Politica Nacional

Fin de ciclo: los cuatro históricos de la era kirchnerista que se van

Por: Juan Cruz Sanz El 10 de diciembre, con cualquiera de las potenciales nuevas administraciones, finalizará la era de Julio de Vido, Alicia Kirchner, Oscar Parrilli y Carlos Tomada, cuatro intocables de los 12 años de gestión kirchnerista
jueves, 22 de octubre de 2015 · 08:28

El caso del titular de Planificación es paradigmático: Julio De Vido terminará con 25 años ininterrumpidos como ministro; desde 1991 a 2003 en la provincia de Santa Cruz y desde el 2003 en adelante en el Gobierno Nacional. Su futuro es incierto. Si bien desde 2007 su continuidad siempre generó dudas e interrogantes, su permanencia en el cargo siempre estuvo en sus manos. Lo concreto es que, al menos por un tiempo, estará fuera de la política.

También se terminará con un estilo. Daniel Scioli -en caso de llegar a la Presidencia- le dará el ministerio de Infraestructura al actual titular de la ANSES, Diego Bossio. En caso de que quien llegue a Balcarce 50 sea Mauricio Macri, el nombre para conducir Planificación no está confirmado, pero sí se dejó filtrar que le daría rango de ministerio a la actual Secretaría de Energía.

En el sciolismo descartaron lo que se creía en un principio, la eliminación de Planificación por un ministerio de Infraestructura y Obra Pública y otro de Energía. "Por ahora, todo quedará en manos de Bossio", aseguraron desde el bunker naranja en la sede porteña del Banco Provincia.

Con el final -al menos por ahora- de la carrera pública de De Vido, las luces apuntan al posible destino de otros tres intocables de su cartera: el histórico secretario de Obras Públicas, José López; el secretario de Minería, Jorge Mayoral y el subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta. Sin el arquitecto de la obra pública en su sillón, la proyección de estas tres figuras depende de un posible acuerdo de Scioli con Cristina Kirchner.

Por su paso en la administración nacional, De Vido no se retirará indemne: en los juzgados federales seguirán en curso una serie de denuncias en su contra por presuntas irregularridades. Las denuncias llegan a López, Baratta y su secretario y mano derecha, José María Olazagasti.

De Vido es candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Al estar entre los 10 primeros, su ingreso a la cámara baja está practicamente confirmado, pero no se sabe si asumirá.

El caso de Alicia Kirchner es diferente: el domingo sellará su lugar por los próximos cuatro años. La hermana de Néstor Kirchner y cuñada presidencial es la principal candidata del Frente para la Victoria para gobernar la provincia de Santa Cruz. Por ahora los números no le son favorables ya que no sólo dependerá de su desempeño para llegar al Ejecutivo presidencial, sino que está en manos de los votos que pueda conseguir el actual gobernador Daniel Peralta, con quien comparte lema para intentar superar las chances del máximo postulante a quedarse con el sillón de Néstor Kirchner: el radical Eduardo Costa.

Alicia asumió en Desarrollo Social en 2003 y solo interrumpió su gestión por un breve paso en el Senado nacional, luego de ganar las elecciones del 2005 como candidata santacruceña a la cámara alta. En los primeros años de gestión llegó a manejar el presupuesto más importante del Estado Nacional y fue una pieza clave del entramado kirchnerista, principalmente por la administración de planes sociales.

En ese entonces, su lugarterriente fue el actual secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quién se encargo de desarrollar la lógistica y manejo de las organizaciones sociales. En la última etapa de la administración de Cristina Kirchner su lugar en el gabinete ha sido practicamente nulo, como su perfil político, algo que la complicó para su actual carrera por la gobernación. Quedará como anécdota el escrache que sufrió en Río Gallegos, a comienzos del 2007, en el marco de la crisis social y política más importante que tuvo el terruño K en los últimos 15 años, que incluyó la renuncia del entonces gobernador, Carlos Sancho.

Si la hermana de Néstor Kirchner no resulta elegida en su provincia, también será el final para más de 25 años como funcionaria pública: antes de su desembarco en Nación, acompañó al ex Presidente como ministra de Acción Social de Santa Cruz.

Scioli no oficializó aún el nombre de un posible reemplazante, lo que deja la puerta abierta a una difícil continuidad de Alicia. Macri designaría a María Eugenia Vidal, si es que la actual vicejefa de Gobierno porteño no gana la provincia de Buenos Aires. En tanto, Sergio Massa afirmó que su ministro será un ex funcionario de Alicia: Daniel Arroyo.

Carlos Tomada, otro histórico y pieza clave de la estructura K, dejará el ministerio de Trabajo. Junto con De Vido, es uno de los pocos que se mantuvo en el cargo desde 2003 en adelante. ¿Su futuro? Asumirá el 10 de diciembre como legislador porteño, cargo al que llegó acompañando la lista del titular de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde.

Tomada tuvo momentos de exposición muy fuerte, como otros de un perfil muy bajo. Las principales críticas que tuvo su ministerio fue la inacción en momentos críticos de relaciones laborales de multinacionales, su vinculación con los perpetradores del asesinato del militante Mariano Ferreyra y su poco diálogo con los sindicatos, algo que delegó directamente en presidencia.

El útimo intocable que terminará su ciclo en el Ejecutivo Nacional es el actual titular de Agencia Federal de Inteligencia, Oscar Parrilli. El neuquino llegó a la administración nacional de la mano de Néstor Kirchner, luego de estar diez años fuera de la administración pública.

Desde el 25 de mayo de 2003 hasta diciembre de 2014 estuvo a cargo de la Secretaría General de la Presidencia, lugar donde cosechó una excelente relación con la Presidente, Cristina Kirchner. Esa confianza fue tan grande que fue el elegido para ocupar la Secretaría de Inteligencia en el último tramo de su gestión y para estar al frente de la nueva Agencia Federal. Durante toda la década kirchnerista, principalmente en la última etapa de Néstor Kirchner y primeros años de Cristina, Parrilli se constituyó como un vocero de la gestión y uno de los principales defensores públicos del matrimonio presidencial.