Golpean con barreta a un hombre de 83 años y hieren a otro de 80 para robarles en Caleta

Dos adultos mayores y un menor de edad fueron víctimas de violentos ataques con fines de robo perpetrados supuestamente por una misma pareja de individuos en diferentes domicilios de esta ciudad, distantes pocas cuadras entre sí y con solo una hora y media de diferencia.
martes, 2 de julio de 2019 · 08:51

El primero de los casos se registró minutos antes de las cero horas de ayer en la calle Mosconi, casi esquina Estrada, zona del barrio Mini Centro, precisamente en una casa particular a cuyo lado se encuentra el kiosko “Caleta” que también es propiedad de Héctor Capuzzelo, de 80 años.

El mismo se hallaba acompañado por un nieto de 12 años cuando escuchó ruidos en la puerta, como si alguien tratara de forzarla, por lo que habría llamado telefónicamente a la policía como medida preventiva.

Segundos después se acercó para ver si había alguien y fue el momento en que dos desconocidos que la habían estado barreteando ingresaron abruptamente.

Aparentemente Capuzzelo habría intentado defenderse, por lo cual uno de los sujetos que portaba un arma blanca le profirió un puntazo en un brazo y luego atacó al nieto porque éste comenzó a gritar, pero en ambos casos las heridas no fueron de gravedad.

El desesperado pedido de auxilio del chico ya había alertado a varios vecinos que se aproximaron al lugar para ver qué ocurría, por lo cual los delincuentes optaron por darse a la fuga sin poder robar nada, tras lo cual llegó un móvil patrullero de la Comisaría Seccional Segunda y luego arribaron otros del Comando Radioeléctrico que rastrillaron las calles adyacentes, pero sin poder ubicarlos.

FEROZ GOLPIZA

El caso más grave se produjo alrededor de la 1.30, a unas seis cuadras de primer sitio, precisamente en la calle San José Obrero 1.845, a media cuadra de la avenida Tierra del Fuego, zona del barrio San Martín.

Allí reside Elio Marchesín, jubilado de YPF de 83 años que está separado de su esposa, Tina Paredes, y hasta una hora antes había recibido la visita un nieto adolescente.

Elio ya se había acosado cuando escuchó un ruido de consideración y pensó que algún auto había chocado contra el frente de su vivienda de planta baja pero luego supo que dos sujetos que lo sorprendieron en su dormitorio habían ingresado rompiendo la puerta de madera.

No solo lo amenazaron con un cuchillo sino que lo golpearon brutalmente en la cabeza y en varias partes del cuerpo con un caño o barreta que utilizaron para romper la puerta.

Le exigieron que les entregara todo el dinero que tenía, supuestamente porque sabían que había cobrado el salario de junio y el medio aguinaldo, pero también tenían conocimiento de que vivía solo.

Elio les dio sus ahorros, pero los malvivientes igualmente siguieron golpeándolo y reclamándole más plata, haciendo caso omiso a los ruegos del anciano para que ya no le pegaran. Además, le rompieron una mesita de vidrio y le revolvieron un placard y cajones de una cómoda.

Finalmente se fueron, no sin antes llevarse un televisor de 32 pulgadas, el que más tarde arrojaron en la calle, a pocas cuadras del lugar.

Como pudo, Elio se arrastró, busco su teléfono y llamó a su ex esposa quien a su vez alertó a la policía que halló al anciano con su rostro ensangrentado, siendo trasladado de inmediato a la guardia del Hospital Zonal donde anoche permanecía internado en estado de observación, pero no pudo establecerse su cuadro clínico.

INTENSA BUSQUEDA

Más tarde Tita Paredes mostró a El Patagónico las maderas quebradas de la puerta y otros destrozos, señalando además que son sumamente preocupantes los casos de inseguridad que se están registrando en Caleta Olivia, al tiempo que solicitó la ayuda de posibles testigos que puedan aportar datos a la policía para que se identifique y se detenga a los agresores.

En tanto, voceros de la Dirección Regional Zona norte de la fuerza de seguridad señalaron que es probable que los autores de los dos hechos sean los mismos individuos y se estaban realizando intensas investigaciones para lograr su aprehensión.