Productores patagónicos atraviesan una crisis profunda marcada por sequías, falta de políticas de Estado, plagas y una sobrepoblación de guanacos que compite con la oveja por la pastura. En Santa Cruz, además, la compra de tierras para resilvestración agrava la pérdida de superficie productiva. Frente a este escenario, el turismo rural se consolidó como una alternativa para sostener campos históricos, como ocurre en estancias de Península Valdés, que hoy combinan producción, conservación y experiencias turísticas.