Politica Nacional

"Ningún Gobierno fue tan controlador como el kirchnerista"

El periodista Franco Linder habló con Infobae sobre su más reciente libro "Sexo, política y plata sucia", en el que vuelve a indagar sobre los aspectos más oscuros de la clase dirigente argentina
sábado, 25 de abril de 2015 · 12:35

Sufrió algún tipo de presión desde el Gobierno por escribir un libro en el que habla, entre otros personajes, sobre la Presidente?

Las presiones siempre están, y se aprende a convivir con ellas. Si le llevás demasiado el apunte a las presiones tenés que dedicarte a otra cosa.

 

-Usted se ha especializado en escribir sobre cuestiones personales de los políticos. ¿Quién es el dirigente que más exhibe su vida privada en beneficio propio?

Martín Insaurralde con Jesica Cirio, que me parece un caso extremo. Ella, más que esposa, es su jefa de campaña. Pero lo que cuento en mi libro es que todo lo que Cirio dice en público sobre él está prolijamente guionado, y también menciono quién es el guionista contratado por Insaurralde.

 

-Como periodista ¿cuánto costó ejercer la profesión durante el kirchnerismo? ¿Es realmente el período más dificíl desde el regreso de la democracia, como aseguran algunos colegas?

No me animo a calificarlo como el período más difícil, pero sí hay particularidades de este Gobierno que con los anteriores no existían. Por ejemplo, es increíble que para ver a algún ministro el tipo tenga que citarte casi a escondidas en algún lugar secreto, lejos de la Casa Rosada, por temor a que alguien se entere de que habló con un periodista. Ningún gobierno fue tan controlador en ese sentido.

 

-Una de las historias que investiga es el robo en la casa de Sergio Massa en el 2013 por parte de un prefecto. Según se desprende de su libro, el Gobierno estuvo detrás de ese hecho. ¿Massa qué piensa?

Está comprobado que el prefecto Díaz Gorgonio, que está preso por ese robo, era un agente del Gobierno, trabajaba en la Dirección de Inteligencia Criminal. Massa siempre pensó que el robo no fue casualidad y ahora se comprobó.

 

-Otros de sus protagonistas es el vicepresidente Amado Boudou, cuyos escándalos parecen ya olvidados de cierta manera. ¿Cómo ve su futuro a partir del 2016?

Lo veo complicadísimo porque se manejó de manera muy desprolija, por decirlo de manera suave. Y tal vez sea el chivo expiatorio para un futuro gobierno que no se anime a avanzar judicialmente sobre la Presidente, pero sí sobre su segundo. Fijate que en el menemismo la que más problemas judiciales tuvo después de dejar el poder fue alguien como María Julia Alsogaray, que venía de otro lado, la Ucedé. De ahí también viene Boudou. Entre peronistas por ahí hay otros códigos, difícil que se persigan entre ellos, pero quienes vienen de otros lados están más expuestos y terminan pagando.

-¿Sufrió algún tipo de presión desde el Gobierno por escribir un libro en el que habla, entre otros personajes, sobre la Presidente?

Las presiones siempre están, y se aprende a convivir con ellas. Si le llevás demasiado el apunte a las presiones tenés que dedicarte a otra cosa.

 

-Usted se ha especializado en escribir sobre cuestiones personales de los políticos. ¿Quién es el dirigente que más exhibe su vida privada en beneficio propio?

Martín Insaurralde con Jesica Cirio, que me parece un caso extremo. Ella, más que esposa, es su jefa de campaña. Pero lo que cuento en mi libro es que todo lo que Cirio dice en público sobre él está prolijamente guionado, y también menciono quién es el guionista contratado por Insaurralde.

 

-Como periodista ¿cuánto costó ejercer la profesión durante el kirchnerismo? ¿Es realmente el período más dificíl desde el regreso de la democracia, como aseguran algunos colegas?

No me animo a calificarlo como el período más difícil, pero sí hay particularidades de este Gobierno que con los anteriores no existían. Por ejemplo, es increíble que para ver a algún ministro el tipo tenga que citarte casi a escondidas en algún lugar secreto, lejos de la Casa Rosada, por temor a que alguien se entere de que habló con un periodista. Ningún gobierno fue tan controlador en ese sentido.

 

-Una de las historias que investiga es el robo en la casa de Sergio Massa en el 2013 por parte de un prefecto. Según se desprende de su libro, el Gobierno estuvo detrás de ese hecho. ¿Massa qué piensa?

Está comprobado que el prefecto Díaz Gorgonio, que está preso por ese robo, era un agente del Gobierno, trabajaba en la Dirección de Inteligencia Criminal. Massa siempre pensó que el robo no fue casualidad y ahora se comprobó.

 

-Otros de sus protagonistas es el vicepresidente Amado Boudou, cuyos escándalos parecen ya olvidados de cierta manera. ¿Cómo ve su futuro a partir del 2016?

Lo veo complicadísimo porque se manejó de manera muy desprolija, por decirlo de manera suave. Y tal vez sea el chivo expiatorio para un futuro gobierno que no se anime a avanzar judicialmente sobre la Presidente, pero sí sobre su segundo. Fijate que en el menemismo la que más problemas judiciales tuvo después de dejar el poder fue alguien como María Julia Alsogaray, que venía de otro lado, la Ucedé. De ahí también viene Boudou. Entre peronistas por ahí hay otros códigos, difícil que se persigan entre ellos, pero quienes vienen de otros lados están más expuestos y terminan pagando.

 

Crédito: Bloomberg

-¿Sufrió algún tipo de presión desde el Gobierno por escribir un libro en el que habla, entre otros personajes, sobre la Presidente?

Las presiones siempre están, y se aprende a convivir con ellas. Si le llevás demasiado el apunte a las presiones tenés que dedicarte a otra cosa.

 

-Usted se ha especializado en escribir sobre cuestiones personales de los políticos. ¿Quién es el dirigente que más exhibe su vida privada en beneficio propio?

Martín Insaurralde con Jesica Cirio, que me parece un caso extremo. Ella, más que esposa, es su jefa de campaña. Pero lo que cuento en mi libro es que todo lo que Cirio dice en público sobre él está prolijamente guionado, y también menciono quién es el guionista contratado por Insaurralde.

 

-Como periodista ¿cuánto costó ejercer la profesión durante el kirchnerismo? ¿Es realmente el período más dificíl desde el regreso de la democracia, como aseguran algunos colegas?

No me animo a calificarlo como el período más difícil, pero sí hay particularidades de este Gobierno que con los anteriores no existían. Por ejemplo, es increíble que para ver a algún ministro el tipo tenga que citarte casi a escondidas en algún lugar secreto, lejos de la Casa Rosada, por temor a que alguien se entere de que habló con un periodista. Ningún gobierno fue tan controlador en ese sentido.

 

-Una de las historias que investiga es el robo en la casa de Sergio Massa en el 2013 por parte de un prefecto. Según se desprende de su libro, el Gobierno estuvo detrás de ese hecho. ¿Massa qué piensa?

Está comprobado que el prefecto Díaz Gorgonio, que está preso por ese robo, era un agente del Gobierno, trabajaba en la Dirección de Inteligencia Criminal. Massa siempre pensó que el robo no fue casualidad y ahora se comprobó.

 

-Otros de sus protagonistas es el vicepresidente Amado Boudou, cuyos escándalos parecen ya olvidados de cierta manera. ¿Cómo ve su futuro a partir del 2016?

Lo veo complicadísimo porque se manejó de manera muy desprolija, por decirlo de manera suave. Y tal vez sea el chivo expiatorio para un futuro gobierno que no se anime a avanzar judicialmente sobre la Presidente, pero sí sobre su segundo. Fijate que en el menemismo la que más problemas judiciales tuvo después de dejar el poder fue alguien como María Julia Alsogaray, que venía de otro lado, la Ucedé. De ahí también viene Boudou. Entre peronistas por ahí hay otros códigos, difícil que se persigan entre ellos, pero quienes vienen de otros lados están más expuestos y terminan pagando.

 

-En el capítulo "Changas para el juez Garzón", cuenta que el ex magistrado español tiene tres cargos en Argentina, y revela todos los detalles de una muy oscura designación. ¿Le queda claro por qué Cristina Kirchner lo repatrió? ¿Cuánto dinero se lleva por més por su trabajo en nuestro país?

Lo que cuento es que a Baltasar Garzón le dieron un cargo como asesor en el Congreso y dos cargos simultáneos en el Ministerio de Justicia de los que el Gobierno nunca informó, y todo por iniciativa de la Presidente. En total se lleva arriba de 100.000 pesos por mes, aunque no sé cómo se reparte los horarios para hacer tres cosas a la vez. Las dos designaciones en el Ministerio de Justicia además se dieron en un momento en que la atención pública estaba enfocada en otro lado, porque era el famoso 7-D del Gobierno contra Clarín que no prosperó. Ese día lo designaron, el 7 de diciembre del 2012. La Presidenta está embelesada con la pátina progre que le da un personaje como Garzón, por más que en España lo hayan destituido de su cargo de juez.

 

-Otro juez sospechado es el foco de una de sus investigaciones, Eugenio Zaffaroni, específicamente por el tema de sus departamentos donde se ejercía la prostitución. En su opinión, ¿Zaffaroni sabía lo que estaba pasando en sus propiedades?

Seguro que sabía, porque su mano derecha, Ricardo Montivero, era quien manejaba esos alquileres. Y recordá que Montivero asumió su culpa en esta historia cuando pagó una multa ante la Justicia para que la causa se cerrara, y allí se declaró culpable de haber infringido la Ley de Profilaxis. Para el libro hablé con una actriz porno, Ana Touché, que alquilaba uno de esos departamentos y que me reveló que en ese lugar le ofrecían protección contra la policía, o sea que el nombre de Zaffaroni habría funcionado como garantía para que la policía no clausurara el lugar ni le pidiera la típica coima.

 

-Una de las cosas que me llamó la atención de su libro es que más allá de lo interesante de las historias, la escritura siempre es precisa, cómica y punzante. ¿Cuánta importancia le da al estilo en sus textos? ¿Hay algún periodista en particular que admire?

Siempre trato de que el texto sea fácil de leer, que fluya, y que también tenga sentido del humor e ironía cuando la situación lo amerita. Creo que ese es mi sello. Y admiro la pluma de muchísimos colegas, por ejemplo Verbitsky, Carlos Pagni o Darío Gallo.

 

-Por último, le quiero preguntar por otra de las personas que aparecen en su libro, Marcelo Tinelli. En los últimos días se habló de que podría ser candidato a gobiernador bonaerense por el oficialismo. ¿Lo ve factible eso?

No lo veo factible en el corto plazo, pero sí en el mediano. Tinelli se cansó de depender de la voluntad de los políticos para poder ampliar sus negocios. Lo que le pasó con el Fútbol para Todos, cuando Máximo Kirchner a último momento le bajó el pulgar, le sirvió de lección. Y se dio cuenta de que por ahí tiene los votos necesarios para estar del otro lado del mostrador, para ser él quien en un futuro imponga las condiciones desde la política.

 

"Sexo, política y plata sucia", de Franco Linder (Planeta).