COVID-19: la ciencia confirmó que la deficiencia de vitamina D aumenta el riesgo de contagio

Tres importantes estudios analizaron los efectos del aislamiento en la salud y la importancia de la vitamina D, que necesita de la exposición al sol y al aire libre para incorporarse adecuadamente al organismo
martes, 8 de septiembre de 2020 · 12:32

Otra estrella empieza a brillar en el firmamento del coronavirus. La vitamina D acaba de emerger con potencia inusitada en una serie de informes que aparecieron en cadena en al menos tres de los más importantes medios científicos del mundo, todos ellos, advirtiendo el valor y consecuencias de su presencia o no en los pacientes. Su deficiencia está asociada con reacciones inflamatorias y disfunción inmune por lo que predispone a los individuos a infecciones severas.

Uno de los estudios publicado por ClinOwl, plataforma especializada en el descubrimiento de contenido para profesionales de la salud, explica las diferencias que hay entre distintos grupos de población en cuanto a la susceptibilidad, gravedad y mortalidad del coronavirus. La investigación, sostiene que esta deficiencia posiblemente explica la mayor tasa de mortalidad entre personas diabéticas, hipertensas y los adultos mayores. La deficiencia grave de esta vitamina está relacionada con la coagulopatía asociada a COVID-19, según expresa el documento.

Esta vitamina produce efectos antivirales por mecanismos tanto directos como indirectos. Mientras que su deficiencia puede aumentar la probabilidad de infección por virus como el retrovirus, la hepatitis y el dengue. Esta vitamina ayuda además al metabolismo óseo, la autorregulación del calcio y las funciones del sistema inmune.

Otro informe de la prestigiosa revista científica JAMA ha descubierto que el tratamiento con vitamina D reduce la incidencia de infecciones virales del tracto respiratorio, especialmente en pacientes con deficiencia de este compuesto. Aunque el grupo de especialistas de la Universidad de Chicago que estuvo a cargo de la investigación, dice “desconocer si la vitamina D está asociada con la incidencia de la enfermedad por coronavirus”. Aún así, su conclusión indicó que “el estado de vitamina D probablemente deficiente se asoció con un mayor riesgo de COVID-19”.

De hecho, se conoció hoy que un equipo de médicos y científicos de Mendoza y Buenos Aires que se dedicará a vincular la vitamina D con el COVID-19 es uno de los 64 trabajos que obtuvieron un subsidio de la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i). Según declaró a Infobae uno de los médicos integrantes del equipo, el doctor Walter Manucha, se cree que “si se le dan altas dosis de vitamina D durante un tiempo a la gente que está en un estadío intermedio de la enfermedad -no la que está muy grave-, hará que el paciente evolucione en forma positiva, que no se agrave y se reduzcan las chances de ir a una terapia intensiva y ocupar un respirador”. Esa será la hipótesis de trabajo del grupo.

Escasez de sol

La insuficiencia de vitamina D afecta a casi el 50% de la población mundial. Se estima que mil millones de personas en todo el mundo, de todas las etnias y grupos de edad la tienen. Esta pandemia de hipovitaminosis D puede afectar principalmente atribuirse al estilo de vida y a factores ambientales que reducen la exposición a la luz solar, que es necesaria para la producción de vitamina D inducida por los rayos ultravioleta B (UVB) en la piel. Según los científicos, las personas de raza negra absorben más UVB en la melanina de su piel que las personas de raza blanca y, por lo tanto, requieren más exposición al sol para producir la misma cantidad de vitamina D.

La alta prevalencia de insuficiencia de vitamina D es un problema de salud pública particularmente importante porque la hipovitaminosis D es un factor de riesgo independiente de mortalidad total en la población general. Investigaciones emergentes respaldan el posible papel de la vitamina D contra el cáncer, las enfermedades cardíacas, las fracturas y caídas, enfermedades autoinmunes, influenza, diabetes tipo 2 y depresión. Muchos proveedores de atención médica han aumentado sus recomendaciones para la suplementación con vitamina D a al menos 1000 UI.

La vitamina D es única porque se puede producir en la piel a partir de la exposición a la luz solar. Existe en dos formas: se obtiene de la irradiación UV. La luz UVB del sol incide en la piel y los seres humanos sintetizan vitamina D3, por lo que es la forma más “natural”. Los seres humanos no producen vitamina D2, y la mayoría de los pescados ricos en aceite como el salmón, la caballa y el arenque contienen vitamina D3. Vitamina D que se ingiere se incorpora a los quilomicrones, que se absorben en el sistema linfático y entran en la sangre venosa. Sin vitamina D, sólo se absorbe del 10 al 15% del calcio de la dieta y alrededor del 60% del fósforo. La suficiencia de este nutriente mejora la absorción de calcio y fósforo en un 30 a 40% y 80%, respectivamente. El receptor de vitamina D (VDR) está presente en la mayoría de los tejidos y células del cuerpo. (Fuente: infobae.com)