En Río Gallegos, hacer un asado sigue siendo una tradición vigente, pero cada vez más condicionada por los precios. Aunque existen diferencias según la calidad de la carne y el tipo de producto, vecinos coinciden en que el costo general sigue siendo elevado. Esto provoca que muchas familias ajusten sus hábitos, comparen más antes de comprar y reserven el asado para ocasiones especiales.