Trágico final de una estafa telefónica mediante el “cuento del tío”

Un abuelo ingirió una sustancia tóxica después de descubrir que le habían robado todos sus ahorros mediante un ardid de los conocidos como "cuento “el tío”. Detuvieron a parte de la banda de estafadores.
martes, 15 de octubre de 2019 · 10:20

Los casos que se conocen de estafas mediante engaños y sin ejercer violencia, aumentan día a día en todas las regiones del país, y con mucha frecuencia las víctimas son ancianos de avanzada edad.

A veces hay detenciones y condenas, pero los fraudes mediante llamadas telefónicas engañosas  se presentan más variados y en mayor número cada día Los ardides son variados, y las víctimas terminan engañadas y sufren el robo de importantes cantidades de dinero.

Las cosas cambiaron de color ahora: en Córdoba, un jubilado murió en los últimos días luego de ser víctima de un importante robo, como parte de una estafa telefónica.

Una mujer se hizo pasar como su nieta y, tras embaucarlo diciéndole que trabajaba para un banco, le dijo que había que cambiar urgente los dólares. Engañado por completo, el hombre entregó unos 95 mil dólares a un cómplice que pasó momentos después y tocó el timbre de su casa.

La víctima, luego de descubrir el engaño, tomó una sustancia tóxica adrede. Tras permanecer varios días internado, finalmente falleció en Mina Clavero en las últimas horas.

El caso sacude y conmueve al valle de Traslasierra, al tiempo que enciende una luz de alerta sobre estos episodios delictivos. Están llegando demasiado lejos.

Los delincuentes que estuvieron detrás en el caso del abuelo de Mina Clavero ya habían cometido –según se sospecha– otras estafas contra ancianos en la región y hasta en Alta Gracia. A una mujer, le robaron más de 115 mil pesos.

Por otro lado, según reconoce la Policía, los casos de estafas telefónicas no tienen freno. Ya hubo hechos en Río Cuarto, en Villa María y en la capital cordobesa.

 

“¿Hola, abuelo?”

El caso que estremece por estas horas a Traslasierra se inició semanas atrás en Mina Clavero.

Una joven llamó por teléfono a un domicilio donde residía un matrimonio de jubilados. “¿Hola, abuelo? Soy tu nieta”, escuchó el hombre, quien tenía más de 90 años, del otro lado del tubo.

No tardó prácticamente nada la mujer en embaucar al jubilado y le dijo que estaba trabajando para un banco, lo cual era absolutamente falso.

Durante unos minutos estuvieron charlando. Cuando la joven logró captar la atención por completo del abuelo, dio parte al plan B: le dijo que, por una supuesta decisión del Gobierno de los Estados Unidos, había que cambiar los dólares de manera urgente.

Todo, todo, era absolutamente falso. “¿Vos tenías unos dólares, abuelo, no?”, interrogó la joven, haciendo un juego de verdad-mentira para sacar información.

Fuentes policiales confirmaron a La Voz que el hombre fue engañado por completo y brindó toda clase de precisiones, como su nombre completo y su dirección.

Momentos después, un sujeto bien vestido se presentó en la casa del matrimonio: decía ser empleado del banco y venía a retirar el efectivo como parte del “trámite”. Habría mostrado identificaciones.

El jubilado, completamente confiado de lo que estaba haciendo, entregó unos 95 mil dólares (el equivalente a 5.700.000 pesos), ahorros que tenía con su esposa y que habían obtenido en una operación comercial con una propiedad, tiempo atrás.

“El hombre cayó enganchado en el engaño. Le dio todo la plata al tipo. Toda la plata que tenía en la casa. El sujeto había llegado en un auto y se marchó sin despertar sospechas”, comentó a este diario una fuente con acceso a la causa.

 

Desesperación y muerte

Voceros oficiales confiaron que, al cabo de unos minutos, al ver que el supuesto empleado no volvía a la casa, el jubilado se dio cuenta con su esposa de que todo se había tratado de un engaño.

El hombre tomó una drástica decisión: consumió una sustancia tóxica, según añadieron los informantes consultados.

La víctima llegó a estar internada algunos días en el hospital regional de aquella ciudad. Su cuadro de salud desmejoró y murió.

El caso comenzó a ser investigado por personal de la Departamental San Alberto de la Policía provincial, con directivas de la fiscal Analía Gallarato.

El primer dato que obtuvieron los pesquisas fue el vehículo que manejaba el sospechoso del robo: un Volkswagen Gol. Las averiguaciones posteriores, cámaras de seguridad mediante, permitieron dar con la patente: el auto estaba registrado en Buenos Aires.

“Generalmente, los tipos que están detrás de estos golpes se despegan rápido de los autos. Roban y los descartan. En este caso fue distinto, lo vendieron”, comentó una alta fuente de la pesquisa.

Con datos precisos, obtenidos tras análisis de las comunicaciones, pesquisas policiales de la Departamental San Alberto, bajo el mando del comisario Celino Gómez, viajaron hacia el partido de Moreno, en la provincia de Buenos Aires, y estuvieron trabajando silenciosamente.

Un dato llevó a otro y ese otro condujo a otra pista. Así fue que finalmente, con apoyo de policías de aquella provincia y autorización judicial, detuvieron a un sospechoso de 38 años.

“El dinero robado ya había sido reinvertido en otras cosas, como dos vehículos cero kilómetros y otros bienes”, confirmó a este diario el jefe de la Departamental San Alberto, José Andrés Romera. “También se secuestró dinero y muchos celulares, con varios chips”, añadió el jefe policial.

La investigación lejos está de estar resuelta. Resta capturar al resto de los delincuentes, incluso a la “falsa nieta”. La imputación del porteño detenido no fue confirmada.

 

Recomendaciones a tener en cuenta:
  • Engaños telefónicos. A veces, quien llama por teléfono afirma ser de Anses, de una obra social o de un banco. Y, con distintos ardides, convence a la persona que atiende la comunicación de que hay que entregar dinero existente en la vivienda porque habrá una “supuesta” devaluación o un “cambio de billetes”. En otros casos, convence de hacer una transferencia por el cajero electrónico. Todo es falso. Tanto Anses como diversos bancos ya han informado que no realizan esas llamadas telefónicas.
  • El falso familiar. A veces, el engaño lo concreta alguien que llama, haciéndose pasar por un nieto o un sobrino “lejano”.
  • Falsos sorteos. En otras oportunidades, el engaño consiste en falsos sorteos en los que hay que hacer una transferencia bancaria para acceder al supuesto premio.
  • Cortar siempre. La Policía es clara y concreta: siempre hay que cortar esas llamadas telefónicas y dar cuenta de inmediato al 101.

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(Fuente: La Voz)