Cambio de neumáticos: las preguntas más comunes, respondidas
La duda suele aparecer en el peor momento: durante la VTV, antes de salir a la ruta o después de descubrir una deformación en una cubierta.
Cambiar neumáticos parece una tarea simple, pero enseguida surgen preguntas sobre medidas, antigüedad, desgaste, marcas y cantidad de unidades que conviene reemplazar.
¿Cómo sé si ya es momento de cambiarlos?
El dibujo es la referencia más conocida. En Argentina, la profundidad remanente de la banda de rodamiento no puede ser inferior a 1,6 milímetros en los automóviles. Sin embargo, esperar a que la cubierta llegue exactamente a ese límite no siempre es lo más prudente, especialmente si el auto circula seguido por ruta o bajo lluvia.
También hay que mirar el resto de la estructura. Un globo en el lateral, una grieta profunda, un corte que llegue a las telas o una deformación son motivos suficientes para pedir una revisión. Lo mismo vale si la rueda pierde presión con frecuencia, vibra a determinada velocidad o muestra un desgaste mucho mayor de un solo lado.
¿La antigüedad importa aunque el dibujo esté bien?
Sí. Una cubierta puede conservar bastante dibujo y, aun así, haber envejecido. El caucho se modifica por el sol, la temperatura, la humedad, el tiempo de almacenamiento y la presión con la que circuló.
La fecha de fabricación está en el código DOT del lateral. Sus últimas cuatro cifras indican la semana y el año: 1824, por ejemplo, corresponde a la semana 18 de 2024. No funciona como una fecha de vencimiento automática, pero permite completar el diagnóstico junto con el estado visible, el kilometraje y el uso que tuvo.
Una cubierta poco usada, pero reseca o cuarteada, puede ser menos confiable que otra más reciente con un desgaste normal y parejo.
¿Cómo se lee la medida?
En el lateral aparece un código similar a 195/55 R16 87V. Cada parte informa algo distinto:
Código/ Qué indica
195/ Ancho de la cubierta en milímetros
55/ Altura del perfil respecto del ancho
R16/ Construcción radial y diámetro de la llanta
87/ Índice de carga
V/ Índice de velocidad
El rodado es apenas una parte de la medida. Dos cubiertas R16 pueden tener anchos, perfiles y capacidades de carga muy diferentes. Por eso, antes de reemplazar un neumático, conviene revisar la etiqueta del vehículo, el manual o la ficha técnica y no confiar únicamente en lo que ya está colocado, porque un dueño anterior pudo haber cambiado la medida original.
Una vez confirmado el código completo, la comparación de un neumático nuevo debería incluir también la fecha DOT, el fabricante, el índice de carga y las condiciones de garantía.
¿Hay que cambiar las cuatro cubiertas al mismo tiempo?
No necesariamente. Si las cuatro tienen una antigüedad y un desgaste similares, reemplazarlas juntas ayuda a conservar un comportamiento uniforme. Si solo dos están dañadas o gastadas, puede cambiarse el par, siempre que las cubiertas del mismo eje tengan igual medida, construcción y prestaciones compatibles.
En general, el par nuevo o con mayor profundidad de dibujo se coloca atrás. La explicación es sencilla: una pérdida de adherencia en el eje trasero suele ser más difícil de corregir que una pérdida progresiva en el delantero, sobre todo con el piso mojado.
En vehículos con tracción integral hay que prestar todavía más atención. Diferencias grandes de diámetro entre ruedas nuevas y usadas pueden afectar el funcionamiento del sistema, por lo que conviene seguir la recomendación del fabricante.
¿Se pueden mezclar marcas y modelos?
En un mismo eje, lo más recomendable es usar el mismo modelo. Aunque dos cubiertas compartan medida, pueden variar en rigidez, dibujo, compuesto y capacidad para evacuar agua. Esas diferencias se sienten al frenar, doblar o circular con lluvia.
Entre ambos ejes puede haber modelos distintos si mantienen las especificaciones correctas, aunque un juego uniforme suele ofrecer respuestas más previsibles. Si la cubierta original ya no se consigue, se puede buscar una alternativa de prestaciones equivalentes -por ejemplo, las cubiertas Maxisport son similares a las Pirelli Cinturato y las Firestone F-series-, pero conviene reemplazar las dos unidades del eje para evitar respuestas desparejas.
¿Qué hay que mirar al comparar marcas poco conocidas?
Las ventas online ampliaron la oferta, pero también volvieron más confusa la identificación de algunos productos. El nombre que encabeza una publicación puede corresponder al fabricante, a una línea comercial, al distribuidor o incluso al comercio que vende la cubierta.
Por eso, búsquedas como cubiertas Neupar deben tomarse como un punto de partida y no como toda la información necesaria para decidir. Neupar tiene trayectoria en la importación y comercialización de neumáticos, y su nombre puede aparecer asociado a diferentes modelos y medidas.
Cuando se revisan las cubiertas Neupar, resulta útil detenerse en la ficha y comprobar qué marca figura en el lateral, dónde fue fabricada, qué índices técnicos ofrece y quién responde por la garantía. Ese chequeo evita comparar publicaciones que parecen equivalentes, pero en realidad corresponden a productos distintos.
¿Conviene comprar cubiertas usadas?
El precio puede resultar tentador, pero el principal problema es la falta de historia. Una cubierta usada puede haber recibido golpes, circulado con presión incorrecta o pasado por una reparación interna difícil de detectar desde afuera.
Antes de considerar una, habría que revisar al menos:
?Ausencia de globos y deformaciones.
?Desgaste parejo.
?DOT legible.
?Reparaciones correctamente realizadas.
?Medida e índices compatibles con el vehículo.
?Estado del lateral y de la zona interna.
En un auto familiar o que hace ruta, una cubierta nueva con procedencia y garantía claras suele aportar más previsibilidad. Además, esta opción se vuelve completamente prescindible al encontrar ofertas en opciones nacionales como las cubiertas Maxisport, por ejemplo.
La pregunta del millón: ¿cuál conviene comprar?
La respuesta empieza antes de elegir una marca. Primero hay que confirmar la medida, revisar el uso del auto, mirar el DOT y comparar modelos realmente equivalentes. Con esos datos a mano, la decisión deja de depender de una publicación atractiva y pasa a apoyarse en información concreta.

