Cambios en el Ejercito

Cristina Kirchner aceptó la renuncia de Milani y designó a Ricardo Luis Cundom

El jefe del Ejército, teniente general César Milani, pidió su "pase a retiro efectivo" por "razones estrictamente personales", luego de enfrentar causas judiciales por supuesta violación a los derechos humanos y enriquecimiento ilícito, y en su lugar fue nombrado el general Ricardo Cundom
miércoles, 24 de junio de 2015 · 07:43

Por la mañana, el Ejército Argentino informó, mediante un comunicado, que Milani había presentado "su pase a retiro efectivo por razones estrictamente personales", y horas después el Ministerio de Defensa confirmó que la renuncia fue aceptada y que Cundom, veterano de la Guerra de Malvinas, fue nombrado como nuevo jefe de esa fuerza.

La Presidenta permaneció durante la jornada en la residencia de Olivos, donde por la tarde evaluó la designación del sucesor de Milani y, tras una reunión del ministro de Defensa, Agustín Rossi, con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, en la Casa Rosada, se dio a conocer que quedaba al frente de la fuerza Cundom, un hombre de estrecha relación con su antecesor.

Milani había quedado en una delicada situación a partir de que se iniciara una investigación judicial en su contra por presuntos delitos de lesa humanidad cometidos en La Rioja y Tucumán, durante la última dictadura, al tiempo que también enfrentaba denuncias por enriquecimiento ilícito, más allá de que hasta el momento, no había sido procesado en ninguna causa.

También era destinatario de duras críticas de la oposición, que lo acusaba de estar a cargo de presuntas tareas de "espionaje interno" para vigilar a dirigentes políticos y funcionarios judiciales, luego de que la presidenta Cristina Kirchner experimentara problemas con la ex-SIDE. Por su parte, Cundom no era el inmediato inferior de Milani en el Ejército, ya que se desempeñaba como comandante operacional del Estado Mayor Conjunto y ejerció el rol de coordinador de las tres fuerzas en la última Campaña Antártica del Verano.

Pese a que había trascendido que el número dos del Ejército, el subjefe del Estado Mayor General, Jorge Luis Motta, figuraba como uno de los posibles reemplazantes de Milani, finalmente la Presidenta se inclinó por Cundom. Milani había sido designado en 2013 por Cristina Kirchner en reemplazo de Luis Alberto Pozzi, pero de inmediato su nominación como jefe del Ejército generó una fuerte polémica entre el oficialismo y la oposición, que postergó la designación formal en el Congreso de la Nación por varios meses.

Su nombramiento había sido impugnado por organizaciones de derechos humanos que cuestionaron su accionar durante la última dictadura militar. La Justicia de Tucumán investiga a Milani por su supuesta vinculación con la desaparición del conscripto riojano Alberto Ledo, ocurrida en 1976 en esa provincia, y por la cual el mes pasado la hermana de Ledo pidió avances en la causa y que el jefe del Ejército fuera citado a declarar. Además, enfrenta una causa por el secuestro y tortura de Ramón Olivera y su padre, quien quedó hemipléjico a raíz de los tormentos recibidos en una cárcel de La Rioja.

El mes pasado, un nuevo testigo de esta causa, un experiodista del diario riojano El Independiente, Oscar Schaller, aseguró ante la Justicia que el jefe del Ejército fue quien los interrogó a él y a su padre al ser secuestrados en 1976. Schaller complicó la situación de Milani, al señalar que era quien lo interrogó antes de ser liberado del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 de La Rioja.

En la Capital Federal, el juez Daniel Rafecas sigue adelante con una investigación por presunto enriquecimiento ilícito en contra de Milani, a raíz del crecimiento en su patrimonio. Por otro lado, era acusado por dirigentes de casi todo el arco opositor de ejercer un espionaje interno, desde la dirección general de Inteligencia del Ejército que controlaba desde 2007, área a la que el Gobierno había aumentado fuertemente su partida presupuestaria hasta llegar a los 400 millones de pesos.

En 2013, el abogado Ricardo Monner Sans hizo una presentación judicial por este tema, basada en una denuncia del senador radical Gerardo Morales, y se dispuso un allanamiento en el séptimo piso del Edificio Libertador, aunque finalmente no se encontraron los equipos con los cuales se desarrollaba el supuesto espionaje. En aquel año, otro senador opositor, Fernando "Pino" Solanas, había recurrido a la Justicia para denunciar a Milani por "supuestas actividades de inteligencia interior que usaría el general Milani", pero el juez Rafecas la desestimó.

Fuente: NA