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El regreso del CD: las ventas se dispararon en la primera mitad de 2026 gracias a los jóvenes

El ritmo de venta del CD se aceleró frente al vinilo. Lejos de ser pura nostalgia, consumidores apuntan a elegir un formato con mejor calidad y precio accesible para escuchar música.

Redacción Nuevo Día
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 El streaming cambió para siempre la forma de escuchar música y convirtió a los discos compactos en un objeto de otra época. Sin embargo, el CD, siguiendo al vinilo hace unos años, atraviesa una inesperada recuperación, impulsada especialmente por las generaciones más jóvenes y por una nueva (reciclada) forma de entender el consumo de música.

Durante la primera mitad de 2026, en Estados Unidos se vendieron 17,5 millones de CDs, un 45,7% más que en el mismo período del año anterior. Los ingresos también crecieron con fuerza: alcanzaron los 171,1 millones de dólares, un incremento del 58,6%, según datos de la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA, por sus siglas en inglés).

Se trata de una suba que no se veía en décadas, luego de una paulatina caída y casi desaparición del formato, al menos en el consumo masivo.

Más allá del salto exponencial del CD, el vinilo continúa por encima del compacto en ventas y facturación. En los primeros seis meses del año se comercializaron 26,5 millones de unidades en EE.UU., por unos 543,8 millones de dólares.

Lo curioso es que, según datos de Luminate, aproximadamente la mitad de quienes compran CDs ni siquiera tiene un reproductor para escucharlos.

Entonces, los datos señalan especialmente a la Generación Z (1995-2010) y los millennials como protagonistas del regreso, lejos de la nostalgia de los más grandes.

Para buena parte de ese público, el CD ya no representa el soporte cotidiano que fue para generaciones anteriores, sino algo diferente: una manera de tener físicamente un álbum y convertirlo en parte de una colección.

El fenómeno del CD se hizo particularmente visible con el K-pop. Artistas como BTS transformaron sus discos en verdaderas ediciones de colección, con distintas versiones, tarjetas con fotografías, libretos, portadas alternativas y otros elementos exclusivos.

El modelo también genera un comportamiento que era poco habitual en la época en que el CD era el formato dominante: los fanáticos compran varias copias del mismo álbum, cada una con contenidos o diseños diferentes.

Luminate identifica esas ediciones como uno de los principales motores del crecimiento. Sin embargo, el fenómeno no depende exclusivamente del K-pop. Incluso si se excluyen esas ventas, los CDs igualmente habrían registrado un crecimiento del 6,7%.


El regreso del compact disc forma parte de una tendencia más amplia: la fascinación por determinados productos tecnológicos que alguna vez fueron reemplazados por alternativas digitales. Los auriculares con cable -algo que ya analizó Los Andes en este artículo-, las cámaras compactas y ahora los CDs volvieron a despertar interés entre jóvenes. Son objetos que, en principio, ofrecen menos comodidad que sus equivalentes modernos (smartphones con accesorios inalámbricos y Bluetooth), pero que justamente por eso pueden representar una experiencia diferente.

Hay que elegir un disco, colocarlo en un equipo y manipular un objeto físico.

La "incomodidad", que durante años fue presentada como una de las principales desventajas de los formatos físicos, puede haberse convertido en parte de su atractivo.

La música en CD también queda separada del teléfono, el dispositivo que concentra WhatsApp, redes sociales, noticias, series, virales ruidosos de TikTok y prácticamente todas las demás actividades digitales.

Además, para muchos consumidores, la calidad de reproducción sigue siendo un factor determinante y el CD puede ofrecer una experiencia sonora que es superior a determinados niveles de compresión utilizados en el streaming (caso Spotify, no así Tidal).

El CD, una alternativa más accesible que el vinilo

El accesible precio del CD también ayuda a explicar el fenómeno.

En Argentina, por ejemplo, en Yenny, una de las grandes cadenas que todavía comercializa música en formato físico, un CD original puede costar entre $20.000 y $30.000, mientras que un vinilo parte de valores superiores a los $50.000 y puede superar los $100.000 cuando se trata de ejemplares de colección o ediciones especiales de artistas consagrados.

Los responsables de la cadena británica John Lewis indicaron a The Guardian que también aumentó la demanda de reproductores de CD. Las búsquedas de estos equipos crecieron un 96% desde julio, y algunos modelos llegaron a agotarse en su tienda online.

El dato resulta particularmente significativo porque durante años ocurrió exactamente lo contrario: los equipos de música y reproductores de discos fueron desapareciendo de los hogares a medida que los teléfonos, computadoras y dispositivos inteligentes concentraron la reproducción musical.

La marca argentina Nuwa comercializa reproductores CD portátiles, que incluyen altavoz, radio FM y Bluetooth, a $260.780.

También está la opción de reproductor "9 en 1" que acepta vinilo, casete, CD, USB, micro SD, mp3, radio FM y Bluetooth a $682.040.

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