A 20 años de la masacre de Ramallo: robo a un banco, gatillo fácil y muchas dudas

Tras una negociación que duró casi un día, la policía acribilló el auto en el que escapaban dos ladrones y tres rehenes a los que usaron de "escudos humanos". Murieron uno de los delincuentes y dos inocentes.
martes, 17 de septiembre de 2019 · 10:32

Un día como hoy pero hace 20 años se produjo uno de los hechos más conmocionantes en la historia policial argentina, la masacre de Ramallo, en la cual hubo muertos, heridos, detenidos y un gran número de preguntas sin respuestas que siguen hasta la actualidad.

Todo se inició en la mañana del 16 de setiembre cuando tres sujetos entraron en la sucursal del Banco Nación de Villa Ramallo con la intención de robar el tesoro, y una testigo del hecho llamó a la policía.

Cuando llegaron los agentes del orden, los ladrones que se encontraban en el interior tomaron a seis rehenes, entre los que se encontraba el gerente de la sucursal, y comenzaron una negociación con el objetivo de obtener lo que buscaban a cambio de liberar a los rehenes.

En ese momento, se dijo que en el banco había unos 30.000 pesos y poco más de 100.000 pesos en el tesoro, y que los ladrones solicitaban una llave y la clave para abrirlo, y que además del dinero, buscaban unos documentos guardados en la bóveda.

Las negociaciones se estancaron y a las 21 de ese día, los ladrones dejaron salir a dos rehenes. Pasada la medianoche, dejaron salir otro rehén a cambio de la última llave del tesoro, aunque no disponían aún de la clave.

El entonces presidente del Banco NaciónRoque Maccarone, dijo que el juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo, fue el único jefe del operativo durante las 20 horas que duró la crisis, y que disponía de la clave. Afirmó también que el Banco Nación estaba dispuesto a ceder en todo lo que fuera necesario para salvar la vida de los rehenes.

Las negociaciones continuaron mientras los rehenes se comunicaban telefónicamente con varios medios televisivos argentinos.

En la madrugada del 17 de setiembre, mientras Martín Saldaña, uno de los ladrones, conversaba con el mediador, sus cómplices salieron con los rehenes en un automóvil Volkswagen Polo, propiedad del gerente del banco, Carlos Cháves.

El propio gerente, con un pan de explosivo trotyl en el cuello, manejaba y a su lado iba un ladrón con Flora Lacave, esposa del gerente, utilizándola como escudo humano. Atrás iban otro asaltante y el contador del banco Carlos Santillán, también como escudo humano.

Al salir el auto, en marcha lenta, con dos ladrones y tres rehenes como escudo, muchos de los policías que rodeaban el banco abrieron fuego contra el mismo, frente a las cámaras de televisión que registraron el hecho. En pocos segundos hubo 170 disparos, 46 de los cuales dieron en el auto, los rehenes y los ladrones.

Los rehenes Carlos Cháves (54) y Carlos Santillán (59) murieron dentro del carro como resultado de la balacera. Flora Lacave -esposa del gerente y también rehén- se salvó al igual que Carlos Martínez (20), uno de los ladrones, quien fue hospitalizado, mientras que el supuesto jefe de la banda murió dentro del automóvil.

Cuatro muertos y muchas dudas.

Martín René Saldaña (24), el ladrón que se había quedado dentro del banco fue detenido y al día siguiente fue encontrado ahorcado en una celda de la comisaría 2 de Villa Ramallo. Se dijo que se había colgado usando el forro de un colchón, sin que nadie se explicara cómo lo arrancó.

Al conocerse el resultado de la masacre, la muerte de los rehenes y el misterioso suicidio de uno de los ladrones detenidos, comenzaron las sospechas y empezaron a tejerse todo tipo de teorías sobre los hechos. Rumores de complicidades políticas internas entre las fuerzas policiales y fuertes cuestionamientos al Juez Villafuerte Ruzo. El hecho provocó la renuncia del Ministro de Seguridad bonaerense, Osvaldo Lorenzo, y la disolución del Grupo Halcón de la Jefatura Departamental.

 

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