Analisis

Los tres escenarios económicos posibles para el próximo presidente

La probabilidad de ocurrencia de cada uno dependerá de la herencia o mochila que deje los ocho años de la presidencia de Cristina Kirchner
sábado, 25 de julio de 2015 · 13:46

Cuando faltan dos semanas para las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, para definir las fórmulas que disputarán dos meses y medio después la presidencia de la nación a partir del 10 de diciembre, cada vez son más quienes vislumbran quelas fotografías de la realidad económica y social del país entre uno y otro momento serán notoriamente diferentes.

A juzgar por elritmo de aceleración del déficit fiscal y también de la caída del superávit de labalanza comercialcon el resto del mundo, junto con elimpulso que ha recobrado la emisión de dinerodel Banco Central y de bonos por parte de la Secretaría de Hacienda, los grados de libertad para optar por el continuismo o incluso el gradualismo, se irán achicando, y en consecuencia se acrecentarán las políticas de shock. Sólo un giro sustancial de las políticas actuales podrían revertir esas probabilidades.

Las medidas adoptadas por el Banco Central de intensificar lasregulaciones de las tasas de interés para los depósitos a plazo fijo, junto con la triplicación del monto de alcance de la garantíade esas colocaciones, no parecen felices, porque traen a la memoria las acciones defensivas contra la dolarización que se intentaron mientras se aproximaba la crisis terminal a comienzos de siglo.

LA FOTOGRAFÍA ECÓNOMICA DEL 9/8 SERÁ MUY DIFERENTE A LA PREVISTA PARA EL 25/10

Entre los economistas profesionales y en los ámbitos de las grandes empresas se trabaja por estos días en tres posibles tipo de políticas para el próximo presidente en materia económica: 1) alta intensidad en las acciones para reordenar las variables macroeconómicas y los precios relativos; 2) reequilibrio gradual y 3) intento de continuidad en la etapa inicial de gobierno, para luego encarar el cambio de política. Según sean las opciones serán las medidas a tomar y las posibles consecuencias.

Alta intensidad en las políticas de reequilibrio

Ese escenario los expertos lo sintetizan como el derápida búsqueda del equilibrio fiscal; independencia del Banco Central de la República Argentina y políticas monetarias consistentes;recuperación de la autonomía del Indec; resolución de lospagos con losholdouts, con o sin quita de deuda;rebalanceo tarifarioentre el nivel que rige para diversos servicios en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, con el resto de las provincias, en particular para los sectores de altos ingresos;desmantelamiento de los controles cambiarios y de las trabas a las exportaciones e importacionesy retorno almercado internacional de deuda, previo acercamiento al Fondo Monetario Internacional para que pueda ver los números de la economía nacional (artículo IV).

 

NA

El resultado que se espera con esas acciones es elregreso a tasas de crecimiento elevadas; reducción de la inflación; crecimiento del sistema financiero, en términos de depósitos y préstamos sobre el PBI, la generación de empleos en el sector privado y la vuelta al mercado internacional de pagos a tasas sustancialmente menores a las que el Gobierno paga en la actualidad del orden del 10% anual en dólar y casi 14% en el caso deAerolíneas Argentinas.

POLÍTICA DE SHOCK FISCAL = ALTO CRECIMIENTO DEL PBI Y DEL EMPLEO PRIVADO

Con ese escenario, no inquieta la alta probabilidad de suba de la tasa de interés internacional a 2,5 o 3% anual, porque su efecto pasaría a segundo plano, si el país pasa a pagar 5 o 6% anual. Además, el acceso delcrédito internacional y flujo de inversiones extranjeras posibilitaría superar el techo de un crecimiento limitado a 2 o 3%que posibilita el limitado ahorro interno, y elevarlo sensiblemente.

Reequilibrio gradual

Esta opción, que es la que parece coincidir la mayor parte de las fuerzas políticas, al menos en el discurso preelectoral, parte del supuesto de unmoderado reequilibrio fiscal,más sustentado en la pérdida de participación del gasto público por el mayor crecimiento nominal esperado del PBI que en una política de ajuste del exceso de erogaciones en servicios económicos y falta de transparencia de la obra pública;pocos cambios relevantes en la política y rol del Banco Central, como delIndec;lenta resolución de la deuda con losholdoutsy mercados parcialmente abiertos.

 

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En ese caso, se estima que se asistirá a un bajo crecimiento de la economía y tasas de inflación en los niveles actuales, con descenso moderado para llegar a un dígito al cabo de cuatro años y un mercado financiero que seguirá con poca profundidad en la captación del ahorro privado y consecuentemente en el otorgamiento de crédito.

POLÍTICA GRADUALISTA = ESTANCAMIENTO CON ALTA INFLACIÓN Y MÁS DESEMPLEO PRIVADO

Continuidad para luego ajuste

Es la alternativa menos recomendada por los agentes económicos de la oposición, y la más cercana al oficialismo, implicamantener un abultado desequilibrio de las finanzas públicas; la sumisión de la política del Banco Central a las necesidades de pesos de la Tesoreríade la Nación y la intervención del Indec; extensión del estado de postergación de una resolución final del pleito con losholdoutsy consecuentemente persistencia del control de cambios y aislamiento del mercado internacional de capitales.

En ese caso lasituación de estancamiento de la generación de riqueza con alta inflación pasará a un estado peor de recesión con mayor alza de los precios al consumo; creciente atraso cambiario; mayor desaliento a la inversión productiva y fuerte destrucción de empleos por parte de muchas empresas que están excedidas de personal frente a la actual coyuntura, pero demoran el ciclo de ajuste a la espera de un cambio de ciclo que regrese a la ortodoxia, y un sistema financiero que se achica aún más.

CONTINUISMO = RECESIÓN CON MÁS INFLACIÓN Y AUMENTO DE LA DESOCUPACIÓN

Si esto no ocurre, se estimael impacto social de los despidos en el sector privado podría ser mayor que en el caso de un escenario de política de shock fiscal que derive en ajuste de la nómina en el sector públicoen su conjunto, comenzando por la administración central, pero con incentivos para que se extienda a las provincias y municipios.

De ahí que se considera queal cabo de un año esa estrategia de continuismo deberá instrumentarse cambios, para comenzar a reordenar las variables, porque el desbarajuste no será sosteniblecon medidas de distracción como se advierte por estas horas. Pero entonces podría ser tarde para llegar bien posicionado a un nuevo test electoral para renovar parcialmente las cámaras legislativas en 2017.

 

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