Rutas Peligrosas

Dramático relato de camionero argentino: “De milagro estoy vivo”

En dialogo con el Diario El Pingüino, el chofer transandino recordó los momentos que vivió el sábado pasado tras el accidente en la Ruta CH-255.
viernes, 17 de julio de 2015 · 10:23

Su cumpleaños número 58 debió pasarlo hospitalizado un ciudadano argentino, quien estuvo al borde de la muerte luego de sufrir un accidente en la ruta producto de la escarcha.

David Rojas Ríos resultó con graves lesiones la tarde del sábado pasado cuando se dirigía desde Ushuaia hacia Buenos Aires, y de paso por Chile, antes de llegar al Paso Fronterizo de Monte Aymond, en el kilómetro 123 de la Ruta CH-255, perdió el control del camión Iveco de la empresa argentina Vesprini de San Justo, Buenos Aires, volcando y sufriendo graves lesiones.

En conversación con Diario El Pingüino, Rojas Ríos recordó los complicados momentos que vivió antes de caer en una zanja. "No perdí la conciencia en ningún momento. Me recuerdo que voy terminando la subida y siento un golpe fuerte de viento, ahí se me corrió la rueda delantera hacia la izquierda. En la berma, que es angosta, se me cae la rueda yendo a una velocidad de 70 kilómetros por hora, porque veía que ese sector estaba escarchado. En ese momento se me bloqueó la rueda, ahí el camión se va a la ruta y el tractor se gira completo. Cuando quiero volantearlo, la rueda se trabó con el desnivel y lo veo por el espejo. Ahí son segundos que me saco el cinturónde seguridad pensando que podía parar, pero siento que el furgón vuelca, no se desengancha el plato y se levanta el tractor y lo pasa del otro lado. Ahora si lo llega a apretar me mata. Dios me dio una ayudita y tuve la suerte que la cabina se levantó y ahí quedé del otro lado y no hizo más ruido. Quedé atrapado y al menos unos cinco minutos que llegaron unas personas que las escuchaba a lo lejos, me dieron una mano para zafar”.

El oriundo de Bahía Blanca en la Provincia de Buenos Aires, señaló que "cuando me saqué el cinturón me tiro para el medio de la cabina, porque con el último golpe la butaca del conductor se apretó contra el volante, ahí quedo con los pies atrapados, pero si me quedo ahí, me mata”.

Fuente El Pinguino