Agustín Cequeira: un joven emprendedor que apuesta a su ciudad, tomó riesgos y hoy es dueño de una reconocida casa de empanadas
Hoy, en el cuarto capítulo de “Hacia adelante: historias que motivan e inspiran”, El Diario Nuevo Día te cuenta la historia de Agustín: sus inicios en la producción de pastas caseras, su incursión en la elaboración y venta de empanadas, el esfuerzo, el sacrificio, el valor del trabajo y su vida familiar.
"Empecé haciendo sorrentinos en casa. A partir de ahí –junto a un socio- fundamos la casa de pastas ‘Pachuparse los dedos’, que fue mi primera experiencia en el rubro gastronómico y me dejó aprendizajes positivos que me sirven al día de hoy”, cuenta Agustín Cequeira (34) un joven ríogalleguense de espíritu inquieto y emprendedor que actualmente es propietario de “Empanadeando”: una arriesgada apuesta en plena pandemia que logró afianzarse con sello propio y expandirse desde el centro de la capital santacruceña con una sucursal en el Barrio San Benito.
Agustín Cequeira: un joven emprendedor que apuesta a Río Gallegos.
Todo comenzó en el quincho de su hogar, donde Agustín elaboraba sorrentinos y los vendía a particulares para generar ingresos propios. Así fue que con tan sólo 22 años –junto a un socio amigo- decidieron alquilar un local en pleno corazón de Barrio Belgrano, donde funcionó su primer emprendimiento: la casa de pastas “Pachuparse los dedos”. “Éramos cuatro personas trabajando a la par en la cocina e incluso en los detalles como diseñar el packaging, buscando ofrecer una propuesta innovadora. Recuerdo haberme dejado el bigote a propósito para que me tomen en serio”, cuenta entre risas y una de sus tantas anécdotas.
“Hace poco charlaba con un amigo de la infancia y recordábamos cuando yo tenía 8 años, compraba calcomanías en Santa Fe y las revendía a conocidos y comerciantes. Ya desde chico iba caminando por la calle y observaba baldíos, locales vacíos y pensaba lo que se podría hacer allí”, recuerda Agustín con nostalgia, quien también se vio motivado por su padre y su madre -ambos docentes jubilados que lo inspiraron y alentaron en todos sus proyectos- y por su abuelo paterno que en su momento también se dedicó a la elaboración de pastas caseras para llegar a fin de mes.
Agustín Cequeira en diálogo con la periodista Nazarena Mosquera.
Su formación, su experiencia laboral previa y su gran proyecto: Empanadeando
Vale destacar que Agustín estudió en la Escuela Integral de Gastronomía Celia, en Córdoba capital. Más adelante tuvo la oportunidad de trabajar en un reconocido hotel de El Calafate, donde se especializó en la elaboración de pastas: su fuerte en la cocina. En ese tiempo se propuso como meta personal trabajar en uno de los 100 mejores restaurantes del mundo. “Empecé a enviar mi currículum todos los días hasta que me llamaron para trabajar en uno de los restaurantes del famoso chef a nivel internacional Martín Berasategui en España, que tiene una cadena de 7 restaurantes que hoy en total suman 12 estrellas Michelin”, relató Agustín, en un claro ejemplo de perseverancia.
“Después de trabajar 6 meses en Europa, volví al sur donde me desempeñé en un lodge de pesca, que me permitió ahorrar para montar mi primer negocio. Tras el cierre, decidí comprar por cuenta propia, el fondo de comercio de un antiguo local de empanadas ubicado en la calle España donde hoy está la casa central de Empanadeando desde diciembre de 2019, la cual equipé con muchas horas de trabajo y sacrificio. Fuimos buscando la fórmula de la receta hasta llegar al objetivo deseado y eso se ve reflejado en nuestros productos. Es todo fresco, variado, abundante y a la vez casero. Creo que los clientes fieles y nuevos lo notan, lo valoran y lo eligen con gusto”, remarcó Agustín, quien logró posicionar en el mercado una marca diferente al resto, incluso en lo que respecta a la publicidad.
Su presente laboral, su familia y la fábrica propia como proyecto a futuro
Ya en octubre de 2021 logró abrir una sucursal de 280 metros cuadrados en la calle 26 esquina 15 del populoso Barrio San Benito donde hoy se elaboran las empanadas que abastecen a ambas sucursales, con la intención de llegar con sus productos a otros puntos más lejanos de la ciudad. Su rutina empieza a las 6:30 de la mañana, y termina a última hora, cuando finaliza el horario de atención al público. Pues si bien hoy cuenta con un staff de más de 20 empleados que lo acompañan, Agustín, una persona proactiva e incansable, se ocupa de “estar en todos los detalles, el día a día”.
En paralelo a su ambicioso proyecto laboral, la vida lo cruzó con Camila, una joven odontóloga con quien se casó y tuvo a su pequeño hijo Martino, que hoy tiene 2 años. “Hoy en día busco compatibilizar mi negocio con la vida familiar. Disfruto mucho de estar en casa tranquilo, junto a mi esposa y mi hijo. No fácil estar al lado de alguien que está ocupado todo el tiempo, pero afortunadamente tengo una compañera de vida que me banca y apoya en todos mis proyectos”, expresó Agustín, quien ya está embarcado en el nuevo desafío de la fábrica propia que le permitirá ofrecer más productos y ampliar su negocio con nuevas sucursales en la ciudad.
“A quienes estén a punto de emprender o deseen hacerlo, les digo que la clave es tener confianza en uno mismo, la disciplina, la perseverancia y el sacrificio. Lógicamente no es fácil; uno puede tener miedos o sentir inseguridades, pero de la experiencia y los errores se aprende. Es mucho más lo que se puede ganar que lo que se puede perder. Hay que animarse, ‘meterse en el barro’ de lleno y no quedarse con la duda”, concluyó.
*Por Nazarena Mosquera