Coronavirus: advierten por los riesgos de consumir dióxido de cloro

Autoridades y especialistas alertan que no hay evidencia sobre su eficacia y que la ingesta o inhalación de esos productos podría ocasionar graves efectos adversos.
lunes, 3 de agosto de 2020 · 19:10

Se lo usa como agente blanqueador en la fabricación de papel y textiles, en plantas potabilizadoras de agua y como desinfectante de edificios y superficies. El dióxido de cloro o sus derivados no son medicamentos, no tienen efectividad terapéutica y su consumo puede ser tóxico. Sin embargo, desde hace años se promocionan en forma fraudulenta como "solución milagrosa" contra un amplio espectro de trastornos y enfermedades, a las que desde hace un tiempo se sumó Covid-19, la infección causada por el nuevo coronavirus​. Autoridades y especialistas advierten por los riesgos de su ingesta.

"Desde hace varios años, algunos productos que contienen dióxido de cloro o derivados se han promocionado como 'terapéuticos' para la cura de diversas afecciones, sin contar con ninguna evidencia científica sobre su eficacia. Frente a la Covid-19, se han promovido en el mercado numerosos productos que contienen dióxido de cloro o derivados, solos o en combinación, que indican falsamente tener propiedades curativas para la Covid-19 e incluso otras dolencias asociadas", advierte un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que esta semana brindará un seminario virtual sobre toxicidad de estos compuestos, con el objetivo de promover la toma de conciencia sobre el alto riesgo para la salud de su uso erróneo, ya sea oral, inhalado y/o intravenoso.

"El uso de dióxido de cloro, clorito de sodio (CDS) y sustancias cloradas afines tanto consumidas como nebulizadas no tiene estudios que avalen su seguridad y no ha logrado al momento demostrar utilidad para prevención y tratamiento de la infección por covid. Sabemos que hay gente comprando y preparando estas sustancias  y queremos advertir sobre sus peligros. El CDS y el dióxido de cloro están avalados por ANMAT y otros entes reguladores solo para limpieza de superficies. Si es ingerido y/ o nebulizado puede provocar severos trastornos digestivos, toxicidad en la sangre, daño renal y hepático. Además, puede provocar trastornos cardíacos y problemas respiratorios como neumonitis químicas. Todo esto puede generar una intoxicación, empeorar una afección previa de salud y complicar la situación si un paciente está transitando una infección por coronavirus", advierte Verónica Torres, jefa del Servicio de Toxicología y Medio Ambiente del Departamento de Emergencias del Hospital Universitario Austral, quien subraya que no se recomienda el consumo de productos clorados, ni la realización de gárgaras, baños o nebulizaciones.

"Se ha promovido como que podría afectar o alterar radicales libres y producir algún efecto biológico, lo cual es totalmente erróneo, porque cuando se ingiere el estómago neutraliza esta actividad", dijo al diario Clarín Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) e integrante del comité médico asesor del Gobierno en el marco de la pandemia. En general, en el ambiente, cuando se usa para clorar el agua no es riesgoso, pero cuando se ingiere en mucha cantidad puede tener toxicidad. Se han hecho estudios en los que se ha visto que la única actividad que puede tener es como desinfectante en la boca de bacterias que causan mal aliento, pero no hay ningún tipo de estudio que demuestre actividad viricida cuando es ingerido", añadió e hizo hincapié en los riesgos por su uso indebido.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos recibió informes sobre eventos adversos graves en pacientes que habían consumido dióxido de cloro, incluidos: insuficiencia respiratoria, alteraciones en la actividad eléctrica del corazón, hipotensión, insuficiencia hepática, anemia, vómitos y diarrea grave.

Alerta: peligro

En abril, un comunicado de varias sociedades médicas, entre ellas la Asociación Toxicológica Argentina y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, alertaba sobre los peligros del consumo de sustancias cloradas para prevenir o trata Covid-19. El problema traspasa las fronteras: la preocupación crece en países de la región y el mundo por la ingesta de esos compuestos que, de mínima no sirven y, de máxima, pueden generar toxicidad, por lo que en cualquier caso ponen en riesgo a la salud.

En ese sentido, en diálogo con Clarín, Eduardo Scarlato, jefe del Servicio de Toxicología del Hospital de Clínicas, destacó que "el problema de quienes lo consumen, más allá de si se intoxican o no, es que se están volcando a consumir algo que les da una falsa sensación de seguridad y se exponen como si eso los protegiera de algo, evitando cumplir con las medidas preventivas que sí son efectivas".

Scarlato sostiene que es importante reforzar constantemente la advertencia sobre el dióxido de cloro, una sustancia que, desde antes de la pandemia, ya era promocionada como "solución mágica" para otras enfermedades. "Este no es un producto nuevo con el que tenemos que lidiar los servicios de toxicología. Hace años que lo están promocionando para el tratamiento de enfermedades tan variadas como el autismo, el cáncer o el HIV. En el mundo, han encontrado el artilugio de promoverlo como una 'solución milagrosa', amparándose en la ley de cultos, lo que les permitió evadir así a las autoridades regulatorias del ANMAT, única entidad encargada de la regulación de medicamentos. Esto no es un medicamento. El concepto de sustancias que lo curan todo es medieval, propio de los alquimistas, muy burdo, muy básico. Lamentablemente el pensamiento mágico suele aferrarse a estas cosas y quien paga los costos es la salud de la sociedad", concluyó.

Desde la OPS llaman a notificar a las autoridades regulatorias de cada país sobre cualquier evento adverso ligado al consumo de esos productos y a denunciar la oferta de aquellos que promocionen supuestas propiedades terapéuticas contra Covid-19. Asimismo, piden a las autoridades sanitarias vigilar esa publicidad fraudulenta e implementar las acciones correspondientes.

Fuente Clarín