La pesadilla de un jubilado de Trelew en La Plata: lo raptaron y le robaron $ 25 mil

Se llama Juan Carlos Otero y tiene 74 años. Fue a pasar las Fiestas y dos delincuentes lo abordaron para robarle cuando llegaba a la casa de un amigo. Lo ataron con precintos, lo retuvieron en el piso de su propio auto y lo pasearon por más de una hora, hasta que lo liberaron
jueves, 10 de enero de 2019 · 10:08

Un jubilado trelewense que viajó a Buenos Aires por las Fiestas de fin de año vivió una verdadera pesadilla cuando fue asaltado por dos delincuentes que lo raptaron varias horas en su auto, lo maniataron y le robaron $ 25 mil. El caso se conoció a partir de la publicación del diario El Día de La Plata, en donde ocurrió el hecho.

Se trata de Juan Carlos Otero, un hombre de 74 años que decidió viajar a Capital Federal para recibir el Año Nuevo con su hija y luego visitar La Plata, la capital de la Pprovincia de Buenos Aires, para compartir unos días con un amigo en su vivienda de Tolosa. Pero la intervención de dos delincuentes que lo interceptaron frente a la casa de su amigo le arruinó súbitamente el paseo.

Según publica El Día, a Otero lo mantuvieron cautivo durante más de una hora, le exigieron la entrega de una suma específica y le sugirieron “no te hagas matar” porque “la plata se recupera y la vida no”, además de amenazarlo sin vueltas: “No nos obligues a pegarte un tiro”.

 

La tremenda secuencia comenzó a las 22.30 del martes, justo cuando este hombre radicado en Trelew llegó a la esquina de 524 y 119 para cenar junto a su amigo “Pato”, que lo esperaba en la casa. Ni siquiera llegó a tocar el timbre cuando lo abordaron dos sujetos que le apuntaron con sus armas y lo tomaron de los cabellos para meterlo por la fuerza en la parte trasera de su propio auto, un Fiat Mobi. Después le ataron las manos con precintos y lo ubicaron en el piso. De este modo comenzaba para el jubilado un calvario que “duró entre una hora y una hora y media”, según estimó, lapso en el que lo “pasearon” por una zona que no pudo distinguir, aunque supone “que era la misma”.

 

Sólo llegó a ver, de arranque, “que tomaron por la avenida 520”. Otero no puede dar precisiones del derrotero porque, además de mantenerlo acostado en el piso del auto, uno de los captores se le sentó encima “y hasta me pisaba la cabeza”, recordó, sobre todo “cuando intentaba levantarla”. 

 

A poco de tenerlo privado de su libertad, esos sujetos, que lo encañonaron con “una pistola calibre 45 cromada”, según alcanzó a ver Otero, le revelaron el motivo por el que lo retuvieron. A los gritos, le pidieron que revelara “donde tenía los 40.000 dólares. Y me decían `no te hagas matar, la plata se recupera, la vida no. No me obligues a pegarte un tiro`me dijo uno de ellos”.

 

Otero está convencido de que “se equivocaron de persona, porque ni de casualidad dispongo de semejante cantidad de dinero”. Después de los aprietes y las vueltas, los captores se convencieron de que no obtendrían del jubilado más que el dinero en efectivo que tenía encima. En este punto hay que aclarar que en ningún momento pidieron rescate. “Se llevaron entre 7.000 y 8.000 pesos y 450 dólares que tenía en la billetera junto a documentación personal”, reveló Otero en una charla con el diario El Día, además de “un reloj pulsera y el celular viejo”.

 

Cabe indicar que en un reporte oficial por el caso se especificó que le habían sustraído “5.000 pesos y 400 dólares”. Otero puntualizó que “sólo pude recuperar al reloj y al celular, porque lo descartaron en plena fuga”. El jubilado además confesó que temió por su vida, en esos momentos inciertos en los que fue rehén de esos desconocidos. 

 

Uno de los momentos de mayor tensión para este chubutense llegó con el epílogo de este incidente, cuando, luego de pasearlo por un amplio recorrido de calles, sus captores resolvieron detener la marcha del Mobi al llegar al arroyo Del Gato, en 17 y 524. “Ahí me hicieron bajar del auto, me apoyaron contra una pared y me abandonaron en un sector que era de difícil llegada y complicado para que me pudieran ver rápido”, refirió Otero. Su auto quedó varado en ese mismo lugar, del que tuvieron que rescatarlo los bomberos. El hombre recién pudo pedir auxilio cuando los delincuentes se fueron. “Por suerte me escucharon algunos vecinos, que enseguida avisaron al 911”, contó.

 

Luego reflexionó: “Ya está, ya pasó, por suerte me encuentro bien físicamente, porque estos tipos me asustaban con amenazas todo el tiempo, también con el arma, pero no me golpearon”. Subrayó además que “todavía me quedan unos días para compartir en la casa de mi amigo, que amablemente me hospedó, y luego regresaré a Trelew”. 

Diario Jornada

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