Allanaron dos domicilios en Madryn por un caso de cyberbulling

Un menor era acosado sistemáticamente a través de Instagram, donde compañeros habían creado un perfil para burlarse a través de “memes”. El hostigamiento era permanente y los estados se viralizaban a través de WhatsApp y Facebook.
sábado, 29 de junio de 2019 · 17:51

La directora de la escuela lo denunció y se hizo cargo el fiscal Daniel Báez. La investigación permitió recabar la dirección de IP del usuario del perfil y se logró identificar a los administradores, dos compañeros del mismo curso. La tarde del jueves se allanaron los domicilios, ubicados en la zona Sur de Madryn. Secuestraron los celulares y elementos electrónicos para realizar las pericias informáticas.

El ciberacoso o “ciberbullying” es un tipo de acoso por las redes sociales. “Es una conducta intencional que busca dañar a otra persona. Hay una relación de desigualdad entre ambos y es estable en el tiempo. La causa tramitó como “grooming e instigación al suicidio”, explicó el fiscal. “Las investigaciones se deben a adaptar a este nuevo tipo de delitos, en los cuales sin bien el Código Procesal todavía no lo tienen totalmente incorporado los jueces autorizan las intervenciones”.

Báez se refirió a este tipo de acoso. “Internet ofrece muchas posibilidades. Desgraciadamente esto se aplica también a la hora de utilizar este medio como una herramienta para acosar a los demás. Aplicar las tecnologías hace que el acosador puede ser anónimo. La víctima tiene una sensación de indefensión mayor que en otros tipos de agresiones, puesto que a causa de las redes el ataque le puede llegar en cualquier momento y lugar, y además no sabe cuándo se va a presenciar ni por parte de quiénes va a producirse”.

La licenciada Mariana Pastor es especialista en Psicología Clínica y explica que el acoso es “un continuado y deliberado maltrato y comportamiento cruel con el objeto de someter, excluir o intimidar. Estas conductas agresivas y abusivas se pueden realizar a través de teléfonos móviles”. “No sólo implica que la víctima no puede defenderse por sí sola, sino también que ésta y el agresor integran un mismo grupo escolar, donde poseen diferencia de estatus social. Es decir, en el ciberbullying agresor y víctima se conocen e interactúan “off line” en la escuela”.

 

Diario Jornada