LLA enfrenta un Senado más exigente y ajusta su estrategia
La Libertad Avanza busca sesionar en el Senado para avanzar con unos 70 pliegos judiciales, pero enfrenta mayores exigencias de sus aliados, que reclaman incorporar proyectos propios al temario. Patricia Bullrich deberá negociar con distintos bloques para reunir las mayorías necesarias, en un escenario que también será clave para el Presupuesto y la reforma electoral.
La Libertad Avanza enfrenta un escenario más exigente en el Senado y deberá negociar voto por voto para sostener la agenda impulsada por el Gobierno. La presidenta del bloque oficialista, Patricia Bullrich, busca avanzar con una sesión que incluya unos 70 pliegos judiciales, aunque la convocatoria depende de un acuerdo con los bloques dialoguistas.
La relación con los aliados dejó de ser automática y comenzó a convertirse en una negociación permanente. Los distintos sectores reclaman incorporar proyectos propios al temario antes de acompañar las iniciativas del oficialismo.
Los pliegos judiciales y una negociación clave
Uno de los principales objetivos de La Libertad Avanza es avanzar con los pliegos judiciales, entre ellos los correspondientes a los integrantes de la Sala I de la Cámara Federal porteña, Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola.
La importancia política de esas designaciones está vinculada con el peso que tendrá esa Cámara en causas de alto impacto político, entre ellas la investigación por la denominada megaestafa Libra, en la que están involucrados Javier Milei y Karina Milei.
Por ese motivo, para el oficialismo la aprobación de los pliegos excede una cuestión institucional. Se trata también de una definición con impacto político, en un Poder Judicial que tendrá bajo su órbita expedientes sensibles para la administración nacional.
La definición sobre la sesión quedará atada a la negociación con los distintos bloques. Bullrich deberá intentar reunir los respaldos necesarios para abrir el recinto y mostrar capacidad de iniciativa legislativa.
Los aliados empiezan a marcar sus condiciones
Uno de los cambios que preocupa al oficialismo es el comportamiento de los bloques provinciales de origen peronista que durante buena parte de la gestión de Milei funcionaron como aliados parlamentarios.
Después del conflicto generado alrededor de la ley de extranjerización de tierras, algunos de esos senadores comenzaron a tomar distancia y retomaron contactos políticos con sectores del peronismo que habían quedado desplazados.
Si esos bloques dejan de funcionar como aliados circunstanciales, LLA perdería una parte de la arquitectura parlamentaria que le permitió avanzar durante el último período legislativo. En ese escenario, los votos de la UCR y el PRO adquieren todavía mayor importancia, aunque tampoco garantizan por sí solos una mayoría estable.
Por eso, Bullrich busca evitar nuevos enfrentamientos con los radicales mendocinos Rodolfo Suárez y Mariana Juri, además del senador marplatense Maximiliano Abad. El oficialismo necesitará esos respaldos para iniciativas estratégicas como el Presupuesto y la reforma electoral.
Desde el propio oficialismo reconocen que las próximas negociaciones serán "arduas y complejas", especialmente durante el último trimestre del año.
Una agenda más amplia para sostener las mayorías
La estrategia oficialista comenzó a modificarse frente a las nuevas exigencias de sus aliados. Para sostener las mayorías, el Gobierno necesita conceder espacio en la agenda legislativa a los sectores que hasta ahora acompañaron sus proyectos.
En ese marco, se habilitó el tratamiento de iniciativas impulsadas por bloques provinciales y dialoguistas, entre ellas el debate sobre los denominados "bonos verdes", vinculados al mercado voluntario de carbono, y proyectos relacionados con la designación de cónsules honorarios reclamados por la UCR.
El mismo escenario aparece alrededor del denominado Super RIGI, que volverá a ser tratado en el Senado. El oficialismo busca conseguir dictamen, mientras que los aliados pretenden introducir modificaciones al proyecto aprobado por Diputados.
Entre los cambios reclamados aparece la posibilidad de incorporar industrias ya existentes, actualmente excluidas del régimen por estar limitado originalmente a nuevas actividades. También se planteó que los inversores realicen obras públicas en rutas nacionales y que las provincias tengan una mayor participación en los estudios previos.
Si las modificaciones son aprobadas, el proyecto deberá regresar a Diputados, lo que complicaría los tiempos legislativos que pretende manejar LLA.
El desafío de fondo para el Gobierno ya no es solamente conseguir quórum, sino administrar un nuevo equilibrio de poder en el Senado. Radicales, macristas, bloques provinciales y sectores peronistas conservan autonomía y pueden definir el destino de cada iniciativa.
Con el Presupuesto y la reforma electoral como próximos objetivos estratégicos, La Libertad Avanza deberá profundizar su capacidad de negociación y atender las demandas de sus aliados para evitar que sus proyectos queden trabados en el Congreso.

