Verano a todo volumen: los secretos de los súper parlantes portátiles

Para la playa o la terraza, los argentinos ya los adoptaron. Conexión bluetooth, pantalla LCD y más de sus ventajas.
lunes, 31 de diciembre de 2018 · 15:53

Para animar las Fiestas, dar una conferencia pública o musicalizar un sector de la playa, los súper parlantes portátiles y recargables son la mejor opción. Además de no necesitar un enchufe, incluyen múltiples entradas para conectar desde celulares, memorias, USB o micrófono.

Como en promedio pesan unos 7 kilos, para transportarlos en trayectos largos incluyen ruedas y manijas, para facilitar su desplazamiento. Además, su diseño nocturno se adapta a cualquier ambiente, sea un salón o un hogar. Cuando se baja el telón, su aspecto rectangular permite acomodarlos en un rincón cuando el público abandona la sala. Dependiendo de las características técnicas, la potencia o las luces, arrancan en los $ 2.000 y los más avanzados superan los $ 10.000.

La gran incorporación en los nuevos bafles tope de gama es una pantalla LCD (hay de 7, 10 y 15 pulgadas) que permite ver videos musicales, controlar las funciones básicas y hasta mirar películas. Para los aspirantes a estrella, se pueden agregar subtítulos a los temas para emplear el equipo en modo karaoke. Incluso, la mayoría de estos modelos móviles incorporan un juego de micrófonos.

Y si bien, por una cuestión de simpleza y comodidad, el principal medio de conexión es el bluetooth, para no desestimar ninguna posibilidad, estos sistemas son compatibles con la mayoría de las fuentes digitales en circulación, como el USB, las tarjetas MicroSD y la entrada de audio (line in) para conectar el móvil mediante un cable.

Esta tecnología inalámbrica está diseñada para que el origen del sonido funcione, como máximo, a una distancia de entre 12 o 15 metros. Cuanto uno más se aleja del receptor, la pérdida de calidad o la interpolación será cada vez mayor, hasta perder la señal por completo.

Para aprovechar su potencia y versatilidad, también se pueden anexar otros dispositivos, como televisores, consolas o computadoras portátiles. Para tal efecto, incorporan una entrada HDMI. En la franja de los más deseables, están los que suman un lector de DVD y la chance de vincularse a través de una red Wi-Fi, para tener Spotify sin intermediarios.

No es ningún secreto que el destinatario de estos parlantes es un adorador incondicional de la potencia, cuyo valor está relacionado con el tamaño del parlante. Para reproducir las ondas sonoras de baja frecuencia sin que se produzca una distorsión, dentro de la propia caja disponen de subwoofer, capaces de responder a los golpes de los tonos graves, con la suficiente presión acústica.

Y si bien lo que todos los fabricantes recomiendan es probar el sonido del equipo, existen parámetros que sirven como referencia. Algunos basados en fórmulas matemáticas y otros, en una suma incomprobable de valores. En este sentido, es erróneo suponer que la calidad está relacionada con el número de watt (W), la unidad de potencia eléctrica. Es importante entender que los watts no son una medida de volumen, de calidad auditiva o fidelidad.

A falta de un consenso para medir la potencia de salida, hay diferentes tablas, que cada fabricante adopta de acuerdo a su conveniencia. Uno de las medidas más consensuadas es el RSM (raíz cuadrada media) que representa un nivel medio y constante de potencia que da un amplificador.

En el terreno de lo improbable, el PMPO (salida de potencia de picos), más difícil de comprobar, expresa el máximo nivel de potencia que puede soportar un amplificador durante unos instantes. Mientras que los Watts PMPO inventados por las empresas asiáticas del rubro, se refiere a la salida de potencia de los canales de amplificación sumados.

Otro detalle es la botonera que se anexa al cuerpo del parlante, para no tener que recurrir al teléfono para subir el volumen o cambiar de pista. En el límite de la sofisticación, están aquellos que también incluyen un módulo de ecualización y la posibilidad de mezclar dos pistas.

Fuente: Clarín