeste que llegó a la Casa Rosada

Los miembros de las Comunidades Queta, Tinate, Casabindo, Casa Colorada, Guadalupe, Agua Chica, Miraflores de la Candelaria, Quichagua, Abra Pampa y Rinconada, entre otras, recorrieron más de 2.000 km para presentar sus pedidos al entonces presidente Juan Domingo Perón.
lunes, 15 de julio de 2019 · 17:51

El Malón de la Paz fue una marcha de Pueblos Indígenas que habitan el Noroeste argentino a la ciudad de Buenos Aires, en demanda de la restitución de sus territorios, en 1946. Los miembros de las Comunidades Queta, Tinate, Casabindo, Casa Colorada, Guadalupe, Agua Chica, Miraflores de la Candelaria, Quichagua, Abra Pampa y Rinconada, entre otras, recorrieron más de 2.000 km para presentar sus pedidos al entonces presidente Juan Domingo Perón.

Se trataba de un reclamo sobre las tierras que habitaban y cultivaban sus ancestros. Eran miembros de las Comunidades Originarias Kollas, en su mayoría de Jujuy, pero también hubo un grupo de Orán-Salta que participó en este movimiento de fuerte impacto. El trasfondo era triste y crudo: las tierras ancestrales de los Pueblos Indígenas en Argentina fueron ocupadas casi en su totalidad por los europeos y sus descendientes criollos. En algunas regiones los Originarios fueron asimilados como "siervos" por los ocupantes criollos de las tierras; en otras fueron desplazados o exterminados.

La marcha arrancó el 15 de mayo de 1946 en Abra Pampa, Jujuy, arribó a la capital provincial San Salvador de Jujuy el 24 de mayo, donde los puneños, a pie, se juntan en otra columna viniendo de Orán y de Iruya, Salta. Eran aproximadamente 174 personas, convencidas de sus reclamos. Dos días más tarde los marchantes arribaron a Salta, luego a Tucumán el 9 de junio. A Córdoba el 22 de junio, y continuaron a Rosario.

La marcha seguía, pasó por San Nicolás de los Arroyos el 18 de julio, por Pergamino el 21 de julio, donde una Comisión de Vecinos les dona comida y ropas. Fueron recibidos por una inmensa multitud, incluyendo autoridades municipales y agricultores, que además venían reclamando por una reforma agraria. El Malón llegó a Luján el 30 de julio, y a Merlo el 1 de agosto, donde fueron bienvenidos y recibieron nuevamente aportes de cientos de vecinos.

La marcha ingresa a Buenos Aires a través de Liniers, el 3 de agosto de 1946. Fueron recibidos por los directores del Departamento de Protección Aborigen, y alojados en el Hotel de Inmigrantes, en Puerto Madero.

Luego de esta recepción, el 27 de agosto, fuerzas de la Prefectura Naval Argentina forzaron a los marchantes a tomar un tren. Al encontrar resistencia, la Policía Federal Argentina fue llamada, y hacia la medianoche, el Hotel de Inmigrantes fue atacado con gas lacrimógeno. En la madrugada, tropas de asalto al mando del general Velazco ocuparon el Hotel, irrumpieron en los dormitorios y comenzaron a sacarlos a la fuerza, golpeados y empujados.

No lograron permanecer en el hotel y fueron obligados a subir al tren, que pasó por Rosario y por Córdoba en ruta al NOA, con las estaciones rodeadas de policía para impedir que los luchadores pasajeros se bajaran. El 3 de septiembre el tren llegó a San Salvador de Jujuy. Cuando llegaron, los esperaban los capataces y los capangas, con ánimos de represalia.

Luego del Malón y como método de reacción, en 1949 el gobierno nacional expropió tierras en la Puna y en la Quebrada de Humahuaca, para devolverlas a las Comunidades Originarias, pero la acción concreta nunca se desarrolló.

Hasta hoy muchas Comunidades siguen solicitando la devolución de las tierras que les corresponde. La lucha sigue en pie, con la profunda convicción de que el desarrollo de los Pueblo pueda ser constante y que el reconocimiento auténtico