Lanzan un instructivo para unificar el discurso K

El Frente de Todos se prepara para las elecciones y busca transmitir un mensaje eficiente en la campaña.
jueves, 11 de julio de 2019 · 08:05

En el kirchnerismo se preparan para las elecciones y ahora el equipo de comunicación elaboró una especia de instructivo del Frente de Todos para unificar los discursos de los candidatos del espacio. Con esto se busca un mensaje más eficiente de campaña.

El primero de los ejes apunta a reinstalar la agenda económica, mientras que el segundo es reforzar la polarización el con Gobierno para definir los resultados en primera vuelta.

“Nos pidieron no entrar en temas como Venezuela y no cuestionar a los que votaron a Cambiemos en 2015", relataron dentro del espacio.

El encargado de transmitir el mensaje fue Juan Courel: "En los temas importantes la mayoría de los argentinos estamos de un mismo lado". El segundo eje: "Podemos elegir entre una Argentina para todos o este gobierno de unos pocos". Detrás del tercero hay otros dos. "Merecemos un gobierno mejor, que acompañe tu esfuerzo y no te exija sacrificios", dice el cuarto. El quinto: "Cuatro años más de esta economía pueden hacer un daño irreparable".

No son frases que deben repetirse literalmente, sino ideas fuerza que deben atravesar el mensaje de campaña de todos los candidatos en la sede del equipo de trabajo de Alberto Fernández.

En cuanto a los destinatarios del mensaje: "Nos pidieron que les hablemos a los argentinos de clase media y clase media baja, que están desencantados con las políticas económicas de este gobierno y que no votan por una ideología", detalló uno de los voceros. "Y nos remarcaron que hablemos del presente y del futuro", agregó.

Otra instrucción importante que se llevaron los voceros es que hay que dar la batalla en todos los terrenos. Candidatos de todos los niveles van a dar entrevistas y a hablar con el periodismo en las distintas actividades. Para dar el ejemplo, en cada una de sus visitas de campaña Fernández dará una conferencia de prensa.

 

Fuente: La Nación