Los precios se meten en la campaña: el Gobierno sin plan claro para persuadir a las empresas

El incesante deterioro del poder adquisitivo se convirtió esta semana en el principal eje de la batalla discursiva de cara a la campaña electoral y en un elemento sobre el que el Gobierno pretende construir su estrategia para remontar en la consideración de los argentinos.
jueves, 21 de octubre de 2021 · 23:56

El congelamiento de precios dispuesto por la Secretaría de Comercio Interior, que encontró la resistencia de un puñado de las más grandes compañías alimenticias de la Argentina, terminó por configurar un nuevo enfrentamiento en el que el Gobierno ve dos rivales enfrente: la oposición, y los empresarios.

Pero el grado de intensidad con el que practicar una medida diseñada para revertir la galopante inflación que se avizoraba que tendría octubre, luego del salto de 3,5% en septiembre; el derrumbe del poder de compra y un malestar social atribuible a la marcha de la gestión nacional, provoca divisiones internas en los socios del Frente de Todos, que saltaron a la luz en la conferencia de prensa de quien oficia ahora como portavoz del presidente Alberto Fernández. 

Gabriela Cerruti reseñó que el Gobierno nacional hará "cumplir la lista de precios" que impacta sobre casi 1500 productos de consumo masivo, aunque reconoció que la Casa Rosada está "dispuesta a cambiar lo que sea necesario cambiar para que se pueda implementar". Fue una suerte de mano tendida a las tres principales compañías sobre las que se posan las críticas de los sectores más duros del oficialismo: Arcor, Ledesma y Molinos Río de la Plata.


Cerruti consignó que "el diálogo sigue abierto con las empresas que tienen diferencias para que el acuerdo sea completamente global y alcance los productos que son de necesidad de los argentinos", a la par que interpretó que "la medida se tomó con el acuerdo de casi el 80% de las empresas que participaron del diálogo".

Sin embargo, para un sector referenciado con el Instituto Patria, de la vicepresidenta Cristina Kirchner, ahora toca el momento de mostrar los dientes. Varias figuras de la extracción más combativa llamaron directamente a un boicot contra las compañías que rechazaron un acuerdo de precios por tres meses.

 Son las mismas voces que interpretan un ánimo desestabilizador y un trasfondo de motivaciones políticas para hacer fracasar el freno sobre la inflación de alimentos. Por caso, desde la Provincia, el ministro de Producción de Kicillof, Augusto Costa, acusó a los empresarios de "mentir y amenazar" a la población. Y el ministro del Interior y referente de La Cámpora, Eduardo "Wado" De Pedro, también reclamó que "los que pueden hacer un esfuerzo acompañen a millones de familias argentinas que ya no pueden hacer ningún esfuerzo más".


Es necesario que los que pueden hacer un esfuerzo acompañen a millones de familias argentinas que ya no pueden hacer ningún esfuerzo más. La industria alimentaria, por ser esencial, pudo producir durante toda la pandemia. Muchos otros sectores no lo pudieron hacer.

EL ROL DE LA OPOSICIÓN


Con el congelamiento como la medida más gravitante de las últimas horas y su éxito pendiendo de un hilo, las principales figuras de la oposición aportaron su mirada al respecto. 

El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, vaticinó el fracaso del control de importes en las góndolas y aseguró que este tipo de acciones "termina en desabastecimiento". También el vicejefe porteño y candidato bonaerense, Diego Santilli, interpretó que lo hecho por el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, es "una pésima medida".

Reaccionando a la mirada del alcalde de la Ciudad, Cerruti lo cruzó y hasta lo acusó de "generar temores en la población".

"Nos preocupa que la oposición y Horacio Rodríguez Larreta estén intentando hacer algo que generará daño a la población, como es el desabastecimiento. No queda claro si lo de Rodríguez Larreta es un diagnóstico o un deseo; no es un diagnóstico, porque no es la realidad, y si es un deseo, es un problema que el principal líder de la oposición esté buscando ello", apuntó la vocera oficial.

Por diversos canales, el Gobierno llamó a la oposición a acompañar la decisión, y  no cooperar con acciones que generen temor en la población. Los vasos comunicantes entre fuerzas políticas, a 24 días de acudir a las urnas, están interrumpidos y hasta el ensayo de un eventual llamado al diálogo para concertar un programa parece haber caído en el fracaso. 

Pero la polarización que practica la oposición también le es funcional al Gobierno. Por eso el Frente de Todos pretende mostrarse del lado "de la mesa de los argentinos", y arrinconar a la oposición como "defensores de los poderosos". 

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