A 25 años de su muerte: un disco tributo a Gilda busca otras miradas para sus canciones

Contaron los detalles de un disco tributo a Gilda que busca otras miradas para sus canciones
martes, 7 de septiembre de 2021 · 09:39

Eran las cinco de la mañana del domingo 7 de setiembre de 1996. Kuky Pumar, dueño del sello Leader Music y uno de los artífices del boom de la movida tropical en los noventa, estaba durmiendo cuando recibió el llamado de su director artístico. “Gilda murió. Mirá Crónica”, le dijo. Todavía tembloroso por la noticia prendió la televisión y vio la imagen de Gilda tirada en el asfalto sobre la ruta 12. Un camión había golpeado de frente el micro de gira en el kilómetro 129, en la provincia de Entre Ríos. Murieron la cantante, su hija, su madre, tres músicos y el chofer del colectivo.

Gilda tenía 34 años, una carrera en ascenso dentro de la movida tropical, era intérprete y autora de sus temas y había editado cuatro discos: De corazón a corazón (1992), La única (1993), Pasito a pasito (1994) y Corazón valiente (1995). “En el momento del accidente la conocía la décima parte de las personas que la conocen hoy. Venía teniendo éxito en las bailantas, pero no había alcanzado el fenómeno ni había hecho programas importantes como el de Susana Giménez. Tampoco fue como Rodrigo, que murió siendo muy popular. Todo el fenómeno de Gilda comenzó después, un fenómeno de la gente, que fue descubriendo sus canciones, su mensaje”, dice Pumar, en cuyo sello la cantante grabó su último trabajo.

Unos meses antes del accidente, Corazón valiente había alcanzado el disco de oro. En el arte de tapa de ese disco póstumo, donde están varios de sus clásicos, había un retrato fotográfico de Silvio Fabrykan donde Gilda posaba con una corona de flores en la cabeza como una princesa tropical en una eterna primavera. Tras su muerte, esa foto encarnó la transformación de una figura de la cumbia que derivó en un icono de la cultura pop para pósters, estampitas y tatuajes. La misma imagen reversionada por el diseñador gráfico George Manta (creador de afiches para la escena del rock independiente), ilustra la portada del disco tributo Por siempre Gilda, producido por Leader Music. El disco subido a todas las plataformas digitales, en el 25 aniversario de su muerte, es un interesante ejercicio de relectura de Gilda como autora: nueve de sus clásicos interpretados por artistas de la nueva generación como Zoe Gotusso, Feli Colina, An Espil, India Marte, Rocío Igarzábal, Emme y Brenda Asnicar, Natalie Pérez, y una figura consagrada como Soledad. “Nadie puede cantar las canciones como Gilda, pero sí hay todo un grupo de artistas de generaciones nuevas que quieren esas obras y las llevaron otros ritmos como el soul, el indie rock, la música urbana, el bolero, justamente para acercarlas a las nuevas generaciones”, dice Pumar, que maneja una compañía clave de la cumbia con artistas como Gilda, Antonio Ríos, Ráfaga, Leo Mattioli, Riki Maravilla y Los Palmeras, entre otros.

El proyecto del disco Por siempre Gilda comenzó ocho meses atrás. Primero convocaron al director artístico Lito Vitale para producir cinco de las nuevas versiones en tiempo récord. Después invitaron a otras artistas de la escena independiente para que intervinieran los clásicos de Gilda con otros sonidos. Durante agosto se fueron lanzando los videos adelanto en la página oficial Cumbiatube en YouTube. Ya se subió el último single del compilado, interpretado por el dúo de Brenda Asnicar y Emme: una versión de “Fuiste“ con una base de trap, producida por Lito Vitale, su sobrino Juan Belvis y su hijo Luciano Vitale.

“Obviamente, cuando me buscaron a mí era para hacer algo diferente con las canciones de Gilda. En algunos casos las transformamos sutilmente y en otras bestialmente. La presencia de Juan y Lulo en la producción, y Facundo Guevara en la percusión, fueron fundamentales. Queríamos darle una vuelta de tuerca a las versiones. Si bien todas las chicas cuando las llamé estaban copadas en cantar cumbia, la idea no era reemplazar la voz de Gilda por estas artistas más nuevas sino darle otra mirada a los temas”, dice Lito Vitale.

En este proyecto la cumbia de Gilda se funde con otros géneros. En “Corazón valiente”, Chita derrama su flow soulero con un filtro de autotune, sobre el sonido ochenta de los teclados analógicos como el mini moog y una base instrumental funk. La voz intimista de Zoe Gotusso transforma la cumbia “Volverte a ver”, en una bossa nova inspirada en el sonido de Tom Jobim en "Aguas de Março”, con el piano Rhodes y un ambiente chillout en todo el tema. En la versión de Soledad de “Se me ha perdido un corazón”, el tema gira alrededor del bolero y la cumbia, zurcido por la melodía de un piano acústico. En cambio, para la canción “Noches vacías", la cantante y actriz Natalie Pérez, llevó la idea de un sonido de rumba, que tiene el protagonismo del cajón, las palmas y la guitarra flamenca de Sebastián Espósito.

“Tuvimos muchas charlas con Lito”, dice Natalie Pérez. “Siempre es una responsabilidad muy grande hacer un cover de un ídolo porque la gente ama esa canción. Es difícil estar a la altura de Gilda. Sentí que tenía que pedirle permiso a ella para hacer el tema. Pero a mí la cumbia me encanta. Siempre quise hacer un cover de ella. Es alguien que encaró la cumbia de un lugar distinto. Era independiente, mandada, iba detrás de sus sueños, pedía más derechos y posibilidades para las mujeres, en una época donde no había tanta información. Que ella tuviera este mensaje para darle al público hace que te des cuenta de por qué es eterna”.

La vigencia del mensaje y las canciones de Gilda, como compositora y pionera femenina de la cumbia, se puede medir no sólo en la influencia que tuvo en estas artistas de otros géneros, sino en los números. A 25 años de su muerte, Gilda sigue creciendo en popularidad: “No me arrepiento de este amor” tiene 44 millones de escuchas sólo en Spotify. Pero también su vigencia se puede medir en cómo estas canciones que hablan del amor y el desamor, del empoderamiento de la mujer en las relaciones, resisten al paso del tiempo en estas versiones libres que revelan un lado B, más intimista, como el trazo acústico de India Marte en “La puerta”, o la versión experimental de Feli Colina en “No me arrepiento de este amor”. La revelación del indie encontró en el clásico de Gilda su propia voz: “Tenía en la oreja la versión del cover de Attaque 77 y también sentía que ya existía la mejor versión de cumbia posible por Gilda. Entonces quería acercar más el tema a lo que yo hago. Hay un recitado al final que tenía armado hace mucho tiempo, y me parecía que quedaba perfecto con el tema y esa idea de Gilda cuando dice: “quiero quedar pintada en el medio de tu historia”. Creo que Gilda quedó pintada en la historia de todes”.

En el disco hay otras versiones de corte más radiable y con aires de bachata como la de Rocío Igarzábal en “No es mi despedida”. La más original es la versión de An Espil, integrante del grupo Nafta, que grabó “Paisaje”, sobre una base R&B creada por el productor Ivan C. Bakmas. El contrapunto con la voz ralentada de Espil, recuerda al clima de "Killing Me Softly with His Song" de los Fugees. “No sé si era fácil pasar a soul cualquier otro tema de cumbia, pero este tiene una cosa melancólica. Sabía que iba a ser algo tranquilo y susurrado, más a mi estilo. Cuando estaba grabando, se me venía la voz de Gilda y, si bien no soy de escuchar cumbia, ella debe ser una de las primeras artistas que me gustó de chica. Me hizo sentir muy bien que haya una mujer en la cumbia sonando en los cumpleaños. De grande fui a ver la película y me flasheó su vida. Incluso me pasaron videos de ella hablando de la identidad trans de una forma tan suelta, tan moderna. Tenía una apertura mental. Ahí es donde sale el arte. Vos tenés que ser artista viviendo. Tenés que generar un cambio”, dice An Espil.

Myriam Alejandra Bianchi, la exmaestra jardinera, que rompió con los estereotipos de la mujer en la cumbia -un origen clase media, autora de sus temas y con una figura que no era voluptuosa- generó un cambio en su vida y en la de otras mujeres. En ese sentido, el disco tributo es un acto de reivindicación. Soledad, que todavía conserva un cassette con los éxitos de Gilda, que se compró en la adolescencia, dice: “Me encanta la música de Gilda y por suerte hoy en este mundo donde las cabezas están más abiertas, me toca participar en un disco para acompañar y revalorizar la música de una mujer, que era una pionera. Siento que todo lo que aportó sigue muy vigente. Sobre todo en este maravilloso tiempo en donde la mujer se encuentra atravesando un momento de lucha”. (Página 12)

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