"Sentí que pise un pozo y seguí": la declaración de Julieta Silva

Apenas comenzó el juicio por la muerte de Genaro Fortunato, la acusada decidió declarar frente al tribunal. Entre lágrimas, la mujer brindó su versión de los hechos. Contó que esa noche Genaro estaba 'raro, como sacado'.
martes, 14 de agosto de 2018 · 10:43

El juicio por la muerte del rugbier Genaro Fortunato, ocurrida el 9 de setiembre del año pasado en San Rafael, comenzó con la declaración de Julieta Silva (30), quien era su pareja y es la única imputada en la causa. Luego de que las partes le dieron inicio al proceso, la acusada se sentó en el centro de la sala y comenzó a dar su versión de los hechos ocurridos esa fatídica noche.

Primero Julieta comenzó contando que conocía hace tres años a Genaro. Luego empezó a relatar los momentos previos a dirigirse al boliche La Mona, donde terminaría arrollando y matando a su pareja. 

Durante la tarde del viernes 8, Silva comenzó a planear una salida para la noche, junto a dos amigas, con quienes se escribió a través de mensajes por celular. En paralelo, se comunicó con Fortunato, con la intención de que fueran a cenar, antes de dirigirse a algún local bailable. 

Alrededor de las 20.30, la mujer se dirigió a buscar a su hijo y su ex pareja y los dejó en el negoció de este último. Posteriormente, ella se dirigió a su local de venta de ropa, ya que una de sus amigas necesitaba elegir una prenda. Luego, regresó a su domicilio a las 21. 

A las 21.30, Julieta fue buscar a Genaro a la casa de su mamá. En el camino, se encontró con otra amiga, se detuvieron al costado del camino y quedaron en hablar para definir que iban a hacer más tarde, esa noche. 

La imputada explicó que esa noche pensaban ir con Genaro a cenar a un restaurant de Cuadro Benegas, pero optaron por quedarse en el centro de la ciudad de San Rafael, ya que era tarde y se acercaba una tormenta.

Julieta decidió llamar a una amiga que trabaja en un local de comidas céntrico, para saber si podían ir a esa hora, porque era tarde. La joven les dijo que no estaba trabajando, pero que se dirigiera al restaurant, que los iban a esperar a ella y Genaro.

Al llegar al lugar, Genaro le llamó a su mamá para contarle sobre la tormenta. Ella después le respondió con un mensaje, diciéndole que podía caer piedra durante la noche.

Seguidamente, cenaron y durante la comida, Julieta le envió un mensaje a un amigo, para que Genaro pudiera ir con Silva y su amiga al boliche. 

Tras la cena, ambos se dirigieron a la casa de la amiga de la acusada, luego a buscar al amigo que iba a acompañarlos y finalmente emprendieron camino hacia La Mona, en el auto de la conocida de Julieta.

Pero en el camino pasó algo que la imputada destacó: su amiga logró esquivar con suerte un colectivo que frenó de golpe, casi sufren un accidente. Ante eso, Genaro le dijo a Silva que prefería que viajaran en su auto, según la declaración.

Fortunato manejó todo el camino hacia La Mona. Cuando llegaron, los amigos de Julieta los esperaban en la entrada del local. Tras ir al baño de mujeres y dirigirse hacía el sector trasero del boliche, Silva se cruzó con unos conocidos, unos chicos que le habían vendido su auto, a quienes saludó. Eso habría provocado enojo en Genaro, indicó la mujer. 

A lo largo de la madrugada, bebieron algunos vasos de fernet y continuaron topándose con el grupo de conocidos de Silva. En un momento, el rugbier se enfrentó a uno de ellos que se acercó a hablarle a su novia, lo empujó y lo increpó. Pero el amigo de Julieta, con quien habían llegado al boliche, los separó.

La acusada continuó contando que esos acontecimientos se siguieron dando a lo largo de la madrugada. "Estaba como raro, sacado", explicó frente al tribunal. 

Tras algunos momentos, la pareja procedió retirarse del lugar. Julieta pidió su campera y Genaro cambió unos tickets de vasos en la barra.

Al salir, Silva indicó que escuchó a su novio quejarse. Se había llevado por delante la baranda de la salida del local, tal como se observó en el video de las cámaras de vigilancia que trascendió en los medios sanrafaelinos. En ese instante, Silva lo abrazó y observó que se acercaba uno de los chicos con los que Genaro tuvo problemas, por lo que les dijo que se retiraran

Fortunato notó esa situación e intentó volver, pero Julieta no lo dejó, según dijo. Luego, subieron al vehículo, Genaro iba a manejar, pero se bajó y caminó en dirección al boliche, como para enfrentar nuevamente a los conocidos de Silva, detalló la mujer. 

"Cansada de la situación, de lo mismo durante toda la noche", Julieta se pasó al asiento del conductor, hizo marcha atrás y su pareja se le apareció nuevamente, apoyándose en la ventanilla, la que golpeaba con la mano abierta. Tras darle por última vez el cristal, Genaro retrocedió, como para dejarla ir. "Esa fue la última vez que lo vi", contó la imputada.

Seguidamente, Julieta aceleró, hizo unos 150 metros, pero se arrepintió de haber dejado a su novio solo, además ella tenía su celular, razón por la cual volvió. Silva hizo una U, emprendió su regreso hacia el boliche.

En un momento sintió que pasó por una zona oscura, como un túnel sin luz, y fue allí cuando sintió un movimiento en el auto: "Tuve la sensación de que había pisado un pozo y seguí", dijo en el debate la acusada. 

Tras eso, vio que un chico se acercó a ella, se trataba del cuidacoches de la playa de estacionamiento. El joven fue el encargado de decirle lo que había sucedido: "Atropellaste al chico que estaba con vos", le dijo el muchacho, según contó Silva entre lagrimas.

La imputada finalizó su versión diciendo que, conmocionada, le pidió al cuidacoches que le explicara cómo había sucedido, porque no lograba entender, que ella sólo había vuelto para buscarlo