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ARCA acelera embargos y golpea a las pymes en plena crisis

Las pequeñas y medianas empresas atraviesan en Argentina un escenario cada vez más delicado: mientras las ventas retroceden y se profundizan los problemas de liquidez, ARCA aceleró el inicio de ejecuciones fiscales por deudas tributarias. Empresarios advierten que un embargo sobre las cuentas puede dejar a una firma sin capacidad para pagar salarios o proveedores, mientras CAME reclama medidas para evitar que la presión fiscal termine empujando a más empresas al cierre.

Redacción Nuevo Día
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La caída del consumo ya no es el único problema para las pequeñas y medianas empresas argentinas. A la dificultad para vender, afrontar tarifas, pagar salarios y sostener proveedores se sumó una preocupación que volvió a encender las alarmas empresarias: las ejecuciones fiscales y los embargos de ARCA.

El tema tomó fuerza luego de que empresarios industriales señalaran que la llegada de embargos sobre cuentas bancarias está terminando de desestabilizar empresas que ya trabajan con márgenes mínimos. El viernes 21 de agosto, El Cronista recogió testimonios de industriales que describieron a los embargos como un nuevo factor capaz de precipitar concursos o cierres.

El impacto puede ser inmediato. Una cuenta bancaria embargada afecta la posibilidad de girar fondos, pagar proveedores, cubrir salarios, utilizar cheques o simplemente sostener el movimiento cotidiano de una compañía.

"Te quedás sin bancos, sin chequera, no podés seguir operando", resumió un fabricante consultado por ese medio al describir lo ocurrido con empresas de su cadena comercial.

El problema adquiere otra dimensión porque ARCA está llevando determinados incumplimientos a instancia judicial con mayor velocidad. Este lunes 24 de agosto, especialistas tributarios consultados por El Cronista señalaron que existen casos en los que la ejecución comenzó apenas una semana o diez días después del vencimiento de una obligación.

"No hay más ejecuciones, sino que se inician más rápido", explicaron desde el área tributaria del estudio Nicholson y Cano. Una vez emitida la boleta de deuda e iniciado el proceso judicial, el contribuyente cuenta con un plazo reducido para analizar el reclamo y plantear sus defensas.

ARCA explica oficialmente que el embargo surge de un requerimiento de pago iniciado en instancia judicial. Para levantar la medida, el contribuyente debe regularizar la deuda, ya sea mediante el pago del capital, intereses, honorarios y costas o ingresando a un régimen de facilidades aprobado y afrontando los gastos judiciales correspondientes.

Menos ventas y menos caja: el peor momento para un embargo

El endurecimiento de las cobranzas fiscales ocurre cuando buena parte del comercio pyme atraviesa un escenario de liquidez extremadamente ajustada.

Las ventas minoristas de las pymes cayeron 3,8% interanual en julio, retrocedieron otro 2,1% frente a junio y acumularon una baja del 2,7% durante los primeros siete meses del año, de acuerdo con el último relevamiento de CAME.

La señal volvió a repetirse en una de las fechas comerciales más importantes. Las ventas por el Día del Niño bajaron 2,5% interanual, pese a que más del 81% de los negocios relevados aplicaron promociones. CAME advirtió que muchos comercios resignaron rentabilidad mediante descuentos y financiación simplemente para generar flujo de fondos y mover mercadería.

Ese es el punto crítico para las empresas: una deuda fiscal que en otro contexto podría ser absorbida o refinanciada aparece ahora cuando muchas firmas trabajan prácticamente sin espalda financiera.

La preocupación no es nueva. Ya en junio, CAME había pedido formalmente al ministro de Economía, Luis Caputo, que se suspendieran las ejecuciones fiscales y los embargos sobre las pymes. La entidad sostuvo entonces que el sector enfrentaba un escenario de consumo deprimido y reclamó un esquema especial para regularizar las obligaciones.

"Pedimos la implementación de un régimen especial de facilidades de pago que contemple hasta 48 cuotas", planteó Vicente Lourenzo, coordinador de la Comisión de Asuntos Tributarios de CAME. La organización reclamó además una reducción del 50% de los intereses y condiciones financieras más accesibles.

Días después, CAME llevó el reclamo al Senado y habló directamente de un incremento de embargos y multas de ARCA, insistiendo en la necesidad de suspender esas medidas para el universo pyme.

Más de 30 mil empresas menos y un alivio que no alcanza a todos

El telón de fondo muestra un deterioro profundo del entramado empresario. El último Monitor Mensual de Empresas de Fundar, elaborado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, contabilizó 30.633 empresas menos desde noviembre de 2023, equivalente a una reducción del 6%.

Solo en mayo se registraron 2.371 empresas menos que en abril. El indicador acumula 16 meses consecutivos de caídas mensuales y 27 retrocesos interanuales seguidos. Industria manufacturera, gastronomía, alojamiento y transporte aparecen entre los sectores más golpeados.

En julio, ARCA habilitó un régimen especial para MiPyMEs que permite regularizar obligaciones vencidas hasta el 30 de junio. Para micro y pequeñas empresas prevé hasta 18 cuotas para determinadas obligaciones y para medianas, hasta 15, con pagos a cuenta del 5% y 10%, respectivamente. La tasa de financiación mensual prevista es del 2,75%.

Sin embargo, el régimen no contempla una quita de intereses ni libera las sanciones correspondientes. Además, el plazo para adherir vence el 30 de octubre. La propia resolución establece que, si el plan caduca, ARCA queda habilitada para iniciar las acciones judiciales destinadas al cobro de la deuda.

Hay otro dato que marca la diferencia: la suspensión de ejecuciones fiscales y embargos que ARCA prorrogó hasta fin de año no alcanza de manera general a las pymes. La protección vigente está dirigida específicamente a entidades sin fines de lucro y contribuyentes del sector salud.

Así, una empresa comercial o industrial común puede encontrarse frente a una combinación explosiva: vender menos, cobrar más tarde, acumular obligaciones impositivas y enfrentar una ejecución fiscal en un plazo cada vez más corto.

El debate ya no pasa solamente por si el impuesto se debe pagar. La discusión que plantean las cámaras empresarias es qué ocurre cuando el mecanismo de cobro bloquea las cuentas de una empresa que todavía produce, vende y emplea trabajadores, pero atraviesa un problema transitorio de caja.

Con más de 30 mil empresas menos, ventas nuevamente en retroceso y comercios que resignan margen para conseguir liquidez, los embargos de ARCA aparecen ahora como otra amenaza para las pymes que intentan mantenerse abiertas. Para miles de pequeños empresarios, la diferencia entre refinanciar una deuda y quedarse sin cuentas bancarias puede ser también la diferencia entre continuar funcionando o bajar definitivamente la persiana. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

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