Las duras medidas económicas que prepara el Gobierno

Según especialistas, la necesidad de tomar esas medidas responde a una búsqueda electoral. Las perspectivas para muchos no son buenas.
lunes, 11 de enero de 2021 · 09:04

 

Los coletazos de la pandemia: recesión de más del 10%, fuerte crisis cambiara, deterioro social y el aumento de la inflación en el último trimestre; obligará al ministro Martín Guzmán a tomar duras medidas.

Si bien el valor de la tonelada de soja a 500 dólares y las tasas de interés en los valores más bajos de la historia, indicarían que es un buen momento para liberar un poco el cepo cambiario y favorecer el ingreso de capitales, la desconfianza de los inversores no juega a favor.

Desde el gobierno dieron un claro mensaje al respecto por medio de Miguel Pesce y la limitación de importaciones.

La conclusión es simple: cierre total de la economía y los dólares a precio oficial serán reservados para las importaciones de bienes vinculados al proceso productivo.

Pesce endureció las restricciones cambiaras para lograr un superávit comercial un poco más holgado, luego de notarse una caída en los últimos meses. Esto se debe a que la brecha cambiaria incentiva más la importación que la exportación liquidada al tipo de cambio oficial. Ante la brecha de más del 90% en los tipos de cambio, el superávit comercial tiende a desaparecer.

Sin embargo, la medida también está vinculada a una política local. Matías Kulfas, uno de los promotores de las restricciones, intentará aplicar la máxima del economista Aldo Ferrer: “vivir con lo nuestro”. Sin embargo, todos los intentos de aplicar esa política han terminado en fracaso.

Ya no podrán importarse lavavajillas, heladeras, freezer, hornos eléctricos, celulares o computadoras de alta gama. Como el impuesto interno del 17% no sirvió para que el mercado se volcara a los productos nacionales, ahora directamente se prohibieron los extranjeros.

Esto beneficia a los fabricantes de Tierra del Fuego, quienes fueron aliados de Cristina Kirchner en su gestión hasta 2015. Si bien se espera que la excusa sea “proteger el empleo nacional” ya se ve que la oferta en línea blanca y electrónicos disminuye y, de la mano de eso, los precios subirán, una historia que se repitió una y otra vez en nuestra historia.

Por otro lado, el gobierno se encontró el año pasado en una encrucijada: devaluar el tipo de cambio oficial o endurecer los controles cambiarios. La decisión fue simple: no se devaluará bruscamente hasta las elecciones de octubre, generando una economía más aislada y con mayores restricciones.

De la mano de eso, se decidió controlar los precios, intentando alinear salarios, jubilaciones e inflación en torno al 30%, según lo establecido en el presupuesto 2021. Pero pareciera que eso será imposible si no se siguen congelando tarifas y regulando servicios como la telefonía móvil, internet y prepagas. Al mismo tiempo se negocia con las grandes alimenticias el descongelamiento gradual de precios para salir del programa Precios Máximos.

Luego de tres años de pérdidas del poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones contra la inflación, otro golpe al ingreso podría ser letal para las intenciones electorales.

(Fuente: Infobae)